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Malos tiempos corren para la iglesia
oficial, con el enfrentamiento electoral con el gobierno, desgastando a sus
fieles, que se debaten entre sus creencias y sus ideas políticas, con el
intercambio de acusaciones y con su cúpula metida en asuntos que son “muy de
este mundo”.
Y es que los tiempos han cambiado y
hasta la Inquisición, ha tenido cambiar de nombre y formas. Y es que seguro que
sabrán, que, por cortesía de dos Papas perseguidos en su juventud por ella
misma, Juan XXIII y Pablo VI, la excluyeron de la iglesia, pensando en que no
volvería a ver la luz jamás, ausentes ya los fantasmas de las brujas y los
poseídos, los descreídos y las fieras que domar con la espada de la religión que
se presume verdadera y el perdón del que confiesa culpas por miedo o dolor.
Pero mire usted que no la extinguieron por completo, porque como ave fénix de la
intolerancia humana, el Papa Raztinguer la vuelve a poner en marcha con nombre y
caras distintas, llamándola la Congregación para la doctrina de la fe y
encargándole asuntos a investigar como el de la nueva doctrina arriana que dice
que Jesús era hijo de hombre y mujer y no de Dios.
Y es que en todas partes cuecen
habas, porque sino díganme amigos míos , como se llama a que te salga ahora un
discípulo de Setién, con una preparación teológica y cultural máxima y escriba
un libro sobre Jesús, como Raztinguer qué casualidad ,pero que se está vendiendo
como rosquillas, sin publicidad, sin tener una editorial súper famosa, y mas o
menos de boca en boca, cuando predica irreverencia tan suprema como que Jesús
era un humano más, grande y poderoso en extremo, de unas facultades
impresionantes, pero vamos como usted o como yo.
Y si no fuera poco el asunto, que se
las trae, el nuevo superior de los jesuitas nos ha salido rojillo y rebelde como
el antiguo Papa negro que tantos dolores de cabezas levantó con su mandato.
Pues bien este último, Adolfo
Nicolás, para mas señas, dice trabajar para los pobres, los excluidos y los
marginados, a los que promete entregar sus fuerzas y sus energías, como ha
venido haciendo hasta ahora.
Y es que malos tiempo corren para la
iglesia oficial, porque en el fondo de todo están los que creen en un Jesús
amable y humano, en la humanidad de los marginados y excluidos de la sociedad,
en el sacrificio y la entrega a los seres humanos y no a la política y las
grandes mansiones, que Jesús tiene rostro de desheredado y que no vive en las
grandes catedrales, donde solo duerme el oro y la banalidad ,mientras a sus
puertas pide el pobre y reniega el que aún tiene un ápice de fe.
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