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Con cien cañones por banda, viento…


Esto de las leyes mordazas, censuras y autocensuras es un tema muy complicado. Lo digo por que a partir de ahora habrá que empezar a escribir mirando de reojo, escuchar la radio (radio París, la BBC -porque la Pirenaica creo que ya dejó de emitir-) así, como muy bajito y en un rincón de la habitación; a hablar siempre con doble o triple sentido quedando a merced del funcionario encargado de estas cosas, a su interpretación y luces; que este país tiene amplias experiencias en inquisidores, censores previos y preventivos, y censores a posteriori, que son como los otros pero mas ávidos de multas, ya que “el hecho” se ha producido, incluso tiempo atrás.

Ejemplos sobran estos días, las opiniones vertidas en las redes sociales y su posterior proceso inquisitorial, son ejemplos de por donde van a ir los tiros a partir de ahora, un intento de los de siempre de imponer un alto grado de autocensura.

Siempre nos quedará la creatividad, las dobles interpretaciones, las figuras retóricas y los cuentos, sí, los cuentos siempre han sido un recurso muy utilizado en estos periodos; un suponer, si yo hablo y describo como cuatro pollos homenajean a un gallo cojo y ligero de moral y ética -no es que los cuatro pollos anden sobrados-, y de como mojaban los huevos caídos desde la altura y rotos, nadie me podrá decir que hablo de esas cenas reales en restaurantes madrileños -real de ciertas, no en su sentido monárquico, válgame Dios-, ¿qué mente enfermiza puede imaginarse otra interpretación que no sea un cuento de un gallinero? Pues eso.

Se puede jugar en Cádiz a ¿dónde esta Wally?, si a eso de encontrar en una foto, una calle o toda una ciudad. No hace mucho se podía ver pasear por los comercios, salía un día si otro también, siempre en compañía de uno con cara de malote y una que llevaba muy bien bolsos. Pero nadie la ve, parece como si en poco más de quince días se ha pasado de ¿todavía está ahí?, a ¿dónde está Wally? ¿Desaparecida en combate? O quizás sean vacaciones postraumáticas.

Y desde luego no me estoy refiriendo a ningún personaje real, ni exalcalde ni ná de ná, sólo es un juego tal y como decía, pura ficción. Con casos como el de Wally, el portero de discotecas, o el cacique meapilas, me acuerdo de aquella canción de Víctor Manuel en la que se preguntaba “a dónde irán los besos que nos se dan” aunque en estos casos es “a dónde va la gente que se presenta y no sale” -estos personajes salen en un juego de roles-, tiene que ser jodido, de ser todo, en cuestión de quince días, pasar a no ser nada; aunque me da la impresión que se van a resistir a pasar a la nada, veremos.

Pero si no se puede hablar, siempre podemos recitar a Espronceda, y lean, lean, verán como descubren su mensaje contra la troika.

Con diez cañones por banda,
viento en popa a toda vela,
no corta el mar, sino vuela
un velero bergantín… DIARIO Bahía de Cádiz

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