|
Auschwitz, Guantánamo..., no, es
María Teresa Fernández de la Vega con un polígamo y sus respectivas mujeres...
en Niger, donde la Ley permite dicha práctica y además es de uso común entre los
hombres y mujeres. Pillada en la foto, de la Vega tuvo que pensar cómo explicaba
que una vicepresidenta tan progre permitiese fotografiarse con un “tipo” tan
machista y sólo se le ocurrió comentar “estoy horrorizada” para que no se
manipulase la instantánea y alguien pudiera pensar que admitía dicha práctica.
Pues muy bien vicepresidenta pero es
el riesgo que se corre cuando uno visita países con culturas distintas y el
visitante en vez de “integrarse” o aceptar las culturas o leyes ajenas decide ir
de abanderada de los pensamientos, culturas y leyes occidentales propias y tacha
a una familia, que quizás sea más feliz que muchas, de “horror”, precisamente
todo lo contrario que se predica en España para los inmigrantes. En una cultura
donde dicha práctica forma parte de su sentir y consentida por su religión es un
“horror” catalogar de “horror” dicha práctica.
Tolerancia señora Vicepresidenta,
tolerancia y respeto a los pueblos a sus costumbres y a sus religiones y si
sabía que existía dicha práctica no vaya a insultar a nadie a su propia casa
porque ser polígamo no es atentar contra los derechos humanos, no es ningún tipo
de violencia y respetable siempre que se produzca consentidamente,
conscientemente y posiblemente con amor y respeto demostrando una convivencia
que nos falta a los occidentales, otra cosa es que se permitiese al hombre
“obligar a las distintas mujeres” a convivir en amor y compaña. De hecho conozco
a más de una occidental que mal convive con dos o tres hombres a la vez aunque
ellos no lo sepan y a algún occidental que también lo hace y últimamente hasta
conviven mezclados pero eso sí, todo en secreto y respetando la libertad sexual
de cada uno que para eso soy progre.
Cuando trabajaba en Talayuela como
docente conocí a un ciudadano de origen marroquí al que pregunté si era cierto
lo de la poligamia y me contestó que lo era, la siguiente pregunta era obvia
¿cuántas mujeres tienes? Una, contestó ¿por qué no tienes más? Repliqué. Muy
sencillo, contestó, porque no me deja.
El resto... Hipocresía occidental.
DIARIO Bahía de Cádiz
ARTÍCULOS ANTERIORES
|