FICHA DEL FESTEJO: Sábado
9 de agosto. Décima de abono. Cuarta corrida de Toros. Lleno. Cinco toros de
Santiago Domecq y uno de Ana María Bohórquez. Bien presentados de 3º a 5º,
mal primero muy lavado de cara y último impresentable en todos los aspectos.
Bravo y con clase el segundo de nombre Avispón premiado con vuelta al ruedo.
El resto justos de fuerzas y de variada condición. Pesaron por orden de
lidia 535, 510, 480, 525, 570, y 515.
Resultado artístico:
Julián López “El Juli” (obispo y oro) oreja y oreja. José María Manzanares
(turquesa y oro) dos orejas y ovación. Miguel Ángel Perera (marino y oro)
oreja y dos orejas.
Presidiría Dª. Ana Alonso
que contaría demasiados pañuelos en la primera faena de El Juli y estaría
excesivamente generosa con la segunda de Perera. Bien los picadores Pedro
Morales “Chocolate” de Manzanares y Manuel Jesús Ruiz Román de Perera, en
banderillas Curro Javier y Juan José Trujillo, este último también con el
capote, ambos de Manzanares. Desacertadamente salida a hombros de mayoral
D. Pedro Gómez Jaén.
El palco sigue sin tener claro
la concesión de trofeos, muy justa la primera oreja de Juli y totalmente
desmedida la segunda de Perera, en la cual sólo influirá la petición popular
si así lo estima. En los toros, me gustaría saber como eran los sobreros. Si
mejor o peor presentados que los lidiados en primer y sexto lugar. Si
estaban mejor presentados no comprendo como se dejan en chiqueros, y si
estaban peor como serían. Ni por uno ni por otro lado se salva la situación.
La corrida, exceptuando al tercero, ha sido vulgar. Pero claro, ya saben
ustedes que “en el país de los ciegos el tuerto es el rey”.
Festejo sobredimensionado de
principio a fin donde no era oro todo lo que relucía con toreros por encima
de los toros. Por ejemplo, seis toros de seis estocadas, pero no todas en lo
alto. Y les aseguro que no quiero ser el pesimista del grupo. Una terna que
estuvo muy por encima de sus oponentes, que no se engañe nadie.
- El Juli: Combinó los
lances en el quite con chicuelina y tafallera (altanera), otra
chicuelina y larga cordobesa. Quieto, con seis muletazos por alto
daba comienzo su trasteo. Un profesional Juli y resuelto que ejecutaba dos
series por la derecha bajando la mano. Con la zurda, sin embargo, se
acostaba con peligro. En ese quiero y no puedo estuvo a punto de cazarlo. De
nuevo a la diestra para levantar faena pero ya se quedaba corto. Se le fue
la mano y la espada quedaría bastante baja. No los conté, pero creo que la
petición no fue mayoritaria. Aún así, oreja.
Muy templados lo lances de
salida para otro toro de justas fuerzas. Antes y después del puyazo doblaría
por varias veces las manos. La profesionalidad del Juli exprimiría las pocas
cualidades de su enemigo de forma que en el centro del ruedo lo llamaba de
largo para al menos lucir esta primera embestida. Ese trotecito hasta tomar
la muleta parecía ayudarle a continuar la serie. De nuevo torero por encima
de toro. Otra estocada y oreja.
- José María Manzanares:
Tres grandes verónicas de salida. De nuevo faena precisa, justa y medida. Ni
más ni menos. De principio a fin todo en torero con clase, hondura, torería
y estética. Tanto se entregaría el toro que se terminaría rajando en tablas
y tanto se entregaría el torero que casi se deja coger. Un gran toro, de
vacas a no ser por ese final, que tuvo muerte de bravo. Olé por Avispón y
olé por Manzanares. Dos orejas y vuelta al bravo de Santiago Domecq. Que
grande es la fiesta.
Apenas hubo lucimiento con el
quinto, toro justito de fuerzas al que el alicantino le cogería la distancia
para a media altura intentar mantenerlo en pie sin apenas transmisión. Tal
fue su constancia y el tiempo que le daba entre series que le sacaría una
tandita por el derecho. Estocada. Ovación.
- Miguel Ángel Perera: Es
el futuro de la fiesta, estoy seguro, su firmeza y confianza toda la tarde a
pesar de contar con el peor lote así lo ratifica: el comienzo de muleta con
lances a pies juntos sin inmutarse, gaoneras con las
zapatillas clavadas a tierra y de muleta cuatro estatuarios
impertérrito. Apenas un par de series cortitas para continuar con el
arrimón. Pitones punteando chaquetilla, chaleco y sobre la barriga, que
tiene que encoger para que no le toque. En el terreno del toro conseguiría
pasarlo una y otra vez a su alrededor sin que éste se enterara. Estocada.
Oreja.
El que cerró plaza fue
muy pitado de salida por su aspecto de vaca de tientas y su justeza de
fuerzas. Mano dura en el palco para no sacar el pañuelo verde, lástima que
no sucediera lo mismo con el segundo pañuelo blanco. Faena que no albergaba
buenos expectativas ya que la bronca continuaba muleta en mano. “Mata a
la vaca” se escucharía en el tendido. Solidez y constancia una y otra
vez hasta descubrir el pitón del toro y hacerlo embestir, que por otra parte
trasmitía peligro. El profesor Perera le enseñaría el camino y se inventaría
una faena de izquierdas con circulares invertidos siempre muy cerca
hasta llegar el revolcón sin consecuencias. Estocada baja. Dos orejas.
DIARIO Bahía de Cádiz