FICHA DEL FESTEJO:
Domingo 10 de agosto. Décimo primera de abono. Quinta corrida de Toros.
Lleno. Toros de Núñez del Cuvillo. Aceptablemente presentados faltos de raza
y complicados. Pesaron por orden de lidia 560, 505, 515, 550, 505 y 490.
Resultado artístico: José
Tomás (grana y oro) ovación, división y ovación. Morante de la Puebla (lila
y azabache) ovación, ovación y silencio.
Presidiría D. Rafael
Sestelo sin novedad. Saludaron por su tercio de banderillas los toreros de
plata Antonio Chacón y Ricardo Izquierdo ambos de la cuadrilla de Tomás.
Parte
médico del Doctor Mendoza, Cirujano Jefe de la Plaza: José Tomás presenta
dos cornadas. Una en el glúteo derecho con dos trayectorias de 7 y 8 cm. Y
otra en la axila derecha estrellada que diseca arteria axilar. Entre el
quinto y sexto toro Morante sería atendido en la enfermería con problemas
respiratorios incorporándose tras un paréntesis de 15 minutos.
Poco que contar de la corrida
del año o del siglo, pongan ustedes la fecha. Los principales culpables del
fiasco, los toros. Colaboradores en otras tardes para el éxito de ambos
toreros, hoy no fueron del estilo del de la Puebla. Salvo detalles, que
posteriormente comentares, el de Galapagar con su doble cornada quedaría
prácticamente inédito mermado sin duda en sus facultades físicas para el
desarrollo de la lidia.
Del ambiente comentar que
personajes de distintos estamentos sociales presentes a los largo del
tendido: Vicki Martín Berrocal, Jesús Quintero, Ramón Calderón, Antonio
Gala, Sánchez Dragó, Carlos Herrera, Jaime de Marichalar, Javier Arenas,
Curro Romero, etc, etc, etc. Sin duda que desde el Grullo, el ganadero
Álvaro Núñez escogería con mimo los protagonistas irracionales del festejo.
Un ganado descastado, con caras por lo alto, queriendo coger con genio lo
que fuera, muleta o torero.
- José Tomás: Distraído
con las fuerzas justas era el primero. Quite con cuatro ceñidas
chicuelinas y media. Por bajo se doblaría del tercio a los medios para
continuar con un par de tandas con la derecha. Por el izquierdo le puso en
preaviso. Como recurso, para quitarse el toro de encima, interpreta una
capeina en la que Hatero hace por él. Varios segundos por los suelos con
el toro encima en el centro del ruedo hasta que llegaran sus auxiliares.
Como si nada se levantaría pero pronto cantaría la sangre de la cornada.
Estocada. Leve petición y ovación que recoge en el tercio.
Otro ajustado quite por
gaoneras en el tercero con el diestro ligeramente cojeando. Faena con la
derecha a un toro brusco de embestida que terminaría ahormando. A media
altura y con enganchones aquello no llegaría a tomar vuelo. Media y 6
descabellos. 1 aviso. División de opiniones.
Lances a pies juntos de
salida y chicuelinas al quite. Un principio con tres estatuarios
marca de la casa y la locura. El toro empieza a cabecear y Tomás a dejarse
tocar la muleta hasta sufrir un par de desarmes. El desasosiego por parte
del diestro y del público se hace patente. Estocada. Ovación.
- Morante de la Puebla:
El primero de capote mostraría dificultades por su derecho. Muleta a la
izquierda para trazar algún muletazo de la casa. No estaría muy a gusto el
diestro que corta pronto la faena. Media. Ovación.
El cuatro era el toro de Morante
por las verónicas de salida ganándole terreno. Inicio morantista con
forzados ayudados que pregonan faena grande y que cierra con un precioso
molinete invertido. Más allá del tercio, sin llegar a los medios, un par
de tandas de naturales con detalles y toro que busca las tablas. El cantaor
sevillano Manuel Orta se arrancaría desde el tendido 6 de sol con un
fandango alusivo al torero que no pudimos entender a pesar de su potente
voz. Tras el cante, que el diestro escucharía frente al toro sin inmutarse,
una apretada serie con la derecha. Lastima que no se tirara a matar.
Sartenazo, baja y descabello. 1 aviso. Ovación. DIARIO
Bahía de Cádiz
Previo a la salida del último se
anunciaría la ausencia del diestro por 15 minutos aproximadamente, tiempo el
cual el cantaor sevillano interpretaría otro cante de Huelva. Pero la tarde
ya estaba cuesta abajo a pesar de las chicuelinas de manos bajas de
Morante o quite de la escoba. Otra vez con la izquierda, el
desmoralizado diestro apenas hace el esfuerzo frente a un toro con poca
fuerza y claridad de embestida. Mata de dos medias. Silencio.