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No, no seré yo, quien, vaya a impartir clases del
cuidado y la elegancia en el estilo de escribir, porque aparte de que
eruditos doctores tiene la universidad en esta disciplina sobrados como para
ilustrarnos, es algo, que va con la condición y calidad de la persona.
Eso si, expresaré mi opinión personal diciendo
que un articulista como un informador es un oficio con beneficio, si vive de
ello. Al escribir deberá ser ingenioso e instruido. Pero si no se trata de un
profesional y lo emplea como un entretenimiento o pasatiempo, dicho sea, como
ocio, no por ello perderá el tiempo, sino al contrario, enriquecerá y
satisfará a quien lo practique.
Es fundamento primordial, cuando se escribe, que
imaginación y entendimiento, compare, juzgue y deduzca lo que ya se conoce, para
poderlo desplegar con la destreza que le permita sus facultades intelectuales
como tal escritor, para luego, tanto redactor como lector (leyente), queden
satisfechos. Ya de por si, alta es, la competitividad en este menester de las
letras, en las que hay que emplear además de ciertas cualidades, un sin fin de
conocimientos, para que la noticia, cuando se de, sea verosímil y aceptable por
los que la consumen.
Preguntaron en cierta ocasión a un celebre
escritor, que en prisión se hallaba, que si prefería escribir o ejercer el cargo
de cocinero. A lo que respondió, que la pluma la conocía, pero no así el arte de
cocinar, que requería tanta o más destreza como atención que la de su oficio. Y
dicha la verdad, así lo creo, pues si comparas ambas tareas o actividades, se
comprobará que son propias de artistas, solo que uno emplea la tinta sobre
papel para estampar vocablos, caracteres y símbolos y el otro, la emplea como
salsa oscura. Para ambos, las ideas (los ingredientes) se amasan según la
pericia de cada cual, hasta darle forma y luego hornearlo. Lo que pasa, es
que, a veces, no se consigue lo que se desea y hay que cambiar o bien de plato,
o darle otro nombre, porque no se puede poner en la mesa algo, que nadie va
tolerar, así que, a la basura y a empezar de nuevo. ¿Que la practica, a veces,
hace al cocinero? No siempre. Porque en el buen escribir como cocinar depende
de la imaginación y conocimientos que cada cual tenga a la hora de presentar un
buen artículo o plato para ser consumido. Al confeccionarlo, quedará impresa su
firma o textura en su trabajo. Hoy más que nunca, no se puede dar gato por
liebre, porque en sabores los hay muy entendidos y variados. Sensibilidad,
elegancias y estilo, de cada uno de ellos también serán dignos de evaluar.
Aconsejo a todo escritor novel, que haga preguntas
y esboce otras nuevas, para ir llenando su alacena de ideas para en un futuro,
pueda hacer usos de ellas. Y cualquier descubrimiento o teoría que tenga, nunca
la considerarse concluyente ni se deje llevar por ellas, porque nada es lo
suficientemente evidente como para que sea cierto. ¿Basarse en otras
noticias dadas?, pueden conducirle a un error considerable. No hace mucho, sufrí
uno de ellos al creer cierta una crónica dada por TV y prensa. Oiga, vea e
interprete dentro de toda lógica y entendimiento, pero nunca escriba por
rellenar páginas y tampoco no es recomendable comer del mismo plato.
Y termino con una cita que quizás
explique en parte lo que expongo: “Las teorías psicológicas actuales insisten en
que la tarea de comprensión es un proceso activo, que se desarrolla a varios
niveles y tiene carácter interactivo, es decir, los conocimientos del sujeto
permiten interpretar la información que proporciona un texto y, cuando es
necesario, la complementan [Kintsch, 1988]; [León, 1991]”.
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