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 CONTRACORRIENTE

La Justicia ausente

 RAMÓN REIG

 (Periodista y Profesor de la Facultad de Comunicación de la Universidad de Sevilla)              ramonreig@us.es

 

RAMÓN REIG

La gente protesta y se enfrenta a la policía cuando ésta cumple con su deber de proteger al cautivo, en este caso a quien dice ser el causante de la muerte de la niña Mari Luz, de Huelva. La Justicia se ha enredado entre papeles y legajos y ha dejado suelto a un sujeto cuya máxima aspiración en la vida es abusar de menores con el consentimiento morboso de su mujer. La masa iba a aplicarle su justicia: el linchamiento. La Justicia te persigue por unas multas de tráfico pero a estos individuos los deja libres. La Justicia permite que el PSOE y el PP influyan en ella aquí y en EEUU debe tragar con que los distintos presidentes nombren a altos jerarcas de toga negra. Del deseo de Montesquieu ya no queda nada, todo es una farsa y líbrenos el destino de colocarnos ante unos sujetos a los que mueve más su estado de ánimo, su protagonismo y sus intereses que la ceguera con que se representa lo justo.

 

Garzón quiso traerse a Pinochet a España para juzgarlo por genocidio cuando estaba en el Reino Unido de visita pero este país –tan democrático- lo impidió, sobre todo por medio de Margaret Tatcher quien agradecía así al líder fascista su apoyo en la guerra de las Malvinas contra Argentina. No olvidemos que este sistema en el que estamos siempre ha tenido dos caras: la liberal y la nazi-fascista, si bien ahora sólo necesita la primera dado que las estrategias de marketing y la confusión que entre el público genera su ideología aparentemente permisiva, transmiten una falsa sensación de libertad que es el mejor logro de dominación ideado por el ser humano. Garzón se quedó sin su preso porque se trataba nada menos de quien veló en su día por los intereses de las empresas multinacionales en Chile, contra las pretensiones del presidente electo, Allende, que perseguía nacionalizarlas, un concepto maldito ahora ya que se estima que el Estado no es buen empresario cuando los empresarios y las empresas llevan siglos ejerciendo con el balance mundial que observamos, una ínfima parte de efectos negativos está a la vista de todos.

 

Ya que la Justicia se olvida de su papel el gentío se la quiere tomar por su mano. Me parece que, sin saberlo, lo que hace una comunidad deseando eliminar a personas como el supuesto causante de la muerte de Mari Luz es depurarse y autoconservarse. Porque es que, desde un punto de vista “natural”, un sujeto que abusa o mata niños –o mujeres- no tiene derecho a la vida ya que está atentando contra los dos colectivos que prolongan en el tiempo a un colectivo y a una especie. La expresión “las mujeres y los niños primero” va por ahí, por la autoconservación, no tiene nada de paternal ni de machista, eso son ya cosas culturales, o sea, adquiridas.

 

A Farruquito le han dado el régimen abierto, eso no gusta tampoco porque un individuo que conduce sin carnet, atropella y mata a un viandante y luego se da a la fuga e intenta colgarle el muerto a otro no debe andar suelto por ahí sin pagar más caras sus osadías. Aquí también han brotado asuntos culturales. Por ejemplo, se explota lo de la xenofobia y el racismo, dada la condición gitana del delincuente, tratando de que eso convierta a la sociedad en culpable en lugar de que pague quien ha cruzado con creces el umbral de lo permitido.

 

La sociedad trata de apartar a estos sujetos de su interior y, por qué no decirlo, una amplia capa de ciudadanos no simpatiza ni con los gitanos ni con los marroquíes. ¿Por qué? A mi juicio porque, considerados en su generalidad, se trata de colectivos que intentan que sea toda la comunidad quien se adapte a sus costumbres y no al revés, de manera que la mayoría esté sujeta a una minoría de personas que, además, conciben la existencia sometida a corsés consuetudinarios y religiosos estrechísimos, opresores, indignos, medievales. La sociedad tiene perfecto derecho a recelar de ellos igual que puede recelar de los comunistas o de los intelectuales, lo que no tiene derecho es a tomarse la justicia por su cuenta porque también nos damos leyes para nuestra conservación. Si la policía hace dejación de sus responsabilidades y deja en manos de la turba al que ya se acusa como responsable de la muerte de la niña onubense no estaría actuando de forma responsable. Otra cosa es que la justicia, después, se convierta en ese cachondeo pachista y se degrade a sí misma comportándose como vemos que se comporta en no pocas ocasiones. DIARIO Bahía de Cádiz


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