FICHA DEL FESTEJO:
7 de agosto. 8ª de
abono. Segunda Novillada Picada. Noche agradable. ¾ de plaza. Novillos de
Lagunajanda, justos de presentación, descastados y sin raza, algo mejor el
tercero y orientado el primero. Pitados en el arrastre. Pesaron por orden de
lidia 470, 465, 455, 470, 475 y 475.
Manuel Ocaña “El Sombrerero”
(lila y oro) algunas palmas y ovación. Dámaso González (marino y oro)
silencio en ambos. Luis Miguel Casares (verde y oro) una oreja y
silencio.
Presidio D. Rafael Sestelo
quien no tuvo más remedio que conceder, ante petición mayoritaria, la oreja
del tercero. Se desmonteró Javier Palomeque, Rafael García y por partida
doble Vicente Cabanes, todos de la cuadrilla de Dámaso González.
Media novillada igualaba en
porte y peso a los toros de Juan Pedro lidiados fechas pasadas, que en tres
ejemplares tuvieron entre 470 y 475. Significativo. Por lo demás poco, muy
poco que comentar en una descastada y floja novillada de Lagunajanda que ya
nos temíamos por el resultado que viene ofreciendo últimamente. Reseñar que
la Banda sigue sin coger el sitio a la faena de cuando empezar y cuando
terminar. En el tercero, de Casares, sonaría sin faena en la plaza, tal vez
el influjo de la empresa, y en el cuarto, del Sombrerero, empezaría una vez
el toro se había rajado completamente.
- Manuel Ocaña “El
Sombrerero”: Nada pudo hacer frente a sus dos ejemplares que no fuera
estar valiente y digno. Recibiría a su primero con un farol en tablas
de capote y de hinojos en los medios de muleta. Pronto se orientaría por
ambos pitones, a pesar de ello lo intentaría principalmente por el izquierdo
jugándose el revolcón. Cinco pinchazos ante de la entera. 2 avisos. Algunas
palmas.
Su segundo apretó de manso en el
caballo descabalgando a Antonio Galván “El Bala” quien tuvo que ser retirado
a la enfermería contusionado del tobillo izquierdo. Una primera sería por la
derecha que albergaría esperanzas para automáticamente rajarse hacía
chiqueros y desde allí recorrer el gran anillo portuense huyendo de su
matador. Imposible. Casi entera. Ovación.
- Dámaso González: A
pesar de no tener enemigo enfrente, tampoco lo vimos en novillero. Dos faena
muy parecidas, el primero sin fuerzas apenas ni se metería en su terreno, al
segundo rajado tampoco le plantearía pelea. Pinchazo y estocada. Estocada y
descabello. Silencio en ambos. Se fue igual que vino.
- Luis Miguel Casares:
Jugaba en casa el joven turolense, que bien se notaría ya que le faltó
tiempo al director de la banda para levantar batuta. El hijo de Justo
Benítez, socio del empresario y prácticamente el organizador del ciclo, se
luciría de capa con verónicas y remate a la media. La faena de
muleta, al más potable, sería intermitente salvando algún derechazo y
sin ningún acoplamiento por la izquierda. Cerraría con dos circulares
invertidos con la derecha, con la izquierda lo intentaría siendo
desarmado. Una efectiva y fulminante media estocada sería suficiente para 1
orejita.
El último también pegaba
arreones de manso al caballo y arroyaría a Juan Contreras durante la lidia
en el tercio de banderillas. Hizo bien en no intentar su matador tan
siquiera sacarlo a los medios. Completamente rajado sólo buscaba tablas cada
vez que cruzaba la muleta sin ninguna codicia. De nuevo media efectiva.
Silencio. DIARIO Bahía de Cádiz