FICHA
DEL FESTEJO: Corrida de Toros. Feria de San Antonio de Chiclana. Más de ¾ de
entrada. 6 Toros de Luis Albarrán. Corrida bien presentada y de condición
variada, 2 buenos, 2 malos y dos regulares a la que le faltó humillar y
clase.
Resultado artístico: Emilio Oliva (maquillaje y oro) Palmas, silencio en el
que mató por Morilla y vuelta al ruedo. Uceda Leal (rosa y oro) dos orejas,
silencio y dos orejas. Alejandro Morilla (blanco y plata) saldría cogido en
su primero.
Presidio Esteban
Fernández quien sería justo en las concesiones, de asesor taurino ejercería
Félix Lamela. Alejandro Morilla luciría brazalete de luto por el
fallecimiento de su abuela paterna. Destacó con el capote Francisco Ramos y
con las banderillas Santiago Muñoz, ambos de la cuadrilla de Emilio Oliva.
El
primer gran éxito del festejo sería ver como los aficionados chiclaneros
acompañaban a su torero Emilio Oliva en la reaparición en su tierra con un
casi lleno en los tendidos de la nueva plaza chiclanera de la Longuera. El
segundo, la gran cantidad de detalles de categoría y clase que los
empresarios, José y Guillermo Periñán, tuvieron con este festejo impropios
de otros plazas de mampostería de localidades vecinas más señeras e incluso
de superior categoría. De esta forma, pudimos ver una pareja de
alguacilillos, tablilla anunciadora de los toros con peso divisa, numero,
año y mes de nacimiento, el hierro de la ganadería dibujado con cal en el
centro del ruedo, y a todo el personal de plaza perfectamente uniformado. Un
detallazo que honra a estos empresarios por el interés demostrado por su
pueblo. En el aspecto artístico hubo de todo principalmente condicionado por
el juego de los astados que sería variado.
Emilio
Oliva:
Ya de
salida el toro llevaba la cara alta lo que imposibilitaría un lucido saludo
a la verónica. Esta condición, reforzada por ser el toro alto de cruz,
obligaría al maestro, en el toro de su reparación, a intentar bajarle el
morro lo que no conseguiría en todos los casos. Cuando lo hacía protestaba,
cuando no, era el dueño de la situación. Trasteo complicado principalmente
por el derecho con algún pase de pecho hondo. Falló con la espada quedando
en algunas palmas.
El
quinto sería el mejor de la tarde. Éste ya dejaría al maestro Emilio Oliva
lucirse a la verónica ante sus paisanos coreando cada lance. Soltada
adrenalina en el que abrió plaza, el chiclanero fue otro. Derechazos
relajados y naturales de la más pura Escuela Chiclanera siempre con el apoyo
incondicional de su pueblo. Alcanzamos a ver al Oliva de Madrid, de Sevilla,
de Córdoba, del Puerto, pero el sabe que el camino es largo y difícil. De
nuevo la espada y el descabello le dejarían sin trofeos. Vuelta aclamada a
pesar de un aviso.
Uceda
Leal:
Gran
momento que atraviesa el madrileño, capaz de acudir cuatro tardes a la
Ventas, en lo que va de año, y salir con la cabeza muy alta. Manejó bien los
brazos a la verónica y en el quite por delantales. En el tercio conseguiría
irlo metiendo en la muleta y alargando su embestida. Salvaría la sosería del
toro con su esfuerzo, su escaso fondo le hizo refugiar en tablas, donde
disfrutamos de unos sensacionales ayudados. Gran estocada que le valen las
dos orejas.
Tras
la cogida de Morilla, al matar el maestro Oliva su toro, se correría turno.
Este cuarto ya demostró de salida mala condición, bronco y con la cara alta.
En la muleta medios pases sin entrega. A pesar de todo lo intentaría el
matador. La estocada cayó desprendida. Silencio.
Cerraría de nuevo con un capote de lujo. En el inicio de faena mecería la
cintura para acompañar al otro buen toro de la tarde, de las tablas a los
medios. Las series fueron cortas por el poco fondo del murube, lo
suficiente para llegar a saborear su buen toreo. Por ambos pitones series
rubricada por una gran estocada que le hizo rodar espectacularmente. Dos
orejas.
Alejandro Morilla:
como siempre el
portuense se la juega cada tarde. Muchos portuenses le acompañaron en este
festejo donde ya de salida le sobrepasan sus ganas de estar bien. En el
mismo platillo pronto cogería la distancia a su enemigo. Plantado, seguro y
firme instrumentaría buenas tandas por la derecha. A la primera que cogió la
muleta con la izquierda el toro se le tiró al pecho. Más cerrado volvería a
intentarlo con la izquierda para arroyarlo y echárselo a los lomos de forma
muy aparatosa con varias acometidas que le dejarían casi inconsciente en el
suelo. En volandas saldría para ser reconocido en la UVI movil. Mataría su
toro el director de lidia Emilio Oliva quien necesitaría de varios intentos,
recibiendo dos avisos.
Al cierre, el torero
Alejandro Morilla había sido trasladado al Hospital Universitario de Puerto
Real para una exploración más profunda al tener lastimada la segunda y
quinta costilla. DIARIO Bahía de Cádiz