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Una chica de 16 años ha apuñalado
gravemente a otra de 19, en una pelea en un bar de copas a altas horas de la
madrugada y yo me pregunto… ¿qué hacía allí, emborracharse y bronquear, en vez
de estar estudiando o, si me apuran, pasándoselo bien con sus amigos?
Cuando cosas de estas suceden, no me
valen la lágrimas de los padres, ni el decir “yo qué sabía, lo que estaba
haciendo, o dónde, o con quién”, porque ahora esta menor está ahora detenida y
puesta a disposición judicial y hay otra victima recuperándose en el hospital,
de las graves secuelas que la agresión le ha provocado.
Hay muchos padres que se creen que
tienen que ser los mejores amigos de sus hijos, que te dicen con toda la
desfachatez del mundo, sólo es haber cumplido los críos los diez años, que ya no
pueden hacer nada con ellos, porque no les escuchan y hacen lo que les da la
gana .No obstante, no les verán perderse las fiestas de fin de curso del colegio
y serán, sin ninguna duda, esos mismos padres, los primeros, en hacer cola en el
tenderete del APA para engullir cerveza, tras cerveza, quejándose a quien quiera
escucharles de que la fiesta de fin de curso del colegio de al lado es mejor,
porque tienen más bebidas y mejores tapas.
La educación, va como cangrejo a
tres patas y es culpa de todos nosotros, pero la mayoría se lo achaca a la
Administración, a los profesores, a los centros, y a quien sea, con tal de
quedar ellos a salvo.
Ya les comenté lo que pensaba de
“los buenos colegios” y también de los padres que hacían hasta el pino, por
meter a sus hijos en un colegio que no le correspondía, aprovechando mentiras,
falsedades y torticerías, porque si después no se implican en la educación de
sus hijos, de poco o de nada les van a servir, tanto trabajo inútil.
Pero esto es más difícil de
metérselo en la cabeza a más de un berzotas y a más de una cotorra de mente
estrecha, que el misterio de la trinidad, porque es solo mencionar una reunión
de padres y profesores, una reunión de APA, pero sin fiesta de por medio, un
pagar por algo que no sea mas que educativo, y esos padres, de quita y pon, se
evaporan, como el rocío a las doce de la mañana.
Y es que esta muy bien ir “a las
flores de María” con el traje de la comunión de la sobrina y delante de todos
los padres hacer fotos como descosidos y en las navidades permanecer callado y
atento, mientras el pinganillo que te retransmite el partido no se note, durante
la representación del colegio, pero a la hora de hablar con los profesores y
escuchar las quejas de tus hijos, oídos sordos y ponerte chulo, decir
barrabasadas de que el profesor es un tal y un cual, con apelativos que
sonrojarían la verborrea macarra de Camilo Cela en sus mejores tiempos, todo sea
no escuchar lo que de sobras se sabe, que los padres que no se impliquen en la
educación de un hijo, por mucho que haga la administración, los profesores y el
centro, no son Lourdes, y con un berzotas, de por vida se quedan.
DIARIO Bahía de Cádiz Ana Isabel Espinosa
Por eso bien harían las cotorras de
lengua de doble filo, en afilarse conciencias, en coger algunos libros, que no
muerden, y en enseñar a sus hijos que el peso de la cultura no ocupa lugar, como
decía mi abuela, que, mientras cocinaba, me aleccionaba diciendo que se debe
estudiar mucho y bien, por todos aquellos que no han podido, cuando aún no había
cumplido los tres años. Lástima que lo que no sabía mi abuela, que era partera y
comadrona, cuentacuentos y refranera, cocinera y hasta fraila, sin haber tenido
nunca la suerte de pisar un aula, es que hay padres que solo piensan en su
trasero y por ese mismo rasero le miden sus hijos a ellos, dándoles tantos
quebraderos de cabeza, que solo saben decir en cuanto hay un problema, que “de
eso no saben nada” o que ellos “no creen eso”, cuando la sociedad les enfrenta a
un menor con fracaso escolar, a niñas con doce años y ennoviadas, a delincuentes
y agresivos, que, para desgracia de todos nosotros, como sociedad, nos tendremos
que comer con papas, y después, tomar mucho Eno, para hacer la pútrida
digestión, de su obligada convivencia.
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