
Tranquilos, me refiero al programa de Canal Sur Radio, no a que me haya tocado
alguno de los múltiples sorteos que hay por ahí para distraer a la gente y
llenarle la cabeza de pajaritos: qué injusticia incrustada en nuestra mente,
por unos números puede caerte de repente el presupuesto de muchas ciudades
grandes del Tercer Mundo, incluso de países enteros. Tampoco voy a dar a
conocer alguna actividad dudosa del camaleónico Jaime Montaner o del
folclórico consorte Julián Muñoz. Vamos a hablar de radio de la buena aunque
ya sé que a algunos les parecerá este espacio del Yuyu, Bustos, Josele, etc.,
“casposo”, homófobo, machista… Hombre, un poco infantil sí que es a veces, por
aquello de tanto elemento escatológico, pero la verdad es que yo me lo paso
muy bien (nunca dejamos de ser niños) y al fin puedo dormirme con una sonrisa
en los labios. La risa es buena para la salud –dicen- así que “El pelotazo”
(23 horas, Canal Sur Radio) es un evidente servicio público.
Dejando
a un lado a los que, como buenos postmodernos del pensamiento relativista y
débil, se la cogen con papel de fumar, he de afirmar, de entrada, que “El
Pelotazo” es un programa bien cuidado, con un guión detrás y una estructura
clara. Tiene una “parte seria” muy personal que ha logrado sustraernos de esos
programas deportivos con sede en Madrid que entienden por deporte las
actividades del Real Madrid y nos dicen a los demás lo que hemos de hacer y
pensar. La prepotencia de algunos periodistas de la capital del reino es de
risa y los colegas de Canal Sur les han demostrado que estar en Madrid
ejerciendo ya no significa ser los mejores. “El pelotazo” extrae temas del
deporte andaluz –con el fútbol en primer plano- que son de interés general y,
al mismo tiempo, lleva a cabo una síntesis entre información y humor que es
sencillamente magistral aunque, bueno es decirlo, está cayendo ya en
demasiadas reiteraciones y debe renovarse algo; los imitadores del programa
mantienen una altura excelente, ellos mismos se lo ponen cada vez más difícil.
El equipo de “El pelotazo” se lo pasa de lo lindo haciendo radio -porque este
medio es ideal para su trabajo- y contagia a la audiencia de su alegría y de
su bienestar; en el vestuario de “El Pelotazo FC” no hay desavenencias y eso
se nota en el terreno de juego.
Observo, sin embargo, un cierto “monopolio” Cádiz-Sevilla en el programa o,
mejor, parece como si Cádiz hubiera “colonizado” Sevilla y Canal Sur Radio en
este caso. No es un reproche porque eso no le resta calidad al programa en su
faceta humorística, al revés. Cádiz es un lugar donde el humor brota de forma
espontánea y con una agudeza fuera de lo común. Me parece que Cádiz ofrece el
humor más ingenioso y original de Andalucía, por lo que tengo oído. Los
personajes de “El pelotazo” deberían editar un libro con sus numerosas e
inefables comparaciones: “Está más quemado que el mapa de Bonanza o el sostén
de Juana de Arco”; “Es más raro que un torero con bigote o que una sombrilla
negra”; “Es más feo que un coche por abajo”… La ironía y la exaltación del
amarillo, con la creación ficticia de la inefable Asociación del Pollo
Amarillo (ADEPOA) que preside mi entrañable colega Javier Franco (bueno, su
imitador) es deliciosa.
Como
dije antes, hay quien se sentirá mal escuchando este programa, dado que
estamos en un mundo donde le damos mucha importancia a lo que no lo tiene y
poca a las cuestiones relevantes. Si el imitador de Kiko Narváez saluda con
aquello de “¿Qué hay, mariconas?”, dirán que es una homofobia. Si dicen lo del
sostén de Juana de Arco, acusarán de machismo a quien sea. Pero en ese
programa trabaja una periodista como la copa de un pino que se llama Asunción
Escalera. Antes fue una alumna brillante, ahora una buena periodista que va a
más y que no es cuota sino una mujer muy profesional y con ideas propias e
interesantes. Siempre suelo distinguir entre cuota y mujer competente y en
este caso estoy ante lo segundo. Por cierto, yo a Asunción la llamaba
Inmaculada en la Universidad (tengo el defecto de confundir los nombres y más
al tener delante 60 ó 70 alumnos). Cuando le daba clases en quinto de carrera
me dijo: “Ramón, voy a terminar la carrera y no te has enterado de mi nombre”.
Es una anécdota adecuada para “El pelotazo”, al que le deseo muy larga vida.
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