Año III

 

  

 

 

 PORTADA

 Noticia del día

 Cádiz

 Jerez

 San Fernando

 El Puerto

 Chiclana

 Puerto Real

 Rota

Participa AQUÍ en la encuesta

 El Mundo

 Deportes

 Toros

 Opinión

 Cartas al Director

 El Derrotista

 Servicios

 Reserva Hoteles

 El Tiempo

 Prensa/TV/Radio

 Entrevistas

 A Fondo

 Foto-Noticias

 Bahía Cultural

 Carnaval366Días

Escribe aquí tu CARTA AL DIRECTOR

 Suscribirse

 Patrocinadores

 Publicidad

 Quiénes somos

 Contacto Prensa

 Hemeroteca


 

 

 CONTRACORRIENTE

Nos cortan las raíces

 RAMÓN REIG

(Periodista y Profesor de la Facultad de Comunicación de la Universidad de Sevilla)

ramonreig@us.es

 

RAMÓN REIG

Hace algunos días, cuando aún estaban bastante activos los incendios de Galicia, me escribió un correo electrónico desde el Ampurdán, en Girona, mi amiga y colega Nuria Almirón, periodista y profesora de la Universidad Autónoma de Barcelona. Se alegraba al comunicarme que por fin estaba lloviendo, se lamentaba de que esa lluvia de su tierra no llegara antes para paliar los incendios en Catalunya, y deseaba que lloviera fuerte y pronto en Galicia. Reflexionaba, además, sobre la gente: la gente –decía- se queja del calor y de los incendios, de la falta de lluvia, pero no se pregunta por qué no llueve, no va a las raíces de los problemas. La gente corta los árboles y sin árboles no hay lluvia, lamentaba Nuria.

 

¿Cómo van a ir a las raíces si las han cortado ellos mismos, la gente misma? ¿Cómo van a ir, si se las han cortado? La gente aplica eso de que el mejor árbol es el árbol muerto, cortado. Y a la gente le han cortado o no dejan que crezca en su interior la raíz metodológica que les permitiría entender lo que pasa, la misma que Nuria Almirón aplicó en su tesis doctoral para demostrar las vergonzosas conexiones financieras, políticas y empresariales que se dan entre el Santander Central Hispano y el grupo Prisa, en perjuicio del periodismo, que no es libre ni independiente, por mucho Polanco, Gabilondo o Cebrián que lo digan. ¿Cuáles son las raíces epistemológicas más acertadas para comprender el mundo? Las estructurales, el método de relacionarlo todo con todo, el de asimilar que no hay cabos sueltos, que la vida es una compleja evolución donde se articulan desde el origen del Universo hasta un inmigrante negro, pasando por todo lo demás. Claro que esto es complejo de entender, por eso a la gente se la tiene para que sienta, compre y se distraiga, no para que piense y se preocupe, eso lo hace si le falta la papa o si le tocan sus emociones.

 

En Sevilla, por ejemplo, puede ocurrir una revolución impulsada por cierto número de personas (no mayoritario, por fortuna) si un día alguien robara la imagen de la Macarena o le prohibieran hacer la procesión. En Sevilla, a la Macarena la vistieron de luto cuando murió el general fascista Gonzalo Queipo de Llano y existe una parroquia llamada de San Gonzalo, en su honor, de la que parte asimismo la Hermandad de San Gonzalo. Repito que, gracias a la propia Macarena y a San Gonzalo, tal vez, se trata de residuos de una vieja Sevilla en retirada que será absorbida poco a poco por la Historia, que lo está siendo ya, porque los visitantes en Semana Santa a veces disminuyen o vienen atraídos no por la fe a nada sino por el espectáculo; al mismo tiempo, el sevillano cada vez se marcha de la ciudad en mayor número en esas fechas. Esto es, entre otras causas, lo que me ha aconsejado a mí no abandonar mi ciudad natal para irme a otra más grande. Sevilla se está haciendo grande, la Sevilla auténtica debe estar llena de ocio, de industrias de todo tipo y de putas, quedando como residuo atractivo y también de valor la Semana Santa, la Feria y todos los tópicos, a los que hay que sacarles pasta, porque la espiritualidad va por otro lado.

