Número 0 - Año I

 

              

 PORTADA

 Noticia del día

 Cádiz

 Jerez

 San Fernando

 El Puerto

 Chiclana

 Puerto Real

 Rota

Nuevas secciones en DIARIO Bahía de Cádiz: TOROS; CARNAVAL366DÍAS y TODA LA ACTUALIDAD DE CÁDIZ CF Y XEREZ, en DEPORTES

 El Mundo

 Deportes

 Toros

 Opinión

 Cartas al Director

 El Derrotista

 Servicios

 Reserva Hoteles

 El Tiempo

 Prensa/TV/Radio

 Entrevistas

 A Fondo

 Foto-Noticias

 Carnaval366Días

 Suscribirse

 Patrocinadores

 Publicidad

 Quiénes somos

 Contacto Prensa


 

   

 CONTRACORRIENTE

El orden de ellos

  RAMÓN REIG

(Periodista y Profesor de la Facultad de Comunicación de la Universidad de Sevilla)

ramonreig@us.es

 

RAMÓN REIG

La semana pasada se produjeron dos detenciones muy relevantes: la del batasuno Otegi y la de unos depravados que se dedicaban a violar bebés y a exponer las escenas por Internet. Pero la información a la que tuve acceso le daba más relevancia a la primera de las detenciones que a la segunda. ¿Por qué? Porque gente como Otegi pone en peligro al Estado que es quien tiene el monopolio de la violencia y los ultrajadores de bebés son una desviación cultural y biológica del comportamiento humano. Detrás de ambas detenciones está la muerte, el terror, pero se le da más importancia a una muerte que a otra y a un terror más que a otro. Todo Estado se ha constituido como tal por medio de la violencia, usada a través del tiempo. Por eso se le teme más a la violencia de Otegi, que tiene al Estado como diana central, que a la que ejercen unas mentes macabras contra aquellos seres que suponen nuestra prolongación en el tiempo y, por tanto, la preservación de la especie.

 

Cuando el Poder tiene en frente a una organización o a una banda o como quiera llamársele, que usa pistolas y bombas, el hecho de que destruyan nuestra continuidad biológica y cultural pasa a segundo plano. La protección del menor se queda en cuestión secundaria y los voceros del Poder aumentan el tono de su anodina cantinela mientras que dejan en un aparte un detalle que demuestra la decadencia moral y ética a la que hemos llegado. La defensa del que no se puede defender es subalterna de la defensa del orden instituido, pero ese orden no es exactamente nuestro orden, el de todos, sino su orden, el de ellos, el orden de los negocios.

 

En sucesivos días, tras las detenciones, se ha tratado hasta la saciedad el tema Otegi y su posterior salida en libertad pero el otro asunto se ha ido diluyendo. Luego han llegado los dos referéndums sobre la “constitución” europea y de nuevo el orden de ellos está en peligro, herido de gravedad. Consultar a la gente tiene sus riesgos. En España actuamos como buenos recién llegados al club, representamos un significado intermedio entre el fanatismo de los conversos ex comunistas y los viejos demócratas de la vieja Europa. Aquí se le dijo que sí a Zapatero y se dijo que sí por el qué dirán en Europa los dueños del club si damos la nota. Es el sí de los nuevos ricos ignorantes. Pero hay quien se lo ha pensado más y quien ha leído mejor, por fortuna no en todas partes cuecen Los Morancos y  Los del Río. Se ha producido una nueva disfuncionalidad informativa: los medios de comunicación franceses y holandeses, como fieles portavoces no de ellos y del periodismo sino de quienes los sostienen, han perdido su batalla manipuladora. Está claro que el periodismo cada vez pinta menos en la vida de los ciudadanos. Lo han “calado” y empieza a no engañar a nadie a estas alturas de tanta tergiversación.

 

He ahí el riesgo de forzar la democracia demasiado. El orden de ellos exige una democracia en la que se elige a unos señores que ya tienen el guión marcado de antemano, que ocultan claves esenciales a sus electores y los apartan de las decisiones más sustanciales para la vida de la comunidad. Después, en nombre de la democracia, deciden por ellos. Pero decide una casta, una nomenclatura que funciona en un círculo cerrado y al servicio de un orden. Ahora, tras los dos resultados, dicen que hay que seguir, que hay confusión. No hay ninguna confusión. El mismo texto sometido a consulta (es un texto lo que se ha votado, no Europa) exige el voto afirmativo de todos los países. Ya hay dos países que lo han rechazado, así que de confusión nada, a enmendar esa supuesta constitución que no es más que un intento de consagrar el orden de ellos, es un documento mercantil adornado con palabras bonitas que se ahogan en su propia ambigüedad. Afortunadamente, aún quedan esperanzas de que los ciudadanos decidan de vez en cuando asuntos relevantes. Les recomiendo a ellos que para que sigan consolidando su orden persistan en la labor emprendida: más lavado de cerebro en lo que a olvido de la historia se refiere; más reformas de planes de estudios donde se ignoren o arrinconen las materias que desarrollan el conocimiento; más penetración de Internet en las casas; abaratamiento de las llamadas telefónicas en todo tipo de teléfonos; tarifas planas; supresión de titulaciones universitarias en ciencias sociales y humanidades; más “periodismo” catastrofista y de sucesos; más porquería rosa; más atención al terrorismo. ¿Qué iban a hacer ellos sin terrorismo? Inventarlo. Si las víctimas levantaran la cabeza… Como no hagan esto se les va a desgastar el orden y la gente, poco a poco, se va a enterar de lo que en realidad están haciendo con ella: ahora lo intuye pero no lo sabe. Que no lo sepa nunca, he ahí el secreto del orden… de ellos.


ARTÍCULOS ANTERIORES

 

VER TODOS LOS TITULARES DEL DÍA                     

  Portada Principal © DIARIO Bahía de Cádiz (BC) Aviso Legal 
Publicidad -  Poner como página de inicio  -  Añadir a Favoritos  -   ¿Quiénes somos?

C/Profesor Antonio Ramos, 12, 3ºIZQDA - 11100 San Fernando (CÁDIZ)

@ contactar