Número 0 - Año I

 

              

 PORTADA

 Noticia del día

 Cádiz

 Jerez

 San Fernando

 El Puerto

 Chiclana

 Puerto Real

 Rota

Nuevas secciones en DIARIO Bahía de Cádiz: TOROS; CARNAVAL366DÍAS y TODA LA ACTUALIDAD DE CÁDIZ CF Y XEREZ, en DEPORTES

 El Mundo

 Deportes

 Toros

 Opinión

 Cartas al Director

 El Derrotista

 Servicios

 Reserva Hoteles

 El Tiempo

 Prensa/TV/Radio

 Entrevistas

 A Fondo

 Foto-Noticias

 Carnaval366Días

 Suscribirse

 Publicidad

 Quiénes somos

 Contacto Prensa


 

   

 CONTRACORRIENTE

Amo a Los del Río

  RAMÓN REIG

(Periodista y Profesor de la Facultad de Comunicación de la Universidad de Sevilla)

ramonreig@us.es

 

RAMÓN REIG

Cuando sea mayor quiero ser como Los del Río. Qué maravilla de adaptación al medio: si hay que cantar tópicos, se cantan, como eso de que Sevilla tiene un color especial; si hay que visitar al Papa Juan Pablo II, se le visita y se le canta por sevillanas. He visto por ahí a sevillanos y andaluces dando la nota. Me acuerdo de una ocasión, al pie de la Torre Eiffel: un grupo de pijos cantaba y bailaba sevillanas. Yo me hice el tonto, aquello no iba conmigo porque la sevillana no es más que una derivación de la seguidilla castellana y, como música, es algo molesto y nefasto (salvo las corraleras, la juglaresca y poco más). Además, se trata del talante, de esa obligación que sienten algunos de hacerse notar. Quede claro que he nacido en Andalucía pero no soy andaluz ni de ningún otro lugar: el mundo es igual en todas partes porque en todas partes hay seres humanos y eso de la diversidad cultural es un cuento teórico que se han montado algunos colegas de la Universidad. No es diversidad cultural que uno lleve corbata y otro turbante o liquiliqui, que uno toque la guitarra y el otro la balalaika, sino que lo que los define a todos es que beben Coca Cola, les gustan las series USA y además les gusta joderse mutuamente.

 

Los del Río son un ejemplo camaleónico de acomodo darvinista. Si hay que ser del partido que más calienta en Andalucía, allí que están ellos; si hay que defender el proyecto constitucional sin leerlo, ellos lo defienden porque, como otros señores de respeto lo han leído, es que debe ser bueno (es una filosofía de ciudadano sumiso, caciquil y franquista). Si está de moda escribir un libro de memorias, ellos lo escriben o, mejor dicho, se lo escriben, eso tampoco lo dicen debido, precisamente, a esa capacidad tan magistral que poseen de adaptación al medio. En las últimas semanas me están enseñando en TV una serie de arquetipos a seguir: el difunto Papa, el también finado Rainiero, el príncipe de Gales, Camila, Penélope Cruz, Javi Navarro, Rajoy, Zapatero (estos tienen abono de temporada) y Los del Río. Luego están todos los otros mensajes habituales de una “televisión de calidad”: los cuerpos Danone de la serie ésa de la academia de baile, los follones de los programas folloneros… Supongo que tendré que decirle a mis alumnos que sigan estos arquetipos y serán felices. Ahora, los llamados “canis” y otras tribus de niños y jóvenes se están alimentando con estos mensajes. Después llegará a la universidad un ejército de ignorantes engreídos y chulos con los que hay que lidiar (ya hay ejemplos en la actualidad). Desde luego a mí un niñato de estos no me arruga. Después de haberme currado esto que llaman democracia sorteando a la policía política de Franco me paso a esta gente por la entrepierna y si quieren acabar conmigo tendrán que matarme entre unos cuantos, en plan cobarde y gregario. Pero tiene mandanga que haya que enfrentarse a esta situación, a esta cultura que está en el mismo contexto que el fenómeno de Los del Río: la ostentación y exaltación pública de la ignorancia. Carmen Sevilla es una buena persona, como Los del Río, claro, pero eso no quita para que su fama actual haya arrancado de sus muestras de ignorancia cuando presentaba el cupón de la ONCE.

 

A mí todo esto me lo hace pasar pipa. Es para llorar o para reír pero yo elijo esto último. Me limito a opinar y a avisar a quien desee oír. Los del Río presumen de ser catetos y es verdad, lo son. Pero no esos catetos sabios, ellos son los catetos listos y oportunistas que no tienen sabiduría, los catetos que se arriman a lo que da más pasta, los catetos que salen del pueblo para adaptarse a la ciudad. Comprendo que se han currado su carrera y que cantan desde hace muchos años, lo sé y los oía antes de “Macarena”. Pero eso no les da derecho a jugar con la gente, basándose en su popularidad. En tantos años de profesión ya les podía haber dado, además de por cantar, por formarse algo y por proyectar otro ejemplo que no fuera el del clientelismo. Y, por supuesto, de artistas nada, ni ellos ni otros muchos. Si les llamamos artistas a esta gente estamos insultando a los artistas de verdad. Farándula barata y van en coche, escuchando a Clinton tocándoles el saxo.         


ARTÍCULOS ANTERIORES

VER TODOS LOS TITULARES DEL DÍA                     

  Portada Principal © DIARIO Bahía de Cádiz (BC) Aviso Legal 
Publicidad -  Poner como página de inicio  -  Añadir a Favoritos  -   ¿Quiénes somos?

C/Profesor Antonio Ramos, 12, 3ºIZQDA - 11100 San Fernando (CÁDIZ)

@ contactar