Año III

 

  

 

 

 PORTADA

 Noticia del día

 Cádiz

 Jerez

 San Fernando

 El Puerto

 Chiclana

 Puerto Real

 Rota

Participa AQUÍ en la encuesta

 El Mundo

 Deportes

 Toros

 Opinión

 Cartas al Director

 El Derrotista

 Servicios

 Reserva Hoteles

 El Tiempo

 Prensa/TV/Radio

 Entrevistas

 A Fondo

 Foto-Noticias

 Bahía Cultural

 Carnaval366Días

Escribe aquí tu CARTA AL DIRECTOR

 Suscribirse

 Patrocinadores

 Publicidad

 Quiénes somos

 Contacto Prensa

 Hemeroteca


 

 

 CONTRACORRIENTE

Aquellas pequeñas cosas

 RAMÓN REIG

 (Periodista y Profesor de la Facultad de Comunicación de la Universidad de Sevilla)

ramonreig@us.es

 

RAMÓN REIG

El viernes en el Paraninfo de la Universidad de Sevilla le dimos un homenaje al profesor Manuel Bernal. Un acto sencillo, esa pequeña cosa que se quedará en el recuerdo para siempre. En mi caso, no sólo por él sino por dos intervenciones magistrales: la de la profesora Felicidad Loscertales (reciente Premio Fama de la misma universidad por su trayectoria investigadora) y la del profesor Antonio Cascales que además es novelista destacado y un auténtico erudito. El domingo tuvimos un acontecimiento considerado grande que, sin embargo, para mí carece de importancia. No voté, llevo años en una postura abstencionista que sólo a veces rompo más que nada por razones sentimentales. Ni siquiera las bombas del 11-M me hicieron salir a votar a Zapatero, como le sucedió a tantos.

 

Manolo Bernal ha dado clases en todos los niveles de la enseñanza y ha decidido jubilarse ya con todos los honores. Entre otras obras, publicó dos magníficos capítulos en aquella Historia de Andalucía que Planeta editó en ocho tomos primero y luego en nueve, de manera que prefiero sumarme a su homenaje que apoyar un estatuto que, como otras disposiciones legales, dice lo obvio, lo que ya, además, está en la Constitución: el derecho al trabajo, la igualdad de la mujer, la protección del menor… Pero no ha habido cojones para mentar las bases militares o la deslocalización de las empresas (IU lo planteó pero lo echaron para atrás los demás). Lo leí en su momento y comprobé una serie de buenas intenciones dignas de agradecer pero no con el voto, sólo con un “muy agradecido”. Ya está dicho. Votar es otra cosa: votar es otorgarle una importancia que no tiene el libreto y, de paso, consolidar en sus oficios a un grupo de señores y señoras, los políticos actuales que, en su conjunto, son un colectivo de medianías que Andalucía ni nadie se merece. Asentar al PSOE y a su vergonzoso clientelismo; a  Javier Arenas y al PP del eterno inmovilismo, donde aún suenan demasiado el “Viva las cadenas” de la época de Fernando VII o en “Muera la inteligencia” de Millán Astray.

 

Un estatuto de autonomía, en el presente contexto mundial, es parecido a la actual ONU, al Defensor de los Lectores, al de los Televidentes o al apéndice intestinal. No se sabe exactamente sus funciones pero tienen que existir. Sin embargo, no pasaría nada si no existieran. No nos engañemos, con esta ONU no se hace nada, los defensores de los lectores defienden a su empresa que es quien les paga y los estatutos de autonomía son descentralizaciones necesarias, en la mayor parte. Pero todo “hace bonito” y en España, seamos sinceros con nosotros mismos, existe toda esta cuestión de las autonomías por Cataluña y el País Vasco que son los que armaron primero el jaleo, nada más morirse Franco y antes. Si no, estaríamos hablando aún de Castilla la Nueva, Castilla la Vieja y de Murcia y Albacete como una única región. Desde el punto de vista de la rigurosidad histórica, las autonomías han originado las pamplinas más grandes jamás contadas y una institución –el Senado- de la que se puede prescindir con tranquilidad. Pero queda bonita también.

