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Suficiente para reír


CRÍTICA. ‘Cambalache’ fue la pieza teatral que echó, el sábado 23 de agosto, el cierre final al XXIII Festival de Teatro de Comedias organizado por el Ayuntamiento de El Puerto de Santa María. Una obra cómica, irregular pero divertida, sobre todo en su primera mitad, con un texto ajustado a las características del reparto, o viceversa. El público se divirtió sin reparar mucho en la simpleza de algunas escenas y en la vulgaridad efectista de parte del texto.

La obra sigue en la línea de otras anteriores de Álvaro Sáenz de Heredia su faceta cinematográfica: ‘El Robobo de la Jojoya’, ‘Aquí huele a muerto’, ‘Condemor’ y ‘Brácula’. No es de extrañar que la extravagancia, la exageración dentro de un contexto de versosimilitud y el exceso de vulgaridades expresamente orientadas a provocar la risa fácil sean las cualidades más acusadas del texto que rige la actuación del reparto.

Este reparto se ajusta perfectamente al enfoque histriónico de sus papeles, sin medias tintas. Especialmente, la convulsa interpretación Emma Ozores se ajusta fielmente al papel de desequilibrada e insatisfecha esposa.

El texto, que ya tiene varios años encima, se actualiza incluyendo referencias políticas, como un recurso más para impulsar la comicidad de la obra, pero que son recibidas por el público de forma desigual. No dejó de ser llamativo el incómodo silencio que produjo la referencia a los EREs de Andalucía.

Sin embargo, aunque la historia merecería más finura textual -el autor se aprovecha de la propensión de todos para reír los chistes de brocha gorda- aún es defendible por la comicidad en las escenas de equívocos y malentendidos.

El hilo conductor de la obra es el fallido atraco por equivocación en la casa de un alto funcionario del Ministerio del Interior, que da lugar al emparejamiento del ladrón con la esposa del funcionario, mitad por despecho de esta al descubrir la infidelidad de su marido, mitad por el interés en el reparto del dinero que puede conseguirse con su unión. El marido trata de defenderse y en última instancia prepara un rocambolesco plan para romper la relación entre su ex, que ha sufrido una temporada amorosa en dique seco con su marido, y el joven ladrón. Las situaciones se complican de forma impredecible en la primera fase del desarrollo de la historia, hasta que se desvela que ambas parejas han roto su compromiso de fidelidad y sigue cada uno su camino.

A partir de ahí, se introduce al espectador en una confusa búsqueda de la conclusión de la historia -a veces da la impresión que al autor no sabe cómo terminarla y uno se siente casi apesadumbrado por las dificultades en encontrar ese final feliz que cierre adecuadamente la obra-. Además, el espectador llega a imaginarse cómo se van a desarrollar las siguientes escenas siguiendo más o menos la lógica del autor en la construcción de las escenas en la fase inicial.

Quizá consciente de la endeble trama que ha construido para ‘Cambalache’, Sáenz de Heredia pone en juego en la segunda fase elementos suficientemente cómicos para crear escenas hilarantes y, sobre todo, para liberar al público de la modorra que produce el tono meaculpa que el exmatrimonio mantiene en su eterna despedida. Uno de ellos consiste en los equívocos producidos al activar el cierre de la cámara por la que un vigilante voyeur puede ver a los protagonistas en sus habitaciones. Otro, el más significativo por méritos personales del actor Vicente Renovell, el comportamiento casi canino del fiel guardaespaldas de Roberto, el pez gordo del ministerio, interpretado con solvencia por Santiago Urrialde. DIARIO Bahía de Cádiz Francisco Mesa

El reparto se ajusta perfectamente al enfoque histriónico de sus papeles
El reparto se ajusta perfectamente al enfoque histriónico de sus papeles

FICHA DEL ESPECTÁCULO:

XXIII Festival de Teatro de Comedias.

Cambalache. Álvaro Sáenz de Heredia, texto y dirección. Reparto: Emma Ozores (Sonia, la esposa insatisfecha), Santiago Urrialde (Roberto, el pez gordo corrupto), Nelson Dante (Carlos, el ladrón argentino), Vicente Renovell (guardaspaldas de Roberto), Carlos Martín (vigilante). Antonio Belizón, dirección artística. Julio Bao, iluminación y sonido.

Lugar y día: Patio Porticado de San Luís Gonzaga en El Puerto de Santa María, 23 de agosto de 2014. Asistencia: aforo lleno.

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