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Hay una nueva moda que va de la auto
ayuda, de los seudo psicólogos, venidos de no sé dónde, y de los orientadores de
bolsillo, que en cada lugar parecen que nos van a resolver la vida, a golpe de
consejo mágico y definitivo. Pero la realidad se impone y la mayor parte de las
veces esos personajes sólo nos la empeoran o la dejan correr, sin más,
importándoles nuestros problemas, o lo que les contamos, lo que les dura el
dinero que nos han sacado, en el forro de los bolsillos.
Lo peor del caso es que ya no se
conforman con insertarse en anuncios por palabras, sino que ahora saltan a las
páginas de las revistas, con sus consejos para no dormir, como el caso de una
chica que preguntaba a uno de ellos, por cómo solventar la gran tristeza que le
había producido tenerse que desprender del embrión que tuvo que abortar, por
circunstancias desfavorables, que ahora no vienen al caso aquí, consiguiendo no
la ayuda que necesitaba y requería desesperadamente, sino una reprimenda tipo
años sesenta, bajando a niveles casi de insulto y con mucho de menosprecio
gratuito, adornado de una gran falta de educación, por parte de alguien, que
decía hacer de su vida, un servicio activo para los demás.
Y así nos va en todos los campos,
porque si nos fijamos en la educación y en los pésimos resultados, no les
extrañará que ahora les cuente que en los institutos para prevenir las
agresiones y los acosos, se ha creado la figura del orientador, que viene a ser,
como su propio nombre indica, alguien que sirve para, en esa difícil edad que es
la adolescencia, indicar a nuestros jóvenes, el camino correcto en el trasiego
que es la vida.
Pero hasta ahí la bondad del hecho,
que no podía ser más correcta la presunción, ni mejores los fines a conseguir,
porque me llegan ecos, de que estos decisivos engranajes en nuestro mundo
estudiantil andan acosados por los violentos, que amenazan y despotrican y que
en las clases en que se debate, cosa más que magnifica, siempre que se lleve
bien a cabo, lo que se saca de conclusión es la lamentable resolución de que
quien es agredido, o acosado, o insultado, lo es porque pone algo de iniciativa
en ese propósito...¿Verdad que no pueden creérselo? pues yo tampoco, pero es
enteramente cierto, porque uno de estos seudo orientadores, que otro nombre no
puedo darle, va por ahí haciéndoles creer, a vulnerables adolescentes, que el
acosado lo es, porque se aísla y en su aislamiento se convierte en victima
propiciatoria, para que se lleve a cabo la violencia. Con lo que, a mi por lo
menos, me queda muy claro, haciendo un recorrido amplio, que la mujer que
finalmente vacía su sangre en las calles, a base de puñaladas regaladas por el
macho sin nombre, cobarde y asesino, no es más que una victima propiciatoria,
porque no se defendió con bastante fuerza, no puso las manos en actitud
defensiva, o se desangró demasiado rápido, sin darle tiempo a llegar a la
ambulancia. DIARIO Bahía de Cádiz
¿Cómo –me pregunto y les confieso
que estoy fuera de mis cabales- se puede decir tamaña tontería, en una clase de
secundaria?, ¿cómo se puede ser tan pusilánime y absurdo como para pensar así?
Porque si lo que se quiere es decir que los chicos deben encontrar su fuerza en
los grupos y que las individualidades sólo dan lugar a los problemas, dígalo,
señor mío y no se corte ni un ápice, y a renglón seguido, apunte, con letra muy
roja, igual que la sangre de las victimas, que todos como pueblo y como especie,
tenemos que dar las gracias a individualistas y solitarios, que suelen ser los
que llevan adelante las ideas y la libertad, frente a las hordas y el gentío,
que son los que propugnan la barbarie sin nombre y el freno al progreso. Y sobre
todo insista, señor mío, en que por encima de todos ellos, está el respeto a
cualquier individuo, la sagrada verdad de las ideas y los conceptos variados, la
importancia de ser y considerarse persona y el derecho a estar o no, con un
grupo, sin necesidad de que los intransigentes, vengan a jorobarle el día a uno.
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