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No sé si les habrá llegado el hálito
de la última noticia que nos viene de las Américas, el autobús mexicano en el
que sólo montan mujeres y que está teniendo una gran acogida entre las usuarias,
pretextando que así no sufren acosos, ni desmanes, porque tienen a los hombres
controlados, por quedarse fuera.
No crean que es una detalle pionero,
pues sólo son seguidores de otros medios de transportes de la capital mexicana,
como es el del metro, en el que se destinan los dos primeros vagones para las
mujeres en horas punta, y de los taxis, donde en breve se habilitarán unos
cuantos vehículos, conductoras incluidas, para intentar frenar a los tocones,
abusones y vejadores de las mujeres.
Esta historia me ha evocado antiguos
recuerdos de cuando las niñas no debían salir a según que horas, porque
acechaban los hombres malos, y donde en los bailes de salón, el que se acercaba
demasiado o era un tocón, era expulsado, pero no sin la anuencia y la admiración
confesa, de parte del entramado masculino.
Yo creía que esas cosas ya estaban
mas que superadas ,que los hombres y las mujeres eran iguales, y mire usted que
no, que en la gran cuidad de México, donde les recuerdo que la vida de una mujer
vale mas bien poco, no se persigue al que acosa y molesta, al que veja y humilla
a una mujer, imponiéndole deseos sexuales y lascivia, sino que se aparta a las
mujeres, en guetos sobre ruedas en los que los hombres no pueden entran, y digo
los hombres, porque en vez de penalizar y sociabilizar al que se autoexcluye,
con su abominable conducta de la normal vida social, apartan a todos, excluyendo
al que lo hace y al que no, discriminando a todos por el simple hecho de ser
varones.
Ciertamente muy mal debe ir un país,
porque en el nuestro las discusiones van por otros cauces, y si me pongo a
pensar en que se introdujera una medida así en alguna de nuestras ciudades o
pueblos, la que se podría formar sería de órdago, porque creo que todo nos
echaríamos a las calles, excepto los que ven bien la separación de hombres y
mujeres, como guía y consejera, para prevenir los malos pensamientos.
México es grande y los mexicanos un
pueblo que merece mejores reformas y más orgullo para sus mujeres, que
anquilosarlas en medios de transporte, que las aparte de una sociedad que es
suya por entero.
Lo que les hace falta a las mujeres
es respeto ,no tras los cristales de una autobús o un taxi pilotado por una
mujer o unos exiguos vagones de metro , sino respeto y educación en cualquier
rincón, por muy apartado o pobre o excluyente que sea, como la olvidada Ciudad
Juárez, donde se asesina sin temer la penalidad y donde las mujeres son víctimas
propiciatorias de festines violentos y machistas ,asesinos sin cara, ni nombre,
que condenan a las mujeres a soportar lo que nadie en ningún lugar del mundo
debería soportar, la soledad jurídica y la desprotección mas brutal y aciaga.
Sea esta una buena noticia, para que
internacionalmente el mundo abra los ojos a la realidad de las mujeres en
nuestro hermano México, que nos sirva para propugnar mejoras que no consistan en
apártalas a unos lugares donde sí puedan estar tranquilas ,sino que sea de
ellas calles y plazas, ayuntamientos y poder restringido, hasta ahora a los
hombres, que creen que con decir que pueden y que no pueden hacer las ”damas”,
ya están sofocando el incendio de la violencia y la exclusión, que solo se
apagará con la siempre fértil agua de la libertad y la plena integración social.
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