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Lo que todos esperábamos que sucediera, ha tenido
lugar. El Gobierno del señor Zapatero tenía urgencia de arreglar el tema
catalán, para que el señor Solbes pudiera conseguir que se aprobaran los
Presupuestos del Estado para el 2008 y para ello se debía acceder al chantaje
impuesto por los partidos separatistas catalanes, los que gobiernan la
Generalitat. Es evidente que los del Tripartit no podían dejar pasar la ocasión
de exprimirle hasta el último euro a este Gobierno de pacotilla que tenemos al
frente del Ejecutivo; no podían permitir que se les escapara la oportunidad de
ejercer su chantaje para que ZP se viera constreñido a rendirse, sin
condiciones, a las demandas que, con tanta persistencia – todo hay que
reconocerlo –, se le venían haciendo desde Cataluña, para que asumiera los
costes de aquellas infraestructuras que, los del Tripartito, no habían sabido
administrar adecuadamente. Recuerdo que ya habíamos previsto que, el retraso de
la sentencia del TC sobre la legitimidad del Estatut catalán, tenía su truco; lo
mismo podemos decir de la prórroga del mandato de la Presidenta de dicho
organismo señora Casas (adicta al PSOE) y tampoco han sido ajenos a todo este
embrollo, los jueces y fiscales que, cosa extraña, se han vuelto sordos y ciegos
ante las contínuas amenazas, por parte de los señores Carot y Puigcercós (
apoyados, en parte por el señor Mas) de Ezquerra de Catalunya, de proclamar la
independencia para el 2012 o el 2014, o ¿puede que para el 2009, para hacer
tandem con el señor Ibarretche que ha propuesto su referendum para dicha fecha?
La política de hechos consumados, que se está
llevando a cabo en Catalunya, no tiene otro objetivo que dejar vacío de
contenido al Estatut para el caso de que sea declarado ilegal por el TC. Por de
pronto, ya se calcula que las cesiones a cuenta de lo establecido en dicho
cuerpo legal, han sobrepasado, con creces, lo que los separatistas venían
demandando en sus peticiones ¡es decir que, el entreguismo del señor Solbes con
el señor Castells ha superado, incluso, las aspiraciones de los más
recalcitrantes pedigüeños del Tripartit! Se habla de 4.300 millones de euros de
inversión en Catalunya; se reconoce que puede ser un incremento, sobre lo
primitivamente previsto, de más de un 25%; se dice que el señor Solbes,
mientras se bajaba impúdicamente sus pantalones para dejar sus vergüenzas al
aire, ha reconocido una base más amplia sobre la que aplicar el porcentaje del
18%, que es como, por lo visto, se valora la aportación de los catalanes al
Estado, ¡cuidado, de los catalanes, de las empresas que están radicadas en
Catalunya que no pertenecen a catalanes, de los IRPF de los que residen en
Cataluña, aunque los beneficios se hayan conseguido en otras partes de la
España, en otras autonomías o en el extranjero! Vaya, que como no era de recibo
que se superara el famoso 18 % y, para solucionarlo, se ha dado una
interpretación amplísima al concepto de infraestructuras, tan amplio que engloba
a todo tipo de inversiones de cualquier clase que sean. ¡Bravo! Magnífica
muestra de lo que es la igualdad ante la ley de todos los ciudadanos españoles.
¿Se arregla con ello el problema separatista?,
¿dejarán de quemar efigies de los reyes los gamberros de turno?, ¿renunciarán
los Carot, Puigcercós, y demás izquierdistas y separatistas a continuar pidiendo
la segregación de Catalunya del Estado? Por supuesto que no. Entonces, ¿a qué
viene esta claudicación del Gobierno de Zapatero? Elemental querido Watson, se
acercan la elecciones y necesitan que se aprueben los presupuestos para dejarles
el muerto de sus despilfarro económico; de sus demenciales leyes sociales (que
hipotecan al Estados para los años venideros); de sus globos sondas de cara al
electorado, como los pisos de Chávez; o los alquileres sobvencionados de la
Chacón o el dentista gratis para los niños del señor Soria o los 2500 euros por
cada recién nacido (lo cobrarán todos los nacidos en el 2007 y los que nacerán
de ahora en adelante) a sus sucesores en el gobierno. Tienen un superavit que
les permiten atender los primeros pagos y se lo van a gastar, enterito, en los
primeros pagos, después… Dios proverá. Si ganaran las elecciones los del PP se
verían obligados a apechugar con la herencia del señor ZP y si ( Dios no lo
quiera) revalidaran los del actual Gobierno, ¡ya se las apañarían para
achacarles a los del PP las culpas!, en el caso de que se vieran obligados a
hacer marcha atrás. La campaña desatada por ZP y su partido, como no podía ser
menos, se está desarrollando a cara de perro, sin contemplaciones, con toda la
demagogia que sea precisa para distraer al electorado de la verdadera situación
en la que se encuentra nuestra Nación. El propio señor Solbes se ha visto
obligado a tragarse sapos como quien come pipas, cada vez que ha intentado poner
un punto de sensatez en las megaofertas de los ministros, que se encuentra en
plena competencia para ver quién de todos ellos es capaz de prometer la mayor
insensatez y de paso situarse en la linea de salida cada a un hipotético nuevo
gobierno del PSOE.
¿Alguien de todos estos descerebrados se ha parado
un instante a considerar la cantidad de millones de euros que serían precisos
para proporcionar a todos los jóvenes, hasta 30 años, una ayuda de 210 euros al
mes?, o ¿alguien, medianamente cuerdo, sería capaz de admitir que se pueden
construir, a cargo de la comunidad Andaluza, setecientos mil pisos para darlos
alegremente a los jóvenes? Sin embargo, hay una pregunta básica, ¿qué pasa con
el resto de España? ¿Es que sólo hay dinero para Catalunya porque los catalanes
saben chantajear al Gobierno? ¿Es que se ha dado por difunta a la Constitución
de 1978 que declaraba la igualdad de todos los españoles y el derecho a ser
tratados por igual? Unos tanto y otros tan poco. El señor Fernández Bermejo
haciendo chistes y propugnándose para continuar en el “machito” en la próxima
legislatura; pero ajeno a lo que ocurre en Catalunya y el País Vasco ¿será que
para él también es admisible el separatismo? Parece que no le ha molestado que
se quemen retratos del Rey porque, para él, es normal que se haga. Vean, yo no
soy monárquico, pero no es esta la manera de actuar, deberá ser en el Parlamento
y, cuando los españoles lo decidan de una forma democrática, que se haga la
transición a otro sistema político. Los descerebrados, los terroristas y los
separatistas no nos tienen que decir ni enseñar nada, porque la violencia sólo
engendra violencia y no soluciona ningún problema. Lo peor que le puede pasar a
una democracia es que, cuando te quieras dar cuenta, de democracia sólo le quede
la cáscara.
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