Ficha del Festejo: Domingo 7
de septiembre. Final del Certamen ‘El Puerto Busca un Torero’. Algo menos de
media entrada. Se lidiaron 6 erales de Gavira, bien presentados, dando
juego los cuatro primeros y más complicados los dos últimos, todos nobles.
Resultado artístico: Carlos
Ruiz (grana y oro), silencio y silencio. Cayetano Ortiz (blanco y oro),
oreja y palmas en el tercio. Antonio Jesús Espaliú (rosa y oro), palmas en
el tercio y oreja.
Presidiría Dª. Ana Alonso
quien sin complicaciones concedería las orejas mayoritarias pedidas. El
jurado por unanimidad decidió dejar desierto el premio al triunfador.
El director de la banda de
música, cuyo nombre desconozco, continúa sin saber de que va esto. El
comenzar a sonar los pasodobles a mitad de faena, tiene que ésta se alarga y
luego empiezan a sonar los avisos, flaco favor a los jóvenes verdes en el
uso de los aceros. Por otra parte, el de la batuta debe saber, o alguien se
lo debería decir, que en los desarmes debe dejar de sonar la música hasta
que el diestro vuelva a levantar faena.
En cuanto a quedar desierto el
triunfador del Certamen me parece acertado a la vista de los méritos
contraídos por los tres finalistas. Analicemos uno a uno.
Carlos Ruiz, Escuela de
Chiclana: De salida vimos lo mejor de toda la tarde con el capote,
buenas verónicas, rematadas con una chicuelina y una brionesa. Novillo con
codicia y poca fuerza al que no se le podía bajar la mano, pero sí dar
distancia y acortar las series. Faena embarullada con algunos enganchones
que no llegó a calar. Mal con la espada. Silencio y un aviso.
De nuevo capoteo con soltura y
gusto. En el último tercio instrumentaría tres series con la derecha tras
las cuales se rajaría el de Gavira. En tablas el torero se encontraría en su
terreno, con poco espacio pasando el toro muy cerca de los muslos. El eral
sacó casta y en el tercio todavía el chiclanero le instrumentaría alguna
serie de mérito. Sainete con la espada. Dos avisos y silencio.
Cayetano Ortiz, Escuela del
Campo de Gibraltar: Novillo bizco que sería protestado de salida
injustamente. Faena aburrida a otro buen y noble novillo que tendría al
final de la misma lo más destacado con unos ayudados por bajo y por
bernadinas. Estocada. En los medios se resistiría en caer el buen novillo. 1
Oreja. Ovación al toro.
Entre delantales y verónicas lo
recibiría sin que aquello quedara claro. Inició con un péndulo en lo medios
que presagiaba faena grande, a partir de ahí, soso novillo y soso novillero.
En esta faena la banda seguiría tocando tras tres desarmes del diestro.
Pinchazo y estocada. Palmas.
Antonio Espaliú,
Escuela de Camas: Se inhibiría de capote en ambos enemigos. Su primero
era un novillo que pedía medios y no terrenos cerrados como insistía el
novillero de forma incomprensible. Toreando siempre al hilo del pitón, no
fue capaz de sacar una sola serie limpia. Pinchazo y estocada. 1 aviso y
palmas.
El último fue tal vez el peor de
todo el encierro, novillo que pronto se empezó a quedar corto que tampoco
mostraba peligro alguno. El camero lo intentaría siempre fuera de cacho con
una caña de pescar en lugar de estaquillador. Y poco más. Estocada fulminate.
Incomprensible petición. 1 oreja.
Por mucho que se enfade
algún director de escuela, como fue el caso del maestro Ruiz Miguel,
director de la Escuela del Campo de Gibraltar, los jóvenes aspirantes deben
demostrar algo más para alzarse con este certamen. No es cuestión regalarlo,
es cuestión de ganárselo en la plaza por mucho que proteste, cuando es quien
más tiene que callar. Dice sentirse indignado. Indignado me siento yo,
cuando con el dinero de la Junta, esta escuela prepara a alumnos de
Castellón, de Francia o de Murcia. ¿O no es para sentirse indignado?
DIARIO Bahía de Cádiz