El Carnaval de Cádiz 2008 dejó
definitivamente las estrecheces del Concurso y sale a la calle, inundada
desde la noche del viernes por miles de visitantes. O lo que es lo mismo,
convertida en un macrobotellón consentido. Oficialmente, esta fiesta por
antonomasia de la capital gaditana, y de interés turístico internacional,
tuvo el sábado 2 de febrero un pregonero de excepción, alguien a quien tanto
le debe el Carnaval: Antonio Martínez Ares. Un pregón teatralizado y
musicalizado, que en general gustó, y mucho, y que supone –según asegura una
y otra vez el músico y cantautor- su adiós definitivo de todo lo que suene a
febrero, después de que hace años dejara de sacar su siempre esperada
comparsa.
Martínez Ares –que sucede en
este cometido a Pasión Vega- envolvió su acto en un contexto aventurero y
novelesco de piratas y corsarios, donde el Niño de Santa María volvía
momentáneamente a la Tacita tras cinco años de ausencia en la fiesta con la
intención de llevarse lo que considera suyo, los duros antiguos. En el
escenario de la Plaza de San Antonio, rebosante de público, le acompañaron
integrantes de una comparsa de Barbate y la orquesta Caballati, además de
amigos como Ramoni o Miguel Nández.
Eso sí, el acto –anunciado
durante los últimos días una y otra vez por la megafonía del Teatro Falla-,
precedido por el cortejo y un recorrido desde por la tarde por distintos
puntos del centro, comenzó con 40 minutos de retraso, y con ex pregoneros
–Antonio Martín, Ismael Beiro, Paz Padilla y José Guerrero ‘Yuyu’- avisando
a través de las pantallas gigantes que los duros antiguos se quedan en
Cádiz.
A continuación, Martínez Ares,
como no, de pirata, arrancaba esta mini obra de teatro, con su guitarra y
sentando en una esquina del escenario, donde por cierto, entre fotógrafos y
cámaras de televisión, poco se le pudo ver. -Y hablando de cámaras, la grúa
de Onda Cádiz, presente en casi todas sus retransmisiones, será un deleite
audiovisual para los que están en sus casas, pero es un estorbo para los que
siguen el acto que sea, en vivo-.
El pregón estuvo divido en
varios actos, donde no faltó la música, y compases de pasadas agrupaciones,
ya míticas, del ex autor carnavalesco, en la mente de todos los presentes en
San Antonio. Eso sí, no se entonó nada de su comparsa ‘Los piratas’. Algo
que muchos esperaban. Y que parecía lógico.
Antonio Martínez Ares reclutó a
sus nuevos piratas comparsistas, con un tal ‘Cederón’ de director, y dejó
claro los diez mandamientos para ser un pirata de Cádiz: estar en el paro;
no levantarse antes de las doce; vivir de los padres hasta los cuarenta; ser
un artista del escaqueo; ir al Carranza todos los domingos y cantar delante
de los niños eso de cab…; no ser de izquierdas ni de derecha, más bien del
centro y pa´dentro; alcanzar la gloria cuando se bebe unos 500; hablar un
castellano perfecto, pisha, cohone…; el verdadero pirata de la Tacita nace
donde le da la gana; y cuando lo capturen tiene que gritar lo de “esto es
Cái, y aquí hay que mamar…”.
En otras partes de pregón
teatralizado, se tira la borda todo lo que no gusta del Falla; dos piratas
enamorados se cantan la hermosa rumba del “Por cada mirada que te he cedío…
he sentío el fuego quemarme dentro…”; hay otro canto a los balcones –de ‘La
niña de mis ojos’-; y se lee el testamento de un pirata muerto, rematado por
un “ojalá otros piratas te quieran la mitad de lo que te he querido yo…”.
Pero Martínez Ares, antes de entonar su adiós definitivo, le escribe su
última copla de carnaval a Cádiz, que es verdaderamente quien canta –una
letra que suena a himno a lo operación triunfo-.
DIARIO Bahía de Cádiz
Y tras la despedida, como en el
teatro, estos piratas reparten el botín, y lanzan al público los duros…,
entre el aplauso del respetable, al que se le invitó a venir disfrazado de
piratas, y que al final se arrancaba, más o menos, con el tanguillo de los
duros antiguos.
CORONACIÓN DE
LA DIOSA
Tras la hora aproximada de
curioso y agradable pregón, y con bastante público abandonando como podía la
plaza, se celebraba –en inverso orden que en años pasados- la Coronación de
la Diosa del Carnaval 2008.
Finalmente, Ana Isabel Caño
Quintero fue distinguida con este honor entre las nueve ninfas, y recibió la
corona de manos de la alcaldesa de Cádiz, Teófila Martínez, también
disfrazada de pirata.
A partir de ahí, continúo
la noche de sábado de carnaval, quizá la jornada en la que más gente visita
la ciudad, y menos actividades se organizan. Así es el verdadero carnaval de
la calle.