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Esta mañana estaba escuchando un concierto de
música clásica dirigido magistralmente por la batuta del gran maestro y director
Peter Gutz. No me voy, por supuesto, a referir a la calidad musical del evento,
que para esto existen los críticos musicales, pero si a la reflexión que me
produjo el ver a un público variopinto y, por supuesto, variopartidista que, sin
embargo, asistía a la función disfrutando con verdadera fruición de las obras
que se iban interpretando, como si todos estuviesen unidos por algo que era
capaz de apartar de sus mentes los antagonismos políