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Estaba en mi casa, rodeado de periódicos, libros,
mi ordenador ante mí y la televisión encendida. No hacía más que ver mujeres,
oír hablar de mujeres y leer sobre mujeres. Lo de la ley de la Igualdad, menuda
pamplina anticonstitucional. La Constitución dice que no se discrimine por razón
de sexo pero no que se impongan porcentajes sexuales a favor o en contra. Ya
digo: una banalidad postmoderna más, con el aplauso tonto de la izquierda y de
la derecha que busca voto fácil. En esta ocasión estoy de acuerdo con el PP: la
mujer que de verdad se sienta mujer estará enfadada con esto. En México, la
mujer no iba al Ejército y las feministas se empeñaron en que no hubiera
discriminación. El gobierno les hizo caso y ahora muchas mujeres maldicen a las
feministas. Cuando los hombres logran librarse de la mili llegan las nuevas
féminas y se hacen más papistas que el Papa.
Los periódicos están llenos de mujeres. El País
publica las cifras de las maltratadas por esos niños grandes, inútiles y basura
absoluta que son los “machotes” cobardes que no soportan quedarse sin neo-mamá.
Dos costaleras fueron despedidas de una cofradía de Córdoba pero los beatos
tuvieron que readmitirlas no sin antes decirles que se coloquen un cinturón de
castidad mental para ir debajo del paso. Cualquiera se negaba, la prensa se puso
como un toro y como la fe mueve montañas los creyentes movieron el trasero para
reunirse y recolocar a las mozas en su lugar. De nuevo El País es el que
más se queja. Es curioso este grupo Prisa (al que el PP le ha dado boleto): se
queja en El País, ahí defiende los derechos de la mujer, pero en otras de
sus publicaciones, como en la revista Cinemanía, las expone insinuantes y
medio en pelota. Ah, Polanco no tiene razón: por muy reaccionaria que sea la
derecha pepera –que se mezcla con el facherío-, el rigor es el rigor en
periodismo, pero eso lo perdió Prisa hace mucho tiempo. Ahora, supongamos, el
PSOE le da boleto a El Mundo y a la COPE y se nos acabaron las batallitas
políticas que los responsables de los medios creen que nos atraen tanto. Nos
atraen, pero más por desahogo personal que por interés real hacia ellas.
Más mujeres en El País. Unas reivindican
parir como deseen. Me recuerdan la película La vida de Brian, donde un
“activista” de un imaginario frente nacionalista judío anti-romano quiere tener
hijos y sus colegas resuelven que, como no tiene útero ni nada porque es un tío,
sí puede reivindicar el derecho a tener hijos. Muy bien. El Mundo enseña
una Silvia Tortosa a los 60 años que está más apetecible que una torrija.
Tortosa, si me estás leyendo, ahí tienes mi correo y mi foto, a ver si hacemos
un apaño. Me has hecho pecar de vista, de deseo y de pensamiento, ahora tengo
que confesarme, con lo bien que iba este mes, coño. Sólo me falta pecar de obra:
en tus manos está.
Miro la tele y en Canal Sur sale Rosa, la cantante
de OT, en un videoclip de esos, tan remodelada la moza, en ropa interior,
magreándose ella sola, tendida en una cama o de pie en un salón. Detrás le han
puesto a unos tíos buenos para que no se diga que siempre le toca al palmito de
las mujeres. Listo que es el mercado. Si no hay hombres, protestan las papanatas.
Si hay, ya existe igualdad. Antes sólo se utilizaba el cuerpo de la mujer, ahora
el de la mujer y el del hombre. En términos cuantitativos y cualitativos estamos
peor pero los papanatas y las papanatas ya están contentos y contentas. Ni
hombre ni mujer, se trata del cuerpo del ser humano, ya está. A mí no me importa
que se vean cuerpos por ahí porque como se exige poco cerebro ahora, el personal
joven ha descubierto que a falta de seso bueno es sexo y hace bien: a enseñar.
Mis alumnos casi todos los años venden almanaques donde se fotografían en bolas
para recaudar fondos con vistas al viaje de fin de carrera. Pero son fotos
artísticas donde las partes pudendas están patentadas.
En el espacio de meteorología de Canal Sur veo
también a una zagala con un cuerpo Danone, cintura de avispa y canalillo. Me
fijo en su canal y, cuando vuelvo en mí, advierto que me he perdido si vienen
borrascas o no, si hay calentamiento o recalentamiento: sólo entiendo de
montículos, colinas, senos, cosenos y cotangentes. Sí, hay calentamiento, doy
fe. Pero hormonal. El Mundo, de nuevo, le dice al gobierno de ZP, el
gobierno de la foto de Vogue: ¿ahora qué hacemos? Y es que en varios
pueblos sólo hay mujeres en las listas a las elecciones municipales. No hay
listas cremallera porque los hombres no quieren pringarse en política y las
chicas han tomado el relevo… Eso va contra la ley de la Igualdad. Un experto
señala que si existe un partido feminista que quiera salvaguardar su pureza no
puede hacerlo porque debe incluir hombres. Se equivoca: puede darse ausencia
total de hombres y no pasa nada: la ley del péndulo, el bodoquismo postmoderno.
Mi prima me dice que algunas mujeres se lo han
montado de escándalo. Llevan los niños al cole y luego se van con las congéneres
a desayunar y después al gimnasio, etc. Gracias a las máquinas y las comidas
rápidas se cumple con el pariente, que llega cabreado de aguantar en el trabajo
a su jefe don Tarsicio. ¡Pero si eso es lo que ha querido el hombre toda la
vida! Los amigos en el bar, la charla y luego a casita a que la parienta le eche
de comer. Pero, claro, todo esto es para la gente común y lo bueno es que hay
mucha gente que está espabilando, mucha mujer que está espabilando y bien que me
alegro. Lo que pasa es que una cosa es que me alegre por eso y otra que tenga
que aplaudir las idioteces que se hacen en nombre del progresismo.
Diez Minutos da cuenta de que hay un club
de fans de doña Letizia, Interviú enseña las bubis de la Pataky y en
La Razón Rafael Medina, Duque de Feria, que dicen que es el hombre más
elegante de España, afirma: “Mi madre me guía, pero yo soy quien decido”. Ya
será menos, chaval. Menos mal que este diario regala un reloj porque ha lanzado
una edición especial para Sevilla. Un reloj parado en el tiempo, un tiempo, el
actual, en el que han cambiado muchas cosas y, al mismo tiempo, en esencia, no
ha cambiado nada.
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