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ME PREGUNTO SI SERÁ EL AMOR…:
Hoy no voy a reflexionar ni
sobre el dichoso tranvía impuesto por la calle Real de cierta isla, recogida
de firmas sin notarios, rollos legales de una consulta popular que todo el
mundo mundial sabía que era inviable –empezando por la cuestión de la falta de
fechas-, ni de espantadas teatreras en plenos; ni tampoco voy a discutir sobre
la sobrada y redundante publicidad que de sí mismo se hace cierto Ayuntamiento
–y parece que un poco más ahora, en fechas preelectorales, con vallas que
crecen como las setas, dando a pensar a algún mal pensado, que los habrá, que
temen no arrasar en las municipales- y de cómo algunos medios sacan a la luz
las supuestas cifras que se gastan de las arcas municipales, y a continuación
cobran por emitir una cuña de esas de ‘con el Ayuntamiento sí que sí’; ni de
cómo un partido que se dice socialista está constantemente criticando la
propaganda de ese Consistorio, pero en otra institución, provincial,
controlada por ellos, gastan también tela en páginas enteras y spot
radiofónicos en las que se dice algo así como ‘nosotros no sólo impulsamos,
además lo hacemos’. Me pregunto si será el amor… A lo que iba, entre tanto
monta, monta tanto, con estas líneas quería mostrar mi desconcierto por el
atentado de ETA del pasado 30 de diciembre. No lo entiendo. Quiero que alguien
me lo explique. Ellos son los que comienzan una tregua, pero, sin
finiquitarla, ponen una bomba… e insisten en que persisten en su ‘alto el
fuego’…, que supongo que no significa lo mismo en todos lados. Y en todo caso,
un ‘alto el fuego’ implica un conflicto o guerra previa… pero, aunque es
evidente que no querían asesinar a naide –avisaron de la colocación del
artefacto con bastante antelación e insistencia-, mataron a dos personas que
quizá en su vida habían oído hablar de esta banda terrorista. No tiene perdón,
lo sé, aunque la misma ETA se solidarice con los “daños colaterales” causados
“por la política represiva del Gobierno”, dicen –tienen su corazoncito-, que
es algo así como pedir disculpas, pero la culpa es de otro, eh. No lo
entiendo, como tampoco la pose de cierto partido que, otros malpensados y
seguro que poco patriotas, pensarán que la explosión de Barajas no les ha
amargado precisamente las últimas horas de 2006. Un partido al que ahora se le
llena la boca exigiendo al Gobierno que cuente “la verdad”. Pues si esperan la
misma “verdad” que ellos dieron tras el 11-M, aviados estamos. Y lo de las
manifestaciones y las pancartas, con sus lemas confeccionados con bisturí, y
miles –millones, según los organizadores- de personas en la calle movidas
porque así lo dicta tal o cual partido, o... [LEER
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