 

Cuando a alguien le quitan sus raíces cognitivas o se impide que crezcan, se puede jugar con ese alguien a lo que sea: a la democracia, a la libertad, a la ecología, a veces sin su conocimiento, a veces con su complicidad. Han logrado que muchos ciudadanos identifiquen cemento con progreso y eso nos está matando. No quiero pensar en esto porque me pongo derrotista y me deprimo. Toda el área metropolitana de Sevilla está siendo destruida, en los años setenta querían que fuera el pulmón de la ciudad; ahora, poco a poco, dada la carestía de la vivienda en la ciudad, se ha llenado de casas adosadas de finos muros, otra ciudad pegada a Sevilla que dentro de ocho o diez años tendrá 650.000 habitantes porque su población es joven y se reproduce con cierta celeridad. Por lo general, los muros de sus casas "paradisíacas" son un fraude que en verano dejan pasar todo el calor de fuera y en invierno permiten que entre el frío. Un fraude supongo que legal. La gente se calla, por vergüenza, para que no les diga nadie que los han timado, que se han dejado llevar por un folleto publicitario a todo color porque nadie vende euros a cincuenta céntimos.

 

Está claro, es el crecimiento, pero no es el desarrollo, es la barbarie, y ya el historiador Pierre Vilar dejó claro hace décadas la diferencia entre crecimiento y desarrollo. En la tierra de mi padre, que es la Comunidad Valenciana, encuentro alabanzas a lo que hacen en Gandía, en Oliva, en Benidorm. Ahora, Nuria me dice que en Girona la gente no se pregunta por qué no llueve todo lo que tenía que preguntárselo. Es para decir: tenemos lo que nos merecemos. Mi tío Viçent, que es un sabio hombre de campo tal vez influido demasiado por la TV, y que vive en el pueblo donde nació su hermano, mi padre, en Beniarrés (Alicante), me dijo un verano por estas fechas que el fuego se apagaba en invierno, limpiando en todo momento el monte. ¿Qué ha pasado? Que el ser humano se ha separado de su medio ambiente, se ha enfrentado a él y ahora le ha perdido el respeto, parece una célula cancerígena, destruyendo poco a poco el entorno gracias al cual vive, suicidándose paulatinamente.

 

¿Qué hace la prensa ante esto? ¿Denuncia una y otra vez que la voracidad del mercado nos puede asesinar? Lo hace muy poquito, flojito y con la boca pequeña, porque el mercado es su dueño. Nuria ha demostrado las alianzas entre la banca y la prensa, uniéndose a un grupo de investigadores pequeño que pululamos por el mundo denunciando lo mismo y asuntos similares, sin que, por supuesto, la prensa “de masas” nos haga apenas caso. La prensa va también poco a las causas de los acontecimientos más importantes. Por eso existen las pamplinas que explotan los colegas: que si ola de calor, que si leches. Ahora se han inventado otra cosa más: la sensación térmica, o sea, hace mucho calor, pero hace mucha más sensación de calor; el caso es tener a la gente acojonada todo el año: en invierno porque nieva y en verano porque hace calor. Una cosa es que esté cambiando el clima y otra cosa es este periodismo papanata que, como he visto este invierno, desplaza enviados especiales a pueblos pequeños de montaña para que les digan a los receptores de un informativo que está nevando y que un vecino no puede arrancar el coche porque se le ha quedado frío. ¡Manda huevos! Hasta las fuentes de información se chotean ya de los colegas. Cuando les preguntan por la calle, algunas les dicen: "Sí, hace calor, como siempre en estas fechas". Un señor de Burgos le decía a un periodista el pasado invierno: "Sí, hace mucho frío, pero nos abrigamos y ya está". Y es que, claro, mientras esté por detrás del periodismo toda esa porquería que Nuria y otros hemos demostrado y denunciado en tesis y estudios, qué van a hacer las criaturas, ¿periodismo de investigación? Sí, investigar si la larga pilila de un famoso es así o tiene cierta actividad estimuladora, es decir, está trucada.


ARTÍCULOS ANTERIORES

ÚLTIMOS TITULARES                                   

  Portada Principal © DIARIO Bahía de Cádiz (BC) Aviso Legal 
Publicidad -  Poner como página de inicio  -  Añadir a Favoritos  -   ¿Quiénes somos?

 

 

Publicidad         

 

C/Profesor Antonio Ramos, 12, 3ºIZQDA - 11.100 San Fernando (CÁDIZ)
Redacción: redaccion@diariobahiadecadiz.com  Dirección: danyprensa@yahoo.es   Teléfono: 658 685 782