|

Cuando desde mi terraza contemplo, ese gran
espacio abierto, lleno de luz y aire fresco, con su mar serena, y por el sol
plateada, observo, como sus aguas, antes, lamido han, las playas de Sanlúcar,
Chipiona, Rota, y los dos Puertos*, para darle paso a través del Puente hasta
San Fernando. Mientras Cádiz, enfrente, se solaza orgullosa, contemplando, como
se aman sus pueblos hermanos.
Y aunque a La Isla, como su nombre indica, agua de
mar tiene por todos sus costados, al estar bañada por dos mares, obligada
también se ve, a reunirse aquí, en la bahía, con sus otras villas colindantes.
En cuanto a Jerez, no creáis que se me haya
olvidado: porque, aunque, parezca, como si escapar quisiera, de nuestras manos.
¡Jamás podrá hacerlo!, ya que sujeta las tienen, sus otros pueblos hermanos,
Sanlúcar, Chipiona, Rota los dos Puertos* y San Fernando.
Cerros y campos, circundan nuestra bahía,
¡contemplarlos! Parecen estar distantes, pero los tenemos cercanos y tras
ellos, reservada, se halla, esta gran villa de Jerez, con sus bodegas, caballos,
toros de lidia y… el Tempul en alto, con el murmullo de sus aguas corriendo
aprisa, para regar sus campos. Gente por general, agradable y sencillas, tiene
Jerez, “¡Esa capital”! Qué, a visitarnos vienen, sin falta, todos los veranos!
¡Mas no sé, Jerez, en qué dirección, caminas, tan
a aprisa! Porque allí donde vayas, esa, tu misma Frontera, te impedirá el
paso. Tú, eres de aquí, porque un trozo de esta Bahía, a ti ya hace tiempo te
la dejamos.
¡Mucho más, no podemos brindarte!
Y este brindis que ahora te hago, vaya también,
por Pacheco y su pueblo llano, que tan orgullosos os sentís, de este baluarte.
*El Puerto de Santa María y Puerto Real.
**Es entonces, cuando, recuerdo, porque Alberti,
tanto amaba a su bahía, seducido siempre, por este espacio tan, bello y pleno de
encanto.
ARTÍCULOS ANTERIORES
|