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Eluana no puede morir en paz, porque
los fascistas del mundo usan del poder del dinero para negarles subvenciones,
con las que no podrían continuar trabajando, a las clínicas que cumplan la
sentencia judicial del tribunal Supremo, que ganó el padre de la chica para que
su hija no continuara con esa vida de indignidad, que no debería sufrir nadie al
que amaramos profundamente.
Parece que la muerte digna no es
portada más que de segunda fila entre noticias de cómo una stripper, visitó la
carcel de Picassent y se armó la del belén, pues debe ser una llaga profunda en
la conciencia de muchos cómo una mujer que se gana la vida bailando y enseñando
su cuerpo pudo ser invitada en un recinto que basa su vida en separar los
desechos de la sociedad hasta que son reasignados oportunamente, no teniendo
desperdicio las conclusiones de las funcionarias al ver el espectáculo-de índole
erótico, naturalmente-rodeadas de reclusos que estaban allí justamente por
delitos relativos al abuso sexual.
Puedo entender perfectamente todas
las presiones del gobierno de Berlusconi para que el caso de Eluana, ya
triunfante en los tribunales, no llegue nunca a vencer en la calle, en la que
cuenta con apoyos de mucha ciudadanía, puedo entenderlo porque seguí en primera
fila el caso de Ramón Sampedro, en su lucha desesperada por recobrar una vida y
una libertad, que cualquiera de nosotros tenemos por asentarnos sobre dos
piernas, de decidir cuándo podemos y queremos morir.
No son iguales los casos de Eluana y
Ramón, mas que en lo básico, que se desea morir o que se desea no continuar mas
con una agonía que ya no es vida, sino presagio de muerte horrenda, lenta e
inexorable, pegada a la piel como mortaja.
Lo cierto es que poco podremos
avanzar si no deseamos lo mismo para los demás que para nosotros mismos y si no
nos limpiamos la boca y sobre todo la mente de necedades para combatir la
hipocresía, la envidia y el odio hacia los que no nos son afines.
Es bastante confuso que cuando un
autobús va pregonado el mensaje del hombre, los que lo critican no se preocupen
por elevar su mensaje mas allá de sus propias narices, fijándose en los
múltiples casos de profesores de religión expulsados de su trabajo por tener un
matrimonio nefasto y no querer seguir con él, por casarse con el hombre que se
ama, aunque sea divorciado o por faltar a misa y tomar copas con los amigos y sí
en dar caña en medios y prensa, negando la existencia de los hijos bastardos de
dios que ellos mismos han creado, negándole al hombre la santidad de dios y
enfrentándolo con su propia existencia, de vivir en la tierra, con sus pies, sus
manos y sus pensamientos, con plena libertad para decidir y hacer aquello que le
venga en gana y pagar sus muy variadas consecuencias.
DIARIO Bahía de Cádiz
No son los ateos diferentes, ni
extraterrestres exportados de un satélite espacial, no fueron educados, en su
mayoría, fuera de las ubres prominentes de la religión, sólo que se les agrió la
leche al descubrir que el mundo no se gobierna por dios con justicia, ni
equidad, que sus representantes no son santos en la tierra, sino simples
mortales y que la pobreza, la injusticia, la muerte, el odio y la indiferencia
no se combaten mas que con solidaridad, ayuda , implicarse y soñar... en que
mañana construyamos un mundo en que poder vivir sin que nadie sea excluido ,ni
estigmatizado, ni separado, por lo que siente o piensa, un mundo en el que una
stripper pueda desnudarse en cualquier parte, porque lo que importe sea su
interior, donde no exista ni siquiera el concepto de cárcel, ni su estela
infinita de reinserción social, porque no haya nadie a quien reinsertar, donde
vivir sea petición forzosa, elección razonada y querida y los impedimentos para
terminar con ella solo sean de índole afectivo o personal.
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