
Dice el Diccionario que papanatismo es la
“actitud que consiste en admirar algo o a alguien de manera excesiva, simple y
poco crítica”. Pues en España hay una dosis de papanatismo considerable en el
sentido de admirar a las pequeñas cosas –aunque sean relevantes- y olvidar o
no tener agallas para arreglar los grandes problemas. La penúltima papanatada
nos la ofrece de nuevo la Junta de Andalucía con esto de regular los espacios
en los patios de los colegios para que los niños no abusen de las niñas y se
apropien de la mayor parte de la superficie para jugar al fútbol, por ejemplo.
En determinados momentos supongo que será bueno que esté en la Moncloa el PSOE
en lugar del PP pero he dicho y escrito en más de una ocasión que el discurso
sibilino y sutilmente totalitario del sector oficial de la socialdemocracia
española es más peligroso que el del PP. Ambos son partidos conservadores de
lo que hay: un sistema de mercado dictatorial, como se ha demostrado en el
pasado referéndum sobre el tratado constitucional europeo. Pero el PSOE se lo
suele montar mejor, domina muy bien lo mediático y un discurso populista de
tres al cuarto que nada tiene que ver con los textos clásicos del socialismo
ni de la socialdemocracia (por cierto, algo similar le ocurre a IU pero ésta,
al menos, está en crisis porque busca su sitio en la vida).
No me cabe ninguna duda de que la mujer ha sido
y sigue siendo puteada y mucho. No me cabe duda de que los maltratadores son
unos niños cobardes e inmaduros muy peligrosos a los que hay que quitar de la
circulación o vigilar muy de cerca. No me cabe duda de que hay que proteger a
las minorías menos favorecidas. Pero tampoco me cabe duda de que la mujer con
cargo público se está pasando de la raya y está penetrando en un terreno que
roza el ridículo y que está influyendo en el mando masculino por aquello de
que dos tetas pueden más que dos carretas y por aquello del voto. El voto de
la mujer –y el del homosexual y la lesbiana- son importantes en un discurso
populista. Cuando se echan las cuentas resulta que son decisivos para ganar
elecciones, vender revistas y periódicos o programas de televisión. Entonces
aparece un papanatismo que consiste en llenarlo todo de decisiones muy
vistosas pero menores. Y a lo peor el pueblo va y se las traga. En Francia se
fundó el año pasado Pink TV, la primera cadena dedicada a un público
homosexual. En cifras oficiales, se calcula que en el país vecino pueden
desenvolverse unos tres millones de personas con tal condición, pero los
impulsores de la nueva TV creen que pueden ser seis millones. ¿Quiénes son los
propietarios? Canal + Francia y Lagardère, entre otros, es decir, la progresía
y un magnate de la fabricación de armamentos que ahora se ha unido en España a
Prisa para entrar en el accionariado de “Le Monde”. La pela es la pela. ¿Cuál
es el núcleo inicial de la programación de esta cadena? La pornografía.
Ahora, como los niños ocupan el patio para jugar
al fútbol, el papanatismo femenino quiere saltarse a la torera las leyes
naturales y repartir el patio en lugar de ampliarlo. Todos los años, cuando
llega el inicio del curso, hay múltiples problemas para comenzar; los
problemas se repiten en toda la enseñanza sin descanso: falta de centros,
carencias importantes en los que están en funcionamiento, desastre en la
enseñanza de la música, planes de estudios que siguen primando al mediocre y
al golfo en lugar de al que trabaja más (que es un principio socialista),
degradación de la dignidad del profesor, marginación del principio de
autoridad en pro del culto al papanatismo electoral… Pero lo decisivo es el
asunto del patio del recreo. El PSOE, en lugar de construir más colegios en su
día y separar lo público de lo privado, no tuvo ni tiene lo que hay que tener
para romper el concordato. En lugar de hacerlo apostó por la concertación:
negocio redondo para los curas, mejor que con Franco: le lavan el coco a los
chavales y encima les paga el gobierno. ¿Dónde están –por ejemplo- las
legiones de inspectores de educación y de trabajo para evitar los abusos de
todo tipo contra hombres, mujeres, jóvenes y niños? ¿Dónde están las
auditorías sobre las empresas privadas de la Sanidad, también concertadas con
el Estado? No, claro, esto sería ya hacer algo importante, algo de izquierdas,
y de lo que se trata ahora es de hacer papanatismo, de parecer progresista.
Todo con tal de no coger de una vez al toro por los cuernos.
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