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¿Volveremos a los orígenes del carnaval?


¿Ahora nos molesta el botellón? ¿Ahora nos damos cuenta de que algunos vienen a las tablas del Teatro simplemente con la intención de tocar los cojones? Para sentirse superiores ante un público conformista fiel reflejo de su ciudad.

Bueno, no quiero ser pesimista, se dice que nunca es tarde para cambiar, pero lo malo es que ahora el cambio puede implicar mucho.

Hace un año escribí un artículo, ‘Ecos de papelillos’, donde criticaba, o más bien demostraba abiertamente, lo mucho que odio, a esos energúmenos que el sábado de carnaval se dedican simplemente a berrear por nuestras calles con “sus guturales voces del norte”. Esta especificación la hice para etiquetar a todo el que viene a nuestra fiesta con intención de liarla, sin ninguna intención de disfrutar de lo genuino: las coplas. Por supuesto, que siento lo mismo por el gaditano que simplemente se dedica a destrozar, aquí habría que destacar la figura del “Vaya porquería, si yo escribiera, si yo cantara…”, y aplaudo al foráneo que viene de verdad con buenos sentimientos, grandes momentos que he pasado cantándole a gente de Zaragoza, Sevilla, Madrid… pues escribir de forma abierta me valieron hasta acusaciones de ‘xenófobo’ por parte de un mediocre letrista al que el tiempo ha puesto en su lugar.

¿Ahora cómo controlamos las hordas invasoras? Al que viene a emborracharse, drogarse o robar, en muchos casos hasta subvencionados; hace un par de años Renfe puso gratis trenes desde Sevilla, ¿gratis? Eso hay que creérselo, buena manera de quitarse de en medio a la escoria de las 3.000 viviendas. ¿Cómo paramos al que se dedica a actuaciones que nada tienen de carnavaleras? A los disfrazados de indios con bafles, a los titiriteros… a todo el que quiere ser más protagonista que el gaditano y nos intenta expulsar de nuestra propia casa.

Sé que mucha gente perdería dinero, pero todos los años añoro el carnaval que recuerdo de niño. El de los disfraces por la mañana, el de las ilegales en el Corralón una tras otra cantando, el de los papelillos. Agrupaciones más sencillas, donde primaba la copla y no el tipo, donde el forillo lo ponía el teatro y no era una guerra por comprobar quien tenía más poder adquisitivo. El tiempo nos está dando la razón a muchos, no a este junta letras, ya son varios los autores que alzan la voz intentando una vuelta a los orígenes.

Era un carnaval más del pueblo, más nuestro… al que al final  volveremos, aunque esto es una opinión, por dos motivos: gente hastiada de elementos y, la que me produce más pena, por la caída libre a la que está sometido el COAC, solo hay que escuchar las preliminares de este año para ver que quedan muy distantes los tiempo donde hasta diez agrupaciones por modalidad, salvo cuartetos, podían colarse en la final.

Ahora lo maquillan diciendo que el nivel está muy parejo, ya veremos cuando tarda Canal Sur en cortarnos el grifo, seguramente tanto como empiecen a caer las audiencias u otras provincias a reivindicar sus concursos.

Fauna nociva

PD: Se que otros años lo he puesto pero como siempre os dejo un pequeño listado de fauna nociva en nuestra fiesta:

1. El que está por qué tiene que estar: ni le gusta el carnaval ni nada, se dedica a charla a gritos por el móvil a ser posible cerca de una agrupación.
2. El amargante: se te planta en frente y pone cara de carajo, puede tener enfrente a Antonio Reguera que no se reirá. Añora tiempos en los que en la televisión emitía ‘No te rías que es peor’.
3. El hábitat: piojos, liendres, ladillas acompañan a estos señores alérgicos al agua, que se dedican a acampar por las fiestas. El mejor remedio suele ser que nuestro carnaval coincidan con las Fallas ya que allí hay más dinero y no vienen.
4. El discapacitado rítmico: energúmeno a los que los papis le compraron un bombo o una caja y no sale cantando y solo se dedica a aporrearla. Cuando se juntan varios suelen formar una batucada.
5. El corredor: suele ir de un lado para otro, sin saber para qué o con un único objetivo, solo quiere escuchar mil veces a la misma agrupación. Suele tener frases a todo volumen como “vamos a andar” o “¿no teníais otro sitio para cantar?”, ya que a él solo le interesa moverse.

En fin, hay muchos más, pero me los guardo para un futuro libro de fauna salvaje. Simplemente desearos que disfrutéis de NUESTRA fiesta más grande. DIARIO Bahía de Cádiz COAC 2015

más opinión Manuel Santamaría Barrios

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