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“Ser latinos” es un programa de la SER que
intenta lanzar un mensaje de tolerancia y comprensión hacia los inmigrantes, en
especial hacia los latinoamericanos. Es una buena intención si no fuera por la
carga de prejuicios de falsa izquierda que posee el espacio. La SER se ve
obligada a dar por sentado –como regla genérica- que el inmigrante es el bueno
de la película, siguiendo una línea muy del PSOE y de IU que es nociva para el
rigor porque aquí no hay ni buenos ni malos y porque siempre el ser humano se ha
sentido intranquilo cuando alguien ha invadido su espacio. Eso sucede con todo
animal, sea racional o irracional, los medios de comunicación y la izquierda
ignorante –muy habitual en estos días- confunden xenofobia y racismo con simple
temor al extraño. La xenofobia y el racismo son ya posturas intencionadas donde
la gente se organiza para aplastar o rechazar a determinados colectivos a los
que cree inferiores y dañinos, sobre todo inferiores. La patada cobarde en la
cara de una joven ecuatoriana de ese viajero del metro de Barcelona es un
ejemplo de xenofobia, por ejemplo, y la actitud de los jueces con esa basura
humana, un ejemplo de debilidad. Qué clara está la ley para los terroristas de
las pistolas, qué oscura para estos otros terroristas. Claro, ellos no ponen en
peligro al Estado o, mejor dicho, al segmento social que domina al Estado… Por
ahora.
Hace un tiempo oí la noticia de que se le había
proporcionado a la Guardia Civil documentación con el fin de que los miembros de
la Benemérita entendieran mejor la cultura gitana. No está mal pero es una
considerable tontería al mismo tiempo porque a estas alturas la Guardia Civil
conoce de sobra a esta etnia. Si digo que estamos ante una etnia sui generis
que, a pesar de los siglos transcurridos desde que llegó a España, no se integra
en la sociedad dominante que le da cobijo y que se trata de un grupo de
población aferrado a normas que demuestran un enorme miedo a la libertad, tomada
como Ilustración, puede que alguien me acuse de xenófobo. Me la trae al pairo
porque es cierto lo que digo y eso está en la calle y tenemos ejemplos a cientos
de lo que acabo de afirmar. La misma línea siguen no pocos inmigrantes rumanos
que tienen amargados a ciudadanos que cumplen con sus obligaciones y llevan
instalados en sus casas decenios. ¿Decir esto es reaccionario? ¿Afirmar que unas
cuantas familias rumanas viven en casas que se les alquilan, de cualquier
manera, entre moscas e insalubridades varias que ellos mismos provocan, es
reaccionario? Pues entonces lo soy, pero un reaccionario de la izquierda, como
tantas veces he dicho que afirma Woody Allen en su película Annie Hall.
Los andaluces fueron emigrantes pero eran educados y limpios.
Es propio de la izquierda y de todo ser humano
echado para delante tomar el rábano por las hojas o el toro por los cuernos. La
izquierda es justicia y convivencia y si un grupo de inmigrantes o una etnia no
hacen posible la convivencia general, eso hay que tenerlo en cuenta para superar
el problema y para decírselo sin tapujos a los inmigrantes y a las etnias que no
se aplican aquello de “donde fueres haz lo que vieres”. El filósofo liberal
Giovanni Sartori sostiene que la inmigración puede poner en peligro nuestra
convivencia y nuestra democracia. No creo que sea para tanto si sabemos integrar
a los inmigrantes y si se integran ellos. De lo contrario, tendrán que tomar las
maletas e irse a sus países porque no se le puede morder la mano a quienes te
dan de comer aunque la comida la ganen ellos con el sudor de su frente pero si
la ganan es porque la hay y hay quien la ha cocinado a lo largo del tiempo.
Estados Unidos es un país de inmigrantes. En un
siglo llegaron a aquel país entre cincuenta y setenta millones de inmigrantes
atraídos por el famoso estilo de vida americano, tan propagado en las películas
USA. En el filme Titanic se observa a los pasajeros de tercera clase
buscando El Dorado estadounidense. ¿Se ha estropeado la democracia por eso? No,
en todo caso la han estropeado los oriundos de los ojos azules y el pelo claro
que, por supuesto, le echan la culpa a los del eje del mal después de haber
estado toda su vida jodiendo a medio mundo y comiéndole el coco al otro medio
(ah, se me olvidaba que nos salvaron de los nazis y de paso los ficharon para
sus servicios secretos con objeto de que espiaran a los comunistas pero nos
salvaron con la indispensable ayuda europea y ya hemos pagado la factura
aguantándolos e imitándolos).
En determinadas zonas de París –dentro y fuera de
la ciudad- los inmigrantes musulmanes se han hecho dueños de los comportamientos
o eso pretenden. Los franceses se rebelan como me rebelaría yo, años y años
aguantando a los curas que se meten en todo y que desean implantarnos a todos su
fantástica y falsa verdad y ahora tener que asumir los postulados de los
“ayatolás” e “imames” cuando hemos rechazado nuestra propia religión que es la
verdadera, como sabemos de sobra. Los islámicos y los latinoamericanos y los
eslavos y los gitanos y los negros o subsaharianos u hombres de color… negro,
como dirían Les Luthiers, entrarán por el aro del mercado y su peculiar
democracia, para eso han venido, como les sucedió en EEUU, pero para eso tiene
que pasar un tiempo. Si los inmigrantes no entienden que su comportamiento debe
ser acorde con los principios culturales que rigen en la “vieja Europa” habrá
que hablarles con más claridad y leerles bien la cartilla porque esa cultura ha
costado sangre, sudor y lágrimas, es la responsable de que ellos estén aquí,
desde luego, pero para bien y para mal. No hay nada importante en el mundo –ni
bueno ni malo- que no tenga a Europa por cuna. Y eso merece un respeto, los
viejos deben ser respetados, con sus defectos y sus virtudes, mucho más cuando
se demuestra que no se ha inventado nada mejor de lo que ellos ofrecen. Si los
inmigrantes comprenden y aceptan a “la vieja Europa”, yo los comprenderé y
aceptaré a ellos del todo, mucho más de lo que ya los comprendo y los acepto.
DIARIO Bahía de Cádiz
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