Año II

 

  

 

 

 PORTADA

 Noticia del día

 Cádiz

 Jerez

 San Fernando

 El Puerto

 Chiclana

 Puerto Real

 Rota

Participa AQUÍ en la encuesta

 El Mundo

 Deportes

 Toros

 Opinión

 Cartas al Director

 El Derrotista

 Servicios

 Reserva Hoteles

 El Tiempo

 Prensa/TV/Radio

 Entrevistas

 A Fondo

 Foto-Noticias

 Bahía Cultural

 Carnaval366Días

 Suscribirse

 Patrocinadores

 Publicidad

 Quiénes somos

 Contacto Prensa

 Hemeroteca


 

 

 LAS CARTAS DE DON MANUEL

El trovero

 MANUEL RUBIO CERVILLA

marucer@mail.ono.es

 

FOTO: MANUEL RUBIO

Se remonta mi imaginación, hacia tiempos pasados, buscando en ellos, lo que de positivo o bueno nos pudieran haber dejado, pueblos y gentes, porque antaño como hogaño desafueros e inmoralidades se cometieron, al igual que hoy, harto dolorosos, que produjeron daño. Cerebros beligerantes, que cuando no buscaban la guerra, se jactaban con los más débiles. Una clase campesina, que, por razones de seguridad, cerca de los  castillos de sus señores, forzada se veía, a vivir, por lo que,  pagar  altos tributos a éste,  debieron, para recibir a cambio, seguridad o protección  Plebeyos,  que solo disponían como “suyo”, de una  parcela pequeña de terreno y algún ganado. Porque, como sabemos, aquellos hidalgos caballeros,  al igual que sus reyes, también eran  señores y dueños de toda vida y hacienda…

 

Sería por el siglo XI, quizás, cuando  naciera esta profesión de Trovero o Trovador en Francia, o a finales de la edad media, en este mismo país, para después pasar a continuación a otros reinados limítrofes. Sus verdaderos mecenas, siempre serían los grandes señores feudales, quienes, los contrataban para que compusieran a su  agrado, versos y música, que cantaran y encomiaran al valor, amor, u otras andanzas, por  ellos realizadas,..

 

Fluiría de  clase plebeya,  este avispado artista, siempre valorado por su inteligencia y creatividad,  que más tarde, una vez, de su compromiso,  libre se veía, “perdía el hato”  -como por entonces se declaraba- y con su laúd u otro instrumento musical a cuestas, por campos, castillos, o villas, se esfumaba, para contar cuanto oía y veía,  en un andar errante, de un lado para otro,  bien a pie o cabalgando sobre bestia alguna que hallara,.. . Un trovero de ayer, que se anticipó, al comentarista de hoy, con sus noticias “frescas” transmitidas a través, de su melodiosa y estoica voz, a un  público muy condescendiente

 

Sus temas favoritos,  a trovar serían entre las más corrientes: Las vicisitudes de aquél caballero que… o la, de la de la  sirvienta o hija del, tabernero, barbero, herrero, molinero o tahonero.  O  la de aquella otra, que cubriéndose el rostro con un pañuelo, su hogar abandonaba,  poniéndose  a muchas leguas de distancia de su lugar de origen, para que no la descubriesen, o como por entonces bien se decía, para que no la sacaran a la vergüenza, escondiendo  así su deshonra, que, muy posible,  caballero u otro malandrín, a ello, le hubiese obligado, como posiblemente, pagado, para escapar a cualquier habladuría.

 

Y  que a nadie, de esto se escandalice, porque  lo normal era entonces, que para no ser juzgadas estas “deshonradas vírgenes”,  lejos se desplazaran, aunque después,  nuestro trovero o trovador, de contarlo, se encargara otras mil veces.

 

Juglar, o trovador, ¡Copleros! 

Poeta de un tiempo pasado,

Viajante, experto en senderos

y hostil a cualquier altercado.

 

Su morada: Vereda o camino,

por estar del cielo enamorado.

Su meta: Encontrar, un destino

donde su verbo, alto cante

los amoríos de un amante

 

Evocador y enamorado.

de la villa o aldea que le escucha.

y  doncella que le seduce.

Viva, en castillo o bien casucha,

soltera o  no, mas, fuera, dulce,

Y sí aparte, es rica y bella,

para él, mejor, que para ella

 

Sus armas, la guitarra o el laúd,

u otro instrumento de cuerda.

Su sonrisa ingenua, el escudo.

Y en sus citas, bien se recuerda,

nunca, faltó, un efusivo saludo

antes de salir huyendo del acoso,

de algún exaltado marido, celoso

 

¿Limosnero? ¡¡Qué va!. Sepa yo..!!

¡ Si. Apenas recibía exigua dádiva

por su misión amena y atractiva, 

de ese público, harto plebeyo.!

 

Manuel Rubio

1 de enero de 1999


ARTÍCULOS ANTERIORES

ÚLTIMOS TITULARES                                   

  Portada Principal © DIARIO Bahía de Cádiz (BC) Aviso Legal 
Publicidad -  Poner como página de inicio  -  Añadir a Favoritos  -   ¿Quiénes somos?

 

 

Publicidad         

 

C/Profesor Antonio Ramos, 12, 3ºIZQDA - 11.100 San Fernando (CÁDIZ)
Redacción: redaccion@diariobahiadecadiz.com  Dirección: danyprensa@yahoo.es   Teléfono: 658 685 782