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Han encontrado a unos novios abrazados en su
tumba. Llevaban así unos cinco mil años. Tenían un aspecto muy desmejorado ya
pero la imagen era tierna, como los amantes de Teruel, tonta ella, tonto él. Lo
malo es que aún no se sabe si a ella la enterraron viva a la vera de él, como a
esas viudas de la India que queman junto a su esposo muerto. La India: los
progres dicen que tiene una energía especial y lo que hay es mucha mierda
explícita e implícita. Claro que desde el hotel se respira energía y hasta
incienso. El antropólogo estadounidense Marvin Harris ya demostró que las vacas
no eran sagradas sino que no las mataban porque las necesitaban para estiércol y
leche, entre otros productos. Harris también demostró que los mayas y los
aztecas sacrificaban humanos para poder comer carne cuando escaseaba la caza.
Este Harris era un aguafiestas, con lo bien que queda decir que las vacas son
sagradas en la India y que los mayas eran esos bestias que retrata el tarado de
Mel Gibson que es uno de los grandes meapilas de Hollywood. El Ganges, en la
India, está lleno de caca “industrial”, de río sagrado cada vez menos. Si
investigamos, tal vez descubramos que se baña la gente, animada por los líderes
religiosos, para evitar enfermedades y epidemias. La India, la democracia más
grande del mundo, dicen los dueños del discurso: y una mierda. Aquí, a poner una
urna, crear dos o tres partidos y convocar unas elecciones lo llamamos
democracia. Aunque la gente no sepa ni leer ni escribir y aunque funcione el
sistema de castas, como en la India, y uno sea más que otro por el simple hecho
de nacer en uno u otro estamento.
Al tiempo que violaban la intimidad de los dos
novios que llevaban cinco mil años abrazándose (sin pagarles derecho de imagen a
nadie por exhibirlos en todos los medios de comunicación) en Jaén le estaban
midiendo el pene a Ojiffar A., nigeriano de 37 años al que acusan de abusos
sexuales y violación pero él dice que las mozas ultrajadas consintieron y que
están heridas en lo más íntimo no por su supuesta maldad sino por culpa del
tamaño de su verga. Por tanto, todavía es presunto culpable, pero El Mundo
ya ha publicado su fotografía. Este negrito se hace millonario y, si no, al
tiempo. Recordemos los casos del mástil de Lequio o ahora el que se le supone a
Derek, que la Obregón los colecciona. A finales de los setenta la revista
Interviú mostró a un negro que con el pene erecto era capaz de levantar
piedras. El tío se enredaba una cuerda en el susodicho, la cuerda a su vez
terminaba en una especie de bolsa en la que había dos o tres piedras
grandecitas. ¡Y las levantaba tirando hacia arriba de su garrote enhiesto y
sobrio! A finales de los noventa me acuerdo que el dominical de El País,
llamado El País Semanal, publicó otro reportaje más para mujeres modernas
(que ahora quieren salir de nazarenas y llamarse jóvenas, como dijo hace la tira
de años en Cádiz la mujer de Felipe González, Carmen Romero). El reportaje
defendía la tesis de que eso de que las vaginas se adaptan a las pililas es
falso y que donde estuviera una buena manguera que se quitaran los espaguetis.
Supongo que debe ser verdad, yo como soy tan espiritual no me intereso por esas
cuestiones de tan largo alcance, son demasiado para mi reducido intelecto, las
dejo para las mujeres listas y para los del grupo Prisa, que son más listos
todavía porque saben lo que vende y ellas pican (yo es que tengo envidia de
pene).
Si la gallega que retuvieron en Cancún enseñó las
bubis en Interviú –a pesar por cierto de los envidiosos/as y las malas
lenguas de doble filo- no sé por qué Ojiffar no iba a exponer su tubería. En
este mundo el más tonto hace un telescopio y se premia la tontura y la
mediocridad, desde la LOGSE sucede así. Una de las causas de tanto despropósito
es la pandemia de pamplinitis y de bodoques que padecemos y la pugna de no pocas
voces que denuncian el desaguisado. Pero es divertido.
Y también mientras los amantes de los cinco mil
años estaban abrazados, otro juez (qué cruz, Dios mío, los jueces) ha decidido
que el carnaval de Tenerife es muy ruidoso y que no salgan los cortejos a menos
que bajen el volumen. La gente se ha puesto en pie de guerra, gritando, con lo
cual el juez dirá ahora que como no grite más bajo la condena por contaminación
acústica y desacato. Prohibir el carnaval en Tenerife es como si en Sevilla otro
juez sentenciara que no saliera la Macarena porque la banda de cornetas y
tambores que lleva es muy estridente y, o se sopla más bajo y se le da más
quedamente al tambor, o cada uno se queda en su casa comiendo torrijas. Si eso
sucediera el supuesto juez sustituiría al mismo Nazareno en el Gólgota.
La semana ha terminado con la muerte de Érika y
con la clausura de la reunión de los otaneros en Sevilla. Qué discreción con la
muerte de Érika, ¿eh? Mira cómo cuando se trata de la Casa Real la prensa va con
tiento, lo cual demuestra que el periodismo, habitualmente, especula y
desinforma más que informa. Hasta en Aquí hay tomate eran más cuidadosos
que en El País. El diario especulaba ya con el suicidio, “según fuentes
de la investigación” (¿por qué tengo que creerte, muchacho?, dime las fuentes o
te callas hasta que se certifique). Pero el programa del “entorno” (acude a
fuentes del entorno de éste o aquél cuando quiere inventar) esta vez no
aventuraba nada, se limitaba a constatar lo que decían los diarios de
referencia. Jorge, el presentador, casi se echa a llorar en el plató, preso de
una alferecía.
Los de la OTAN terminaron su acto de amor a la
guerra y a la paz con normalidad, dicen las crónicas. Eso sí, antes de empezar
la cumbre desaparecieron unos carritos de un supermercado y El Mundo y
los informativos de la radio titularon que se sospechaba que los habían robado
los antiglobalizadores. ¿Desde cuándo sospechar es una noticia? Pues de estas
“noticias” está la prensa llena. Calumnia que algo queda. Sin embargo, cuando
los protagonistas son de postín se tiene más cuidado y más amor por la verdad
que, como se sabe, en realidad es amor por la seguridad y acojonamiento
colectivo ante el Poder.
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