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La desesperación del Barça B se impone a la desgana amarilla

Falta de actitud, de tensión, de intensidad, creerse mejor a priori ante un Barcelona B que lucha a la desesperada por no bajar, y errores infantiles, en una primera mitad desastrosa, condenaron este domingo al Cádiz en el Mini Estadi, donde se llegaba tras el ‘subidón’ de la victoria ante el Zaragoza, y se sucumbió 3-1; cuando una victoria era casi decisiva para apuntalar las posiciones de play off de ascenso, que ahora se ven peligrar, y mucho.

CRÓNICA J-40. Dos equipos con necesidades y urgencias, aunque diferentes, se veían las caras en la soleada mañana de domingo en el Mini Estadi (con casi más afición amarilla que azulgrana). Con sólo tres jornadas por delante ya para liquidar la liga regular, el Barcelona B lucha por salir, apelando al milagro, de la zona de descenso, y el Cádiz por continuar en play off de ascenso, donde lleva instalado casi toda la campaña. Ambos, además, con el ‘subidón’ de las victorias cosechadas en la pasada semana.

Y desde el principio, se vio a un filial con más balón y dominio, como era de esperar, aunque igualmente con más ambición ante un conjunto de Cervera, salvo una acción inicial entre Alvarito y Barral, fallón, dormido y pasota, olvidando lo mucho que estaba en juego, e indignando con el paso de los minutos a la afición, que se había reilusionado tras el partido ante el Real Zaragoza. En el once inicial: Cifuentes bajo palos; Carpio, Lucas Bijker, Servando y Mauro, en defensa; Garrido, Álex Fernández y Perez, en el centro del campo; y arriba, Álvaro, Barral y Romera. Carpio en el lateral derecho y Dani Romera en la delantera, como novedades.

El choque en la primera mitad comenzó a torcerse en el minuto 14, cuando Garrido se retiraba con molestias y salía por él Abdullah (aunque aportó casi lo mismo que ya aportaba desde el banquillo). Los chavales del Barcelona, sin apretar el acelerador del todo, fueron acorralando a los amarillos, y acumulando ocasiones: en el 12, Nahuel ya avisaba, y en el 15, Marc Cardona cabeceaba sin oposición en el segundo palo un córner para adelantar a los locales. Apenas hubo reacción entre los gaditanos, y para más Inri, diez minutos después Bijker cometía un claro penalti sobre Marc, y él mismo hacía el 2-0 desde los once metros.

Una falta frontal de Perea se marchaba pegada a la cruceta antes de la primera media hora, pero no era más que un espejismo: el desdibujado Cádiz se mantuvo envuelto en lo que coloquialmente se llama ‘caraja’. Los de García Pimienta, a lo suyo, continuaron haciendo su partido, aprovechándose del rival desconocido… y en el 44, otro error defensivo, propiciaba el tercero, obra de Nahuel. El colofón de una primera mitad para olvidar, de los peores cuarenta y cinco minutos ofrecidos en Segunda por los de la Tacita: ni juego, ni intensidad, ni alma.

Tocaba ir a la desesperada tras el descanso, y Cervera confiaba en lo imprevisible que son los filiales (capaces de lo mejor y de lo peor), y en Nico Hidalgo, dejando en la caseta a Carpio, y una defensa en teoría de tres. Mejoró sensiblemente la patética imagen amarilla, se tuvo más posesión, se miró más hacia la portería de Ortolá, sin embargo casi en ningún momento se dio la sensación de poder siquiera inquietar (algún cabezazo de Servando) a un conjunto blaugrana más centrado ya en conservar la amplia ventaja en el electrónico, y asustando puntualmente arriba, como las ocasiones de Nahuel, de Palencia o de Pérez.

Y cuando ya estaba todo ‘vendido’ (aunque durante todo el segundo tiempo tampoco pasó demasiado), en el minuto 88 un robo de balón en el centro del campo lo aprovechaba David Barral que corría, probaba tirando a puerta, y lo rechazaba el portero, pero ahí aparecía un veloz Alvarito para colarla, y maquillar el resultado, un 3-1 incomprensible. O no tanto. Cuando no se compite…

Tras veinticuatro jornadas consecutivas en posiciones de zona de ascenso directo o play off, este Cádiz, dependiendo del resto de resultados de la presente jornada, puede descolgarse este domingo de ese sueño de la lucha por Primera a falta de dos ‘finales’: las de Tenerife y Granada. Dolorosa derrota (más aún en lo moral) y triste imagen, de cara a afrontar esta recta final. DIARIO Bahía de Cádiz

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