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¡Cuánto daño hace a la sociedad este
bipartidismo feroz e implacable que nos aplasta como una dictadura vestida de
democracia! Hace veinte años, especialistas en comunicación como Enrique
Bustamante o Alberto Moncada, publicaron que los medios de comunicación más
poderosos, no por serlo son más independientes del poder sino al contrario,
precisamente porque son poderosos el poder los asalta, los determina y ellos
coquetean con el poder. Pero nunca pensé que ese diagnóstico, que con los años
se ha vuelto evidente, iba a llegar a tanto. “Somos libres”, pregona la COPE en
su eslogan machacón. Mentira: como todo el mundo sabe, tiene detrás a la
Iglesia, una de las instituciones que más daño le ha hecho a la Humanidad (sus
mejores aportaciones se las debemos a sus disidentes, por ejemplo, las órdenes
mendicantes, como oficialidad la Iglesia ha guardado silencio o apoyado a los
dictadores más diversos). La COPE ha tenido o tiene como accionistas menores a
los grupos de comunicación Vocento, Planeta, a la Once, a Caja Cantabria,
Cajasur, o a los periodistas Luis Herrero, Antonio Herrero, José María García,
Jiménez Losantos… Y el grupo Vocento está bien tutelado por el BBVA, el mismo
banco que tiene intereses en el otro bando, Prisa-PSOE, junto con el Santander,
Caja Madrid, El Corte Inglés o Banesto, etc.
Alrededor de esta galaxia de poder
giran estrellas, planetas, satélites, asteroides y simples pedruscos, en forma
de periodistas, comunicadores, cantantes, profesionales del cine y el
espectáculo, escritores, todo o casi todo. Cada cual piensa a priori lo que debe
decir antes de escuchar algo, no tienen cerebro propio sino que pertenece a las
dos sectas, hay consignas, hay cartillas y catecismos aprendidos de antemano: la
realidad no les estropea lo que ya llevaban preparado. Se parecen más a los
políticos que a los pensadores y analistas. El político llega al colmo de la
traición a uno mismo: aunque se dé cuenta de que su adversario ha dicho algo
sensato y acertado, no lo reconoce sino que debe seguir con su cantinela para
que el partido no lo eche a la calle y le prive de su sillón y de sus vanidades
y de sus poderes, más o menos elevados (a veces es un poder insignificante). En
efecto, el ser humano se mueve por la voluntad de poder, como dijo Nietzsche. O
por frustraciones personales que lo llevan a querer demostrarse algo a través de
un silloncito de nada.
Cuando concluyeron los dos debates
electorales –tremendamente insustanciales ambos- las televisiones y las emisoras
de radio empezaron su labor no de análisis sino de manipulación de la gente.
Rarísimas voces mantenían un equilibrio mínimo, como fue el caso de Fernando
Ónega. Casi todas llevaban ya los apuntes de lo que iban a decir: los invitados
de los medios cercanos al PSOE (La Sexta, Cuatro, TVE, Canal Sur…) que había
ganado Zapatero con claridad. Los otros (COPE, COPE TV, Onda Cero) que el
vencedor había sido Rajoy. No hay tonos intermedios, no hay aspectos grises,
aquello es blanco o negro.
El daño a la democracia es grande
porque estas posturas interesadas y delictivas (atentan contra el derecho
constitucional a que los españoles recibamos una información veraz y rigurosa)
lo que hacen es evitar que en el ciudadano surja una conciencia crítica. La
gente ha de estar cambiando de un lado a otro para ver las opiniones a favor y
en contra pero es que debe ser el mismo medio de comunicación –todos- los que
ofrezcan un equilibrio. De todas formas, en su descarga vaya algo: los medios
buscan rentabilidad económica mediante la publicidad y eso exige la fidelidad de
los receptores. Millones de receptores no son dignos de ser considerados
ciudadanos porque se sitúan ante un medio con la intención –también previa- de
que le ofrezca aquello que desea oír, ver o leer. Sin embargo, hay otro amplio
segmento que aspira al rigor y de todas formas habría que investigar bien si al
receptor se le da lo que quiere o lo que desean otros que quiera, esto ya lo
cuestionó Karl Popper hace tiempo echándoles en cara a los programadores y
empresarios de la comunicación que si la gente aceptaba unas cosas más que otras
es porque se le ocultaban otros muchos enfoques que ni conocía. Yo suelo
decirles a mis alumnos que si siempre nos obsequian con jamón de York en sus más
diversas calidades y marcas pero no sabemos que existe el jamón ibérico de pata
negra o el de Trevélez o Salamanca, no tenemos a nuestro alcance todos los
elementos para elegir. También les digo que si desean “prosperar” en la vida que
sean buenos y se arrimen al triunvirato PP-OPUS-PSOE. Fuera de eso hace frío.
Algo así ha llevado a término
un chipirritín que sustituye a Jiménez Losantos en la COPE y que el domingo 9,
día de las elecciones, seguía dale que dale con la campaña electoral, utilizando
incluso al pobre Isaías Carrasco, asesinado por ETA, como han hecho de nuevo los
políticos. La única que de verdad ha estado a la altura ha sido su hija, Sandra,
con dos ovarios así de grandes, con agallas como catedrales, la joven ha tomado
el timón desde el primer minuto, se ha metido sus emociones y la imagen de su
padre, desangrándose y arrastrándose por el suelo, en lo más profundo de su ser
para sacarla cuando está sola y entonces llorar a lágrima viva y gritar, y le ha
dicho a los asesinos lo que se les debe decir. Sandra, mi niña, no te dejes
seducir por el bipartidismo que ciega las consciencias, sé tú misma, necesitamos
a gente como tú en esta España, muchos de cuyos cerebros se venden por medio
plato de lentejas o por una loncha de mortadela y además es una España que,
actuando así, permite que se cuelen todos los vividores y medianías que en ella
habitan y que luego son presentados como elementos a imitar, son nuestros
informadores, analistas, cerebros corruptos que lo contaminan y lo crispan todo.
Sandra, lo que has hecho es propio de una líder, ten cuidado, ahora tienes un
reto: ser tú o someterte. Te aconsejo que vayas con pies de plomo y llegues
arriba poco a poco, con astucia, rodeándote de gente parecida a ti, por el bien
de los que vamos a estar abajo. DIARIO Bahía de Cádiz
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