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Ahora que estamos en verano y que tengo medio
siglo de vida bien despachado, a mí lo que me apetece de verdad es contar mis
batallitas, hablar de los amores de verano, de las canciones de verano, de “Eva
María” y Fórmula V o de “Un rayo de sol, oh, oh, oh” y Los Diablos o de aquello
de Los Brincos: “La otra noche, bailando estaba con Lola/ y me dijo que se
encontraba muy sola”/. No es muy imaginativa la rima pero no veas el efecto que
surtió, más que eso de “Ey, Macarena, aaaaaaaaaaah”. O el “Aserejé”, que ahora
con tal de no hablar en castellano –aunque sea a base de sola-Lola- no sabemos
ya qué inventar. Cuando llegué a la Universidad procedente de esta profesión
canalla y maltratada pero apasionante cual es el periodismo, me encontré en
clase a un montón de Evas Marías. “¡Coño! ¿Qué es esto?”, le pregunté a unas
alumnas evasmarías. Y me respondieron: “Eso pregúntaselo a nuestros padres que
nos tuvieron cuando estaba de moda la cancioncita”.
El caso es que sigue estando de moda. Lo bueno de
este capitalismo que arriesga poco porque quiere tener ganancias a corto plazo,
es que, como no estimula la creación para no arriesgar, precisamente, tira de
canciones antiguas, sin derechos de autor apenas y con éxito asegurado, y eso
nos une a varias generaciones. De todas formas, la creatividad humana sigue
existiendo porque la llevamos en los genes, solo que ahora, la de verdad, va
todavía más al margen del mercado, siempre ha sido así pero en estos momentos se
observa de forma mucho más acusada. En los noventa, por ejemplo, se inventaron
esa tontería de película, “Gosth”, con Demi Moore y su novio fantasma, y le
colocaron la canción de los Righteous Brothers, “Melodía desencadenada” una
canción de 1957, aproximadamente, que incluso era la segunda versión que el dúo
grabó. Pues ya todo el mundo como si aquello fuera nuevo y alucinando. Si algún
carroza-pureta entona esa misma canción en una reunión de jóvenes lo llaman
antiguo pero como la ha bendecido Hollywood entonces eres moderno y la canción
es maravillosa. Aún así, resulta que el mismo tema lo empleó José Luis Garci en
1978 en su película “Solos en la madrugada”, pero como no se trataba de
Hollywood, nadie se enteró y aunque se hubieran enterado es lo mismo: si la
utiliza Garci es un pureta, si lo hace Hollywood y la Moore, es moderna. Por
cierto, que en el filme de Garci, que narra las relaciones entre un pureta de
los cincuenta y una niña bien y progre del sesenta y ocho, el pureta (José
Sacristán) le dice en una ocasión a la niña (Emma Cohen), que intentaba dar
demasiadas lecciones: “Nos ha jodido la niña moderna”. Qué bien dicho estaba
aquello, porque la moza lo estaba jodiendo en una doble vertiente: vaginal y
mental.
Pues de esto y de más es de lo que me gustaría
charlar a mí en estas columnas pero es que no me dejan en paz los
acontecimientos. Cómo me gustaría volver a la niñez, la primera vez que me
llevaron a la playa, a Matalascañas, como estaba mandado en aquella Sevilla
(todavía hay sevillanos idiotas que, sin pasar de Matalascañas o Chipiona, dicen
que Sevilla es lo mejor del mundo), pues aquella primera vez que en el barrio se
organizó una pequeña excursión -en tren- a Matalascañas, lo que más recuerdo es
a Antonio, un vecino que trabajaba en los ferrocarriles como guardagujas. Al
regreso, el hombre no hacía más que quejarse de lo quemado que iba –en su
totalidad- y de lo apretado que le quedaba el meyba y de cómo le aprisionaba los
testículos el calzoncillo interior del meyba, con sus elásticos. Pero lo decía a
voz en grito mientras que el resto del personal se reía y él el primero. Así que
mis dos primeros recuerdos del mar son el meyba de Antonio y el peñasco de
Matalascañas, cómo no recordar aquello. Nadie me supo explicar qué cojones hacía
ese peñasco allí tirado en el mar cuando no había ningún otro peñasco en toda la
playa. Qué ignorantes éramos entonces con esto de la historia. Ahora ya lo sé:
aquel peñasco es la piedra del mechero de Júpiter que se le cayó en el mar
cuando estaba bañándose con su meyba de Galerías Preciados. Lo que acabo de
decir puede que sea ininteligible para un lector joven, debería colocar notas a
pie de página para que se entendiera mejor, pero que se vayan a tomar viento los
jóvenes, que todo se lo damos hecho: que se curren la comprensión de un texto o
que no me lean, me importa un pito, no es mi problema, es el de ellos. Yo no
estuve en las guerras médicas y sin embargo sé de qué iban: los inspectores de
la Seguridad Social se enfrentaron a los médicos que estaban al mismo tiempo en
dos y tres sitios diferentes pasándose la ley de compatibilidades por el fonendo.
Y ganaron los médicos, que son como Dios y son la hostia, tienen el don de la
ubicuidad: pueden estar al mismo tiempo en un hospital de la SS, en una clínica
privada operando y en una gran empresa examinándole las amígdalas a los
empleados.
¡Pero no es esto lo que quería escribir, maldita
sea! Quería escribir del alto el fuego en Líbano. Se conoce que como ya han
derribado bastantes edificios, ahora han parado un tiempo (es un decir) para que
los topógrafos vayan tomando medidas para la reconstrucción que, por supuesto,
corre a cargo de empresas occidentales, con dinero público. Eso sí, todo sea por
la paz. Donde había bloques ahora levantarán casas adosadas con muritos de un
centímetro y una tienda de hamburguesas en la esquina, más un club social con TV
para que la gente vea “Los Diez Mandamientos” o “Batman”. Y quería escribir de
los incendios. Les quería contar que cuando Zapatero repartió hace dos años las
carteras ministeriales, a Cristina Narbona le dio una que se llamaba Ministerio
del Ambiente. Ahora, mediada la legislatura, la susodicha cartera ha pasado a
atender por Ministerio de Medio Ambiente, como es lógico, por otra parte. Al
final puede que se llame Ministerio sin Ambiente, con lo cual, en el siguiente
gabinete habría que crear el Ministerio de Recuperación del Ambiente. Le corren
malos vientos a la ministra, le corren malos vientos a todo el planeta. La madre
Gaia va a necesitar un enorme frasco de Ambipur para refrescar el aire. Quería
haber hablado de todo esto pero ahora ya se me ha terminado el espacio, de
manera que la cosa se va a quedar así, ¿eh?
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