Año III

 

  

 

 

 PORTADA

 Noticia del día

 Cádiz

 Jerez

 San Fernando

 El Puerto

 Chiclana

 Puerto Real

 Rota

Participa AQUÍ en la encuesta

 El Mundo

 Deportes

 Toros

 Opinión

 Cartas al Director

 El Derrotista

 Servicios

 Reserva Hoteles

 El Tiempo

 Prensa/TV/Radio

 Entrevistas

 A Fondo

 Foto-Noticias

 Bahía Cultural

 Carnaval366Días

 Suscribirse

 Patrocinadores

 Publicidad

 Quiénes somos

 Contacto Prensa

 Hemeroteca


 

 

 LAS CARTAS DE DON MANUEL

Salto de cama

 MANUEL RUBIO

 

 

FOTO: MANUEL RUBIO

El primer paso, se dio aquella noche, cuando sin sospechar cuan delicada  podía ser su proposición, uno de los cónyuges, molesto ya de tener su cuerpo tan pegado al de su consorte, se despierta y medio adormecido/a le  pregunta: ¿No te parece que en vez de una almohada deberíamos usar dos? Mañana hablaremos de eso, - le dice la otra parte,- ahora tengo sueño.

 

Y como a la mañana siguiente, ninguno de los dos recordara tal propuesta, quedó en el olvido, por lo que todo siguió igual. Pero e aquí, poco después, cuando profundamente dormidos ambos estaban, con las narices pegadas, una a la otra, un ronquido de uno de ellos, despierta al otro, que inconscientemente con la mano “desplaza cariñosamente hacia atrás la faz roncadora” al tiempo, que retrocede con sigilo. Y como si de una orden se hubiese tratado, ambos, giran de posición y se dan la espalda, hasta despertar a la mañana siguiente, que el perjudicado, por discreción tampoco hizo comentario del incidente! Las noches se sucedieron unas tras otras, hasta que se produjo, el trompazo o sacudida, que colmó ya la paciencia. Asido la/e tenía  por la espalda, cuando una ventosidad rompió el sueño del que atrás se hallaba, que ante el ruido emitido, se vio obligado no solo a replegarse, si no a, aislarse cuanto pudo de la molesta pestilencia, al mismo tiempo que, se liaba  la sabana alrededor del cogote,  antes, de que la pituitaria detectara el hediento olor emitido. Tardó más en reconciliar el sueño, pero durmió hasta la mañana siguiente que nada más despertar, ojo avizor,  esperó a que su amor también lo hiciera, para comunicarle sin dilación,  lo que aquella noche hubo pensado -sin hacer referencia al incidente-: ¿Qué te parecería cariño, si en vez de una cama, cada cual, tuviese  la suya? ¡Claro, en el mismo cuarto y contigua la una a la otra, incluso amarraditas, si así lo prefieres, por si se terciaria…? La otra parte, que hasta entonces había estado conteniéndose, por prudencia,  con  mojigata sonrisa, como si de acuerdo hubiera estado le contestó afirmativamente.

 

Se llevó a cabo, por supuesto, el proyecto, porque estos acontecimientos, ocurren a menudo entre parejas, incluso bien  avenidas, y no tendrían mayor importancia, si no se profundizara o se le buscara enredada explicación. “Ya que las cosas ocurren,  porque tienen que suceder” y  como siempre, es nuestra mente la que rige nuestro cuerpo, la cual,  buscará el mejor acomodo a este, ya que el amor como el sexo, es una combinación que adormece los sentidos, de la persona, que ebria en deseos  busca solo la  felicidad para ambos. Y hasta que tal estado de inconsciencia no transcurre, no se ven claras las cosas, son como nubes que  empañan y no deja ver la realidad. Todo, resultado de esa combinación química que se lleva en cerebro para que la especie  siga perpetuándose. Tendrán que ser los años, los que en ese continuo contacto y entendimiento, sea el que genere el verdadero amor entre la pareja, pero aún así, si alguno de los dos fallase, transcurrido un tiempo se iría todo al garete. Veámoslo con un ejemplo: Si por un infortunio, el dedo gordo del pie, hiciese su aparición  por el fondo de las sabanas,  ya éste, no se vislumbraría  tan agraciado como se advertía  en un principio, sino más grotesco y ridículo, como engarrotado, que  bien  por la edad o porque “la visión haya cambiado, se tiende a huir de él. Y si dichos “pinreles “anteriormente tampoco olían a quesos” ahora si se advierte como ventean. ¡El olor a cuerpo humano, no se detesta hasta que palidece todo amor y ternura que dio como resultado, que ambos se quisieran profundamente. A partir de tan desafortunado incidente,  cuando descubierto se ha la realidad, hay que andarse con mucho delicadeza, más bien diría,  prudencia, porque o se aceptan estos contratiempos  con todas sus consecuencias o se les rechazan de plano y con ello incluida la pareja. Por ende, hay que considerar este  caso de la doble cama, como un precedente de buena voluntad, para que el matrimonio no se malogre y perdure. El uso de dos camas, bien amaraditas,  una con la otra, pueden ser consideradas como una de matrimonio, pero con la ventaja, de dormir más holgadamente, pudiéndose “desliar” en cualquier momento.

 

Que el mantener  relaciones largo tiempo, es una  proeza exclusiva, de  personas de talante y firme tenacidad que demuestran con ello, a la vez, seria lealtad y férrea unión. Por eso: “Monta tanto o tanto monta, ella como él”. Mas, yo añadiría, terminado el viaje, se descabalgue cuando los corceles, parado hayan, no fuera a ser, que en este galopar,  alguno de los que cabalgan, al echar pie a tierra, antes de tiempo, se rompiera un hueso.


ARTÍCULOS ANTERIORES

ÚLTIMOS TITULARES                                             Imprimir esta página

  Portada Principal © DIARIO Bahía de Cádiz (BC) Aviso Legal 
Publicidad -  Poner como página de inicio  -  Añadir a Favoritos  -   ¿Quiénes somos?

 

 

Publicidad         

 

C/Profesor Antonio Ramos, 12, 3ºIZQDA - 11.100 San Fernando (CÁDIZ)
Redacción: redaccion@diariobahiadecadiz.com  Dirección: danyprensa@yahoo.es   Teléfono: 658 685 782