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¿En manos de quienes estamos? Cuando se habla de
la Administración pública todos entendemos que se hace referencia a aquellas
personas que fueron elegidas para ocuparse de las finanzas de la Nación. Sin
embargo, en muchas ocasiones, nos cuesta creer que quienes nos representan y
tienen el poder de decisión sobre el destino de los dineros recaudados, cumplan
con la diligencia y diafanidad exigibles sus cometidos. Casi me atrevería a
decir que, muchas veces, sus actuaciones carecen de la honradez que se les puede
pedir a quienes ejercen un cargo de tanta responsabilidad. En todo caso, a
menudo se producen situaciones que nos hacen pensar en que estamos gobernados y
administrados por un hatajo de incompetentes que: o son unos ineptos o actúan
con manifiesta negligencia en esta difícil tarea de manejar los bienes públicos.
Pongamos por ejemplo las últimas ventas de oro del Banco de España (parece que
Solbes dijo que este metal no era rentable). Según se comenta se ha vendido una
cuarta parte de las reservas de oro que se custodiaban en sus cámaras
acorazadas. A pesar de que se ha insistido repetidamente sobre ello, que yo
sepa, todavía no se ha dado una explicación a la ciudadanía de los motivos por
los que se llevó a cabo tal operación. En todo caso, fuere por lo que fuere lo
cierto es que, desde que se vendió, el valor del preciado metal ha aumentado en
un 10%; lo que nos lleva a la conclusión de que los responsables de tal saqueo
han perjudicado a los españoles con miles de millones de pérdidas, que no se
hubieran producido si el dichoso metal hubiera permanecido donde debiera estar:
en los sótanos del Banco de España.
Otro misterio que debieran aclararnos: la
situación de la reserva constituida por el gobierno del señor Aznar como
garantía del pago de las pensiones a los jubilados. Hace unos meses se nos
informó de que el Estado pensaba invertir una parte de ella en renta variable, a
lo que muchos nos opusimos con escaso éxito; pero, desde entonces, la bolsa ha
experimentado importantes altibajos y, especialmente en los últimos meses, las
pérdidas se han comido las ganancias de todo el año y los aires pesimistas que
nos llegan de las bolsas americanas, sacudidas por la crisis de las hipotecas,
no nos auguran unas perspectivas muy optimistas. Visto lo visto, no parece que
la idea de poner en peligro el futuro de los pensionistas sólo con el fin de
conseguir sacar más dinero para la Administración, fuera muy acertada y, en
cualquier caso, creo que los ciudadanos nos mereceríamos una explicación
detallada de lo que ha sucedido con los ahorros de las personas mayores.
Si nos fijamos en las autonomías -estos sacos insaciables que nunca están llenos
y que parece que, a medida que la Administración Central va llenándolos de
dinero se van agrandando y haciéndose más ávidos -, veremos que tampoco se
quedan mancas en eso de despilfarrar el dinero de los impuestos. Vean por
ejemplo el famoso PER de Andalucía, mediante el cual el PSOE se asegura un
montón de votos, pero, no lo olviden, a base de nutrirse los impuestos de los
sufridos contribuyentes, que se ven obligados a cotizar para que unos sujetos
trabajen un tercio del año y luego vaquen el resto. Tampoco en Catalunya se
andan con chiquitas los del Tripartit y los del Ayuntamiento que, si bien se las
dan de ser de izquierdas y progresistas, no por ello renuncian a colgarse
medallas y utilizar ostentosos coches oficiales (no sé por qué, ya que están
promocionando con tanto interés el carril bici y el uso de este endeble vehículo
como la panacea para descongestionar el tráfico en Barcelona; no lo utilizan
ellos en lugar de sus coches oficiales). Prueba de todo ello es que, para poder
inaugurar un túnel de las obras del AVE que, la enorme taladradora, abrió
accidentalmente, antes de que las autoridades lo hubieran hecho; los próceres de
ambas instituciones decidieron que, deprisa y corriendo, se volviese a levantar
un muro para cerrarlo y así poderlo abrir de nuevo, con toda pompa y
parafernalia, el día de su inauguración oficial. Lo malo del caso es que, este
capricho de nuestras autoridades autonómicas, nos ha costado a la ciudadanía la
bonita cifra de 300.000 euros. ¿No se hubiera podido dedicar esta bonita
cantidad a un mejor uso?, ¿no hay, en Catalunya, gente necesitada a la que
ayudar o enfermos a los que asistir que hubieran podido aliviar sus necesidades
con una parte de este pico? Estas son las izquierdas que nos gobiernan, mucha
fobia a las derechas, mucho presumir de igualitarios y de defensores de los
pobres pero que, cuando llega el momento de administrar el dinero de los
ciudadanos, prefieren emplearlo en su propio beneficio.
Contemplen el empeño del señor Zapatero, cuando en un año que apuntan vacas
flacas (observen la volatilidad bursátil y saquen sus propias conclusiones), con
una crisis anunciada por los economistas, se lanza alegremente a repartir el
dinero del erario público para captar los votos que necesita para ganar las
próximas elecciones. Parece que en España estamos atando los perros con
longanizas y que no importa despilfarrar el superávit ni tomar precauciones para
el caso de que la crisis económica tome cuerpo y debamos enfrentarnos a un
periodo de recesión. Para el gobierno socialista no le importa nada lo que pueda
suceder y, aparte de prometer cheque-bebé; ayudas directas para alquiler de
viviendas; gratuidad de asistencia odontológica para niños y aumento de los
sueldos a los funcionarios públicos; lo van a rematar aceptando la propuesta de
Carot Rovira (a ver quien se despendola más) que incrementa la dotación de 2.500
euros por hijo nacido a 3.500, en el caso de madre soltera o familias numerosas.
Parece que la bolsa del Estado lo puede aguantar todo; sólo falta ver en cuánto
van a aumentar los impuestos para poder atender a tantos gastos. En cualquier
caso, es muy curiosa esta repentina prisa por fomentar la natalidad cuando,
apenas hace unos pocos años, aprobaron el aborto, despenalizándolo. ¿En qué
quedamos, primero matamos el feto y luego promocionamos los nacimientos? ¿Hay
alguien que pueda entenderlo? Y por si fuera poco el señor ZP se va a la ONU a
alardear de ecologista y ofrece más dinero, nada menos que ocho millones de
euros. ¡Viva la Pepa! Estamos en Jauja.
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