FICHA DEL
FESTEJO: Con casi lleno en los tendidos se han lidiado reses de Martelilla,
bien presentadas y de juego desigual; primero y cuarto para rejones,
manejables; segundo y tercero nobles con las fuerzas justas; el quinto se
orientó desde el principio y presentó muchas dificultades; sexto muy
exigente y complicado.
Joao Moura
hijo, ovación tras fuerte petición y dos orejas; Juan José Padilla, oreja
con insistente petición de la segunda, y palmas; Octavio Chacón, saludos
desde el tercio y ovación.
En la faena de muleta del sexto, Octavio
Chacón se produjo una fractura de los dedos tercero y cuarto
de la mano izquierda. Al finalizar la lidia fue atendido en la UVI de la
plaza colocándole una férula y siendo posteriormente trasladado a un centro
sanitario.
Presidió el
festejo la delegada municipal de Hacienda del ayuntamiento de Arcos de la
Frontera, Ana González, asesorada por el banderillero José Durán.
Hacia la bonita localidad
serrana de Arcos de la Frontera viajó en la tarde del pasado sábado día 27
de septiembre una corrida con buena presencia de la ganadería de Martelilla,
alguno de ellos con trapío para plazas de superior categoría. La
presentación del ganado fue una de las gratas sorpresas, aunque no la única,
ya que antes de abrirse el portón de los sustos contemplábamos como, a pesar
de la lluvia amenazante, el público de Arcos y alrededores casi llenaba los
tendidos de la plaza portátil instalada para la ocasión. Afición recuperable
la de esta zona de la Sierra de Cádiz.
Alternaban torero a caballo y
maestros a pie con reconocido oficio y solvencia, y así lo pusieron de
manifiesto ante las distintas embestidas de sus oponentes.
Joao Moura hijo anduvo muy
correcto durante toda la tarde, enceló las primeras embestidas huidizas de
sus enemigos para después cuajar buenos tercios de banderillas con un estilo
ortodoxo, clásico y con buena monta. Buena escuela y buena herencia de de su
padre, del que parece, o al menos eso sucedió en la tarde del pasado sábado,
también ha heredado el mal manejo de los aceros en el tercio final. Se le
pidió la oreja en el primero, que no fue concedida por el palco, y le
otorgaron las dos del cuarto en una labor más homogénea pero también
desacertada con el rejón de muerte.
Juan José Padilla disfrutó e
hizo disfrutar al público en el primero de su lote, un noble ejemplar de
Martelilla que tuvo en la falta de fuerzas su peor nota. El jerezano saludó
con largas de rodillas desde el tercio, llevó a la res de forma artística al
caballo, cuajó un gran tercio de banderillas y aprovechó hasta la última
embestida del burel en la muleta. Duró poco en el tercio final el de Gonzalo
Domecq y esto restó vibración a la faena de el ciclón. Mató de una
soberbia estocada en todo lo alto y se le pidió con fuerza las dos orejas,
de la que sólo una fue concedida con el consecuente enfado de público y
torero, que incluso llegó a dirigirse de forma enojada a la Presidencia. Por
la entrega absoluta de Padilla en todos los tercios y por la estocada final
mereció el doble trofeo, atendiendo a la categoría de la plaza en la que
estábamos.
El segundo de su lote fue otro
cantar, orientado de salida, no tuvo un pase por el derecho y por el
izquierdo aprendió rápido en la muleta. Pasaron un mal rato Padilla, su
cuadrilla y todos los que estábamos viéndolos.
Por su parte el pradense Octavio
Chacón también tuvo un lote muy desigual de comportamiento. Su primero tuvo
buen son y las fuerzas justas, aunque de salida le enjaretó un puñado de
verónicas rematadas con la media de mucho ritmo, temple y torería: de lo
mejor del festejo. Quitó por tafalleras muy ajustadas, y en la muleta,
asustó con los cambios por la espalda en el centro del ruedo al inicio. El
toro, y por consiguiente la faena, se vino un poco abajo, aunque de haber
estado acertado con la espada hubiese tocado pelo.
Pero donde Octavio dio una
importante dimensión fue en el sexto, ante un ejemplar muy exigente, que se
quedó con muchos pies tras el tercio de varas, y que puso a prueba la
capacidad del torero serrano. Y bien que la demostró. Faena para
aficionados, tapando muchos defectos y complicaciones del toro. Se puso en
el sitio adecuado, le cogió la velocidad y la altura a la embestida de su
antagonista y sacó varias tandas de naturales largos de mucho mérito y
transmisión. El toro, que estaba esperando el más mínimo descuido para
echárselo a los lomos, aprovechó el final de una tanda para arrear contra el
torero desprevenido con tan mala suerte que le partió dos dedos de la mano
izquierda que después casi le imposibilitaba coger la muleta para realizar
la suerte suprema. También sufrió una fuerte cogida, esta vez sin más
consecuencias, su banderillero Vicente Ruiz. Como falló con la espada no
hubo premio, pero los profesionales y los buenos aficionados vieron a un
torero capaz de solventar con torería y técnica las dificultades de un
difícil enemigo.
Tarde poco triunfalista
en Arcos de la Frontera, con pocos trofeos, pero con momentos interesantes y
vistosos por parte de los tres toreros, y sobre todo, la sensación de que,
haciendo las cosas bien, la afición de esta zona es altamente recuperable.
Pongámonos manos a la obra. DIARIO Bahía de Cádiz