PORTADA

 Noticia del día

 Cádiz

 Jerez

 San Fernando

 El Puerto

 Chiclana

 Puerto Real

 Rota



 El Mundo

 Deportes

 Opinión

 Cartas al Director

 Foros

 El Derrotista

 Servicios

 El Tiempo

 Prensa/TV/Radio

 Entrevistas

 A Fondo

 Foto-Noticias

 Toros

 Bahía Cultural

 Carnaval366Días

Escribe aquí tu CARTA AL DIRECTOR

 Suscribirse

 Patrocinadores

 Publicidad

 TIENDA BC

 Quiénes somos

 Preguntas frecuentes

 Contacto Prensa

 Hemeroteca


 

 

 EL SECRETO DE COPÉRNICO

Pater familias

 ANA ISABEL ESPINOSA

 (Abogada, escritora y columnista  - http://anaisabelespinosa.blogspot.com -)   opinionanaespinosa@hotmail.com

 

ANA ISABEL ESPINOSA

María se casó, enamorada y ciega, preñada y engañada, por un niñato de veinte años que le susurraba al oído, palabras de deseo, que ella confundió con un amor de película, aún no estrenada.

 

Sólo algún que otro empujón, o una frase mal sonante, le había regalado, en el corto tiempo de novios, en el que se achuchaban en el portal de la casa - pobre y desvencijada- que alquilaba su madre, viuda y seca, por la misma vida que le aguardaba, sin saberlo, a la propia María.

 

Ya en la noche de bodas, con una abombada barriga de seis meses, estallándole el camisón que le bordó su madre, le pegó la primera bofetada, que resonó en el techo de la habitación como disparo de cartucho, atronándole los oídos y haciéndola llorar, mucho tiempo después de que él se hubiera dormido...

 

Nunca supo el porqué de aquella primera puñalada trapera, pero sí que se sucedieron otras en su vida de casada, como hojas caídas al impulso del viento, o del invierno, al envite de frustraciones y desencantos, que él vertía en ella, como causa elegida para todos sus males.

 

Pasaron los años, viendo su madre su agonía y tormento, callando para no que no la echara de su lado, pues tanto era su miedo, que sólo era oírla renegar de él, que ya empezaba a temblar por entero, mandándola lejos.

 

Llegaron las hijas, y los meses se tornaron en años, tan rápidos, que casi no se dio cuenta de que se hacía una joven vieja.

 

Un día, se encontró tendida en el suelo y sollozando, con la boca manando sangre y protegiéndose con las manos el rostro macilento... Entonces, vio como su hija mayor, lentamente, tomaba un cuchillo de la mesa en la que estaban comiendo, cuando comenzó la pelea y le decía, mirándolo fijamente, una frase que ella mas de cien veces había soñado con pronunciar:

-Si vuelves a hacer daño a mamá, te la cortó.

 

Nada se oyó, en mitad del comedor, ni siquiera el susurro de una mosca.

 

Y de repente, su padre le embistió con furia, intentando arrebatarle el cuchillo, y su otra hija, fue rápida a ayudar a la primera, su madre se fue al lado de ellas y, la más pequeña, la levantó como pudo del suelo, tirando fuerte hacia arriba.

 

Todas le miraban con asco y desprecio, abrazadas y enteras, todas, le enfrentaron como una sola... DIARIO Bahía de Cádiz

 

Y el hombre no se atrevió a levantar la cara, ni la voz, cuando tantas veces lo había hecho, porque lo acallaba -no el filo de un cuchillo- sino la determinación en los ojos de las presentes.

 

Se vio y se supo solo, se creyó muerto, en su reino de miseria y basura, y ciertamente estaba muerto, lo estuvo durante muchos años en los que fingió -desde aquel día- ser buen padre y buen marido, en los que llevó a sus hijas hasta el altar y acunó a sus nietos entre sus brazos, hasta que una enfermedad mortífera y asesina- como su misma furia- acabó con él.

 

Hay quien dirá que su mujer le echa de menos, que –al fin y al cabo- nunca le volvió a levantar la mano, desde aquel día en que la muerte le volvió la cara y deseó besarle en la boca por entero, pero sólo unos pocos sabrán que en el cementerio -aún- una viuda seca por la vida, le maldice, cada minuto, en silencio, porque aún le duele su hija y los bofetones y las palizas, sorbidas entre lagrimas de rabia, en amargo rencor, duro y ciego, y aún le rechinan los dientes de aguantar y callarse, de ver llorar a su hija con el “mamá cállate, que nos mata a las dos, ¿no ves que está como loco?” y ni la muerte, ni la sepultura, le hacen olvidar tanto tormento.


ARTÍCULOS ANTERIORES

 

A vueltas con lo mismo

Cotorras de mente estrecha

La fosa de Lorca

¡Qué pena de educación!

Déjame morir en paz

Los papeles de Kafka

Y de nuevo Gran Hermano

El amor duele

Brujos y dictadores

La Reina cobra

El cielo sobre nuestras cabezas

¿Están con la depre?

Verde, que te quiero verde

Oros por llegar

Fauna de la Puntilla

Por la misma cara

Úrsula tiene novio

Van Gogh

La Eurocopa, Guiza y el amor

Por la boca muere el pez

Pepe Gotera y Otilio

Abuelas de primera división

Alberto Contador o la nueva pantera rosa

...

Mujeres como las de ahora

El raro del instituto

Orientadores de papel

Casa de muñecas

Libérate me

La niña de la cuchara de plata

Liberales de pacotilla

Vándalos, de andar por casa

In presentables

¡Ay Mary Luz, Mary Luz!

Con M mayúscula

Inútiles sin frontera

Presos

La inquisición, las rosquillas y el papa negro

Las mariconadas de los homófobos

Plegarias al dictador

Autobuses de damas

La evolución de Darwin

DIARIO Bahía de Cádiz (BC) v. 1.9.
© 2004-2008 DIARIO Bahía de Cádiz

Publicidad | Contáctenos

¿Quiénes somos?  --  Aviso Legal  --   Suscribirse  --   Poner como página de inicio  --   Añadir a Favoritos                          Imprimir esta página

 

 

 

Publicidad         

 

C/Profesor Antonio Ramos, 12, 3ºIZQDA - 11.100 San Fernando (CÁDIZ)
Redacción: redaccion@diariobahiadecadiz.com  Dirección: danyprensa@yahoo.es   Teléfono: 658 685 782