 

Además, ya está bien de utilizar a la gente para dar lustre a las cosas y consolidar el puesto de trabajo político (que se ha convertido en una ocupación profesional). El referéndum portugués sobre el aborto ha sido una vergüenza. Comprendo que se molesten los católicos y los antiabortistas. No era vinculante para el ejecutivo pero, aún así, el Estado se gasta el dinero en desarrollarlo en un país sumido en una crisis económica importante. Se queda en su casa el 56 por ciento del censo, gana el sí por estrecho margen y eso se considera legal. Sumando abstención y “noes” eso es una consulta nula, es decirle a la gente: “Me imposta un carajo lo que digan, yo voy a aplicar la ley de todas formas”. Con el Estatuto lo mismo: un gasto estúpido de dinero público para ver a la mayoría de los partidos políticos diciendo idénticas perogrulladas porque se había pactado previamente. En Sevilla, se reúnen los ministros de la OTAN, el ayuntamiento les da cobijo a los manifestantes y lo acusan de apoyar a los antisistema con dinero de todos. Lo acusan los mismos que le dan 200 millones de euros a la Iglesia todos los años, que no les cobran impuestos a los curas, que les pagan los sueldos a los profesores de religión bendecidos desde los obispados y los mismos que se callan ante este panorama. Lo acusan los mismos que desembolsan dinero para que el referéndum del Estatuto, otro asunto de marketing donde el pescado ya está vendido de antemano.

 

Con Felicidad Loscertales y con Antonio Cascales disfruté de lo lindo y me alejé por una hora de la sinrazón que me rodea. Qué verdad es que hay que callar cuando habla el que más sabe y eso es lo que nos falta en cantidades industriales: humildad. Felicidad y Antonio son dos maestros de la docencia y la investigación. Siempre digo lo mismo: en la Universidad hay mierda por un tubo y yo podría contarles cosas que les pondrían los ojos como platos (lo haré, tranquilos). Pero también están los mayores cerebros de la sociedad y ellos ocultan las miserias humanas y los Corleone que hay dentro de la institución. Felicidad nos recordó un tiempo en el que el padre llegaba con humildad y le decía al maestro en relación con el hijo que portaba de la mano: “Usted le enseña a leer y a escribir y las cuatro reglas que yo le enseñaré a ser hombre en la vida”. Una fórmula sencilla que creemos anticuada (lo posmoderno declara antiguo todo lo que  no entiende, desprecia cuanto ignora, como decía Antonio Machado al escribir de Castilla) pero que encierra algo ya casi desaparecido: la familia y la docencia, de la mano, preocupándose por la formación de la persona. Cascales llamó la atención sobre la excesiva idolatrización de las nuevas tecnologías: no hay ningún programa informático que nos conserve el ser y el talante de Manuel Bernal. Claro que no, eso lo hacen, o se aproximan, los discípulos de Manuel Bernal, como los que ha dejado para que sigan su labor, una labor callada que se quedará en mi corazón. Las algaradas del estatuto las abandonaré en el desván de mi memoria.


ARTÍCULOS ANTERIORES

ÚLTIMOS TITULARES                                    Imprimir esta página

  Portada Principal © DIARIO Bahía de Cádiz (BC) Aviso Legal 
Publicidad -  Poner como página de inicio  -  Añadir a Favoritos  -   ¿Quiénes somos?

 

 

Publicidad         

 

C/Profesor Antonio Ramos, 12, 3ºIZQDA - 11.100 San Fernando (CÁDIZ)
Redacción: redaccion@diariobahiadecadiz.com  Dirección: danyprensa@yahoo.es   Teléfono: 658 685 782