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Goleada amarilla tras reaccionar en el segundo tiempo

Con la moral alta tras las dos últimas victorias, en liga y Copa, el Cádiz recibía este domingo a mediodía al Elche con el temor de enfrentarse a una defensa de cinco. Tras verse pronto por detrás en el marcador y una primera mitad trabada, sin encontrar espacios, llegó el descanso, saltaron al campo Salvi y Lekic, y los amarillos se revolucionaron, dándole la vuelta al marcador, goleando (5-1) y gustándose como no hacía tiempo. Y la grada, sin creérselo, disfrutando. Otro pasito, muy convincente, para tomar aire.

CRÓNICA J-12. El cadismo despertó temprano este domingo para el partido matinal ante el Elche. Un duelo en el que confirmar las últimas buenas sensaciones y seguir la racha de resultados positivos (victoria liguera en Lugo y copera ante el Espanyol), con vista a los dos choques consecutivos en el Ramón de Carranza.

Unas 12.000 personas no quisieron perderse este soleado encuentro, incluidos medio centenar de seguidores alicantinos, en el que Álvaro Cervera sacaba de inicio a un once esperable: Cifuentes en portería; Brian, Rober Correa, Marcos Mauro y Sergio Sánchez, en defensa; Garrido, José Mari y Álex Fernández, en el centro del campo; y arriba, Jairo, Aketxe y Manu Vallejo como hombre más adelantado.

Empezaba la partida el equipo amarillo asustando, en el minuto 1, con un centro lateral que Jairo no puede aprovechar desde el punto de penalti. Los visitantes respondían con dos ocasiones de Sory, una chilena desviada y un mano a mano que salvaba Cifu. Había que estar muy atentos. Javi flores volvía a comprometer al portero desde el borde del área, y en la siguiente, Sory Kaba cabeceaba el 0-1. No se había cumplido el minuto 10. A remar con el resultado en contra desde temprano…

Los de Cervera trataban de reaccionar con un tiro lejano de Brian Oliván, que se iba por arriba. El Elche se sentía cómodo con su maraña defensiva y a la vez haciendo daño puntualmente en el área contraria, mientras el Cádiz, obligado a llevar la iniciativa, no lo veía claro.

Hasta el 27 no se volvería a acercar con cierto peligro a los dominios de Francis, cuando Vallejo se dormía con todo a favor delante de la portería. Y ya en la recta final del primer periodo, José Mari probaba desde lejos con intenciones. Entre medias, impotencia creativa sin espacios ante un conjunto rival metido atrás, frenando el juego en cada acometida, y un árbitro discutido.

Manu Vallejo peleando entre varios rivales / FOTO: Eulogio García

Los de casa salieron en el segundo tiempo con dos cambios, Salvi por Álex y Lekic por Aketxe. Y le dio pronto resultado. El serbio ya metía el miedo con una medio chilena en el 47, y dos minutos después se fabricaba una jugada y su asistencia lo aprovechaba Correa en el área chica para igualar el marcador.

Se abría el partido y el balón comenzó a moverse de un campo a otro. En uno de los viajes, Gonzalo disparaba pegado al palo de Cifuentes. Y en la siguiente, el mejor Salvi hacía de las suyas y la ponía en la cabeza de Lekic para remontar el encuentro en el minuto 63. Los dos protagonistas, incorporaciones tras del descanso.

Carranza se animaba. Y todavía había más: en el 66, Marcos Mauro caía dentro del área y el árbitro pitaba penalti. José Mari no fallaba desde los once metros y subía el 3-1, ante el delirio cadista. El Elche se desmoronaba y los amarillos aprovechaban apretando el acelerador, y en el 73, Jairo la dejaba al salunqueño para hacer el cuarto. Un minuto después la asistencia era de Salvi y el quinto, ajustado al palo, obra de Manu Vallejo. Alguno todavía se pensaba que estaba soñando… y hasta la ola ‘inundó’ el estadio por momentos.

Ambos equipos se disolvieron en el último tramo en el que, con el marcador más que resuelto, no pasó mucho más, salvo la alegría de unos (Dejan Lekic estuvo muy cerca de hacer el sexto en el 90) y la decepción de otros (Cifu salvaba el segundo en el tiempo extra; y para más inri, su portero acababa retirado en camilla).

Cervera acertó con los cambios de pleno y ganó un choque que en el descanso se veía más que complicado. Pero nada de triunfalismos para el técnico: “el 5-1 no es real. La suerte del fútbol es que a nosotros en la segunda parte nos salieron las cosas y a ellos no”, sentenciaba tras el choque. Lo que es real son los tres puntos que se quedan en casa, y sobre todo, la nueva inyección de confianza para seguir luchando camino de esos 50 puntos. Y la próxima jornada, de nuevo en casa, ante el Reus. Que siga esta racha. DIARIO Bahía de Cádiz

FOTOS del Cádiz-Elche, AQUÍ

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