Estuvo Michel Camilo simpático y
desbordante de energía toda la noche aunque parco comunicador. Michel Camilo
es uno de los grandes pianistas del jazz que existen hoy en día en todo el
mundo. Dotado de una técnica envidiable, con un sentido del ritmo de raíces
latino-caribeñas y de una creatividad demostrada en su numerosa producción,
no dejó indiferente a nadie su actuación del jueves. Conectó rápidamente con
el público con un inicio de concierto basado en un vigoroso y trepidante
jazz latino; y continuó ante el público entregado a su arte envolviendo la
noche jerezana en su ropaje musical pleno de virtuosismo y poderío técnico.
El grupo demostró cohesión,
comunicación entre ellos, empaste musical y coherencia. Alternando obras de
distinto carácter y estilo, el trío practicó un jazz vibrante en su factura,
exuberante en su concepción y dominador de los recursos musicales
disponibles. Quizás hubiera sido deseable que Michel Camilo se dejara llevar
menos por la sabrosura y el frenesí caribeños y desgranara las perlas de
lirismo esencial que lleva dentro, como en su último trabajo Spirit of the
Moment.
Frente al protagonismo casi
absoluto del piano, los otros dos componentes del grupo tuvieron una
papeleta difícil de resolver. El cubano Charles Flores, tuvo que contraponer
al contrabajo las piruetas melódicas de Michel Camilo. Sin duda tiene
Charles Flores una buena técnica, especialmente con la mano izquierda capaz
de volar en sus cabriolas contrabajistas, pero no mostró al principio mucha
claridad de ideas en sus improvisaciones.
Comenzó su interpretación
solista explorando mundos sonoros en los agudos del contrabajo que no
resultaron vistosos, con un timbre extraño, sin sentimiento. Se defendió
mejor con los graves y en las piezas más clásicas de jazz. Tanto él como su
compañero a la percusión mejoraron tras las primeras obras y Flores ofreció
su mejor cara en la segunda mitad del concierto, más fluido y creativo en
sus improvisaciones al contrabajo. También fueron muy interesantes sus
aportaciones tímbricas y rítmicas con el arco.
Dafnis Prieto, quien no hace
mucho tiempo lució sus habilidades como percusionista en la Central Lechera
de Cádiz, mostró buen criterio en el acompañamiento. Demasiado impetuoso al
principio del concierto y poco brillante en los platillos de mano izquierda
en general, sorprendió con sus trepidantes solos en la fase final del
concierto, de excelente factura y emocionantes contrastes rítmicos y
sonoros.
El público valoró de
forma muy positiva todo el repertorio ofrecido, que premió con una ovación
cerrada y Michel Camilo Trio cerró la fiesta musical con una propina de jazz
caribeño. DIARIO Bahía de Cádiz