DIARIO Bahía de Cádiz
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¡Que hablen los muertos!


No sé cómo lo harán pero ya es hora de que algunos muertos hablen porque no huele nada bien esto de que les echen las culpas de los posibles pecados de unos vivos que estarán vivos por fuera pero que me parecen podridos por dentro. El cobarde y el mediocre suelen comportarse de manera pestilente.

¿Quién o quiénes fueron los responsables de la catástrofe de Spanair en el Aeropuerto de Barajas? Los pilotos, que están muertos. ¿Quién fue el responsable de que el Barcelona FC fichara a una estrella del fútbol llamada Neimar burlando al fisco? Un muerto, el entrenador Tito Vilanova que quería al futbolista y apremió a la junta directiva para que lo contrataran cuanto antes. Pero me imagino que el finado no querría decir cuanto antes aunque para eso haya que defraudar a Hacienda, él hablaría desde su parcela que es la deportiva, no desde los números y el derecho.

¿Quién es el responsable de la tragedia del avión que se ha estrellado en Los Alpes? El copiloto que por supuesto está muerto porque ocultó a la empresa que no se encontraba bien de ánimo, por decirlo con suavidad. Y, ¿por qué no se encontraba bien de ánimo?, ¿por qué los medios de comunicación, por el momento, sólo informan mansamente de lo que van diciendo las autoridades? ¿Desde cuándo el periodismo se conforma con las versiones oficiales y punto? Pues desde que el mercado se metió a fondo a controlarlo, por eso ha caído en descrédito y la profesión de periodista es la peor valorada en España, sólo superada por la de juez y la gente se busca su propia información donde puede, en la Red que es donde por ahora está el verdadero pluralismo. Hasta The Washington Post y The New York Times apoyaron la idea de que en Irak había armas de destrucción masiva porque están más cerca de la Casa Blanca que de los públicos. Luego se tuvieron que tragar sus palabras.

Da la impresión de que el poder sabe mucho más de lo que dice en este caso del avión de Los Alpes. De acuerdo con una estrategia de comunicación política, institucional y de marketing, va soltando poco a poco detalles, según le convenga y, tal vez, nunca los soltará todos. Las catástrofes humanas ocurren en unos minutos pero sus causas tardan años en aclararse si es que se aclaran algún día y para entonces los ciudadanos ya se han olvidado de todo porque millones de mensajes han caído sobre sus cabezas y las han atorado.

Primero, un avión se ha estrellado, no se sabe por qué y es probable que se sepa pero se tardará semanas. Segundo, no se puede descartar el acto terrorista pero desde luego el avión no estalló en el aire. Tercero, ¡hombre!, ya sí se sabe lo que le ocurrió al aparato: el copiloto le dio a un botón e hizo que perdiera altura hasta estrellarse contra el suelo. ¿Por qué hizo eso el copiloto? Aquí lo tengo, estaba como una regadera pero se lo ocultó a su empresa. Y aún falta una caja negra y la otra que se halló primero no ha desvelado todo lo que puede desvelar, según nos han dicho. Pero ya ha desvelado que el muerto es el culpable.

¿Qué está pasando aquí? Lo primero que sale claramente a la luz es que los muertos son de todo: asesinos, irresponsables, codiciosos, temerarios, delincuentes en suma. Y ellos tan callados a pesar de que haya vivos que puedan hacer hablar hasta a los muertos. Dios o el Diablo deberían darles unos días de permiso para que se presentaran ante los jueces a prestar declaración, si es que los jueces –con el apoyo de abogados defensores y fiscales- les echan cuenta y no los declaran testigos nulos por ser muertos vivientes. Estamos acostumbrados a que el poder judicial defienda a los que menos necesidad tienen de ser defendidos, por eso también se ha ganado el menosprecio de los contribuyentes, como el periodismo. DIARIO Bahía de Cádiz Ramón Reig

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