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A Sadam lo quieren matar y Milosevic se murió o lo
mataron. El pescado estaba ya vendido en ambos casos. Se trataba de dos sujetos
que se negaban a entrar por el aro gringo y occidental. No eran ni son dos
querubines pero las formas que se han utilizado para quitarlos de en medio casi
los han santificado. Una cortina de humo se ha corrido en torno a ambos. Ni
sabíamos exactamente cómo era el juicio contra el serbio ni sabemos cómo ha sido
el que ha sentenciado al árabe, pero sí conocemos de sobra dos datos: en ambos
casos se ha actuado contra la voluntad de Naciones Unidas y en ambos casos los
juicios se han desarrollado en países ocupados, lo cual los deslegitima desde la
raíz. En 1999, la OTAN bombardeó Serbia (antes había estimulado a actuar a la
guerrilla kosovar para que reaccionara Milosevic) por su cuenta, sin permiso
internacional, con el converso de Solana al frente, que a mediados de los
ochenta levantaba el puño cuando el referéndum OTAN y después llegó a ser su
secretario general para luego alcanzar el grado de mister UE en política
exterior. ¿Quién se puede fiar de estos sujetos? La OTAN bombardeó Belgrado y la
dejó hecha cisco. De camino se llevó por delante a los periodistas de la
televisión serbia y a la embajada china, por error, claro. Y al final capturó al
malo y lo estaba juzgando cuando le dio una alferecía y se fue al otro mundo. El
malo se definía a sí mismo comunista y deseaba construir una especie de
Yugoslavia, como Tito, que en su día le dio calabazas a Stalin y se colocó al
frente de los países no alienados, cuando pintaban algo en el mundo. Pero el Tío
Sam y el converso tenían órdenes de las multinacionales de que aquello era
mercado mundial, como todo el mundo, y que no iba a llegar nadie a joder el
negocio. Hubo que actuar. ¿Qué le decimos a la gente? Que es un genocida.
A Sadam, otro tanto. Que tiene armas malignas, más
malignas que él, y que se relaciona con Bin Laden, que ha matado a cientos de
kurdos, a Manolote y al mismísimo Islero. Tampoco la ONU dio permiso para nada
pero allá que fueron otra vez los gringos a gastar munición. Como el remedio ha
sido peor que la enfermedad en ambos casos, para matar al malo se tienen que
poner los marines en máxima alerta. No hay alegría en el pueblo iraquí porque
vayan a matar al tirano; no hubo alborozo en Serbia cuando murió el otro; lo que
sabemos es que la gente pasa de votar y eso que los bombardearon para que
votaran y fueran más libres. Este populacho es que no agradece nada. Pero,
bueno, ¿han juzgado a las autoridades de Turquía que mataron y matan kurdos? Uy,
no, esos son moros pero amigos, de la OTAN, y quieren ser de la UE. Milosevic
iba a su bola y Sadam también. Sadam fue aliado de EEUU y hasta de la URSS.
Luego ya caminaba cual dictador independiente y eso no puede ser. Lo quieren
matar. Ni a uno ni a otro se les ha permitido hablar ante la opinión pública
mundial. Cuando los bombardeos de la OTAN apareció el mal del uranio
empobrecido, un mal que mataba soldados occidentales. Nunca más se supo de
aquello.
Hay demasiados lados oscuros en todo esto como
para ser obra de democracias que dicen defender a los desfavorecidos y ser
justos estados de derecho. Puede que no sea bueno que hablen los malignos. ¿Se
acuerdan de Noriega, el presidente de Panamá? En 1989, de nuevo los yanquis,
invadieron su país y lo defenestraron, se lo llevaron a EEUU y, de paso, mataron
a un número de civiles nunca aclarado, entre ellos a un fotógrafo de El País.
Noriega era un perverso que estimulaba el narcotráfico. De manera que se lo
llevaron, lo encarcelaron para juzgarlo, pero ahí sigue el mozo, se supone que
en EEUU, sin juicio. Noriega había sido aliado de EEUU y colaborador de la CIA,
luego dejó plantado a sus amigos y estos lo llevaron de vacaciones al país de la
libertad. ¿Qué ocurre con este asunto? ¿Qué pasaría si pudiera hablar libremente
Noriega ante la comunidad mundial? ¿Qué contaría? Otro velo de silencio.
Desde luego, no es para sentirse orgulloso de
nuestra cultura, si se abre paso a cañonazos a estas alturas de la Historia,
como en el siglo XIX, la época imperialista, cuando se repartió el mundo dejando
muertos por todas partes y sembrando la simiente que hoy se llama dictaduras,
fundamentalismos y, todo hay que decirlo, un imperio, el de Gran Bretaña,
algunos de cuyos países son en la actualidad zonas desarrolladas mientras la
mayoría están en la pobreza. Entonces, la raza inglesa era superior a cualquier
otra y el mejor indio o negro era el indio o negro esclavo o muerto. Me imagino
qué pueden pensar muchos iraquíes de Sadam en un país lleno de escombros y de
restos humanos: que para ese viaje no hacían falta unas alforjas repletas de
muerte en forma de alta tecnología militar. No sé si matarán a Sadam pero sí sé
que nosotros, con nuestra democracia y todas nuestras pamplinas, estamos
bastante muertos desde hace decenios.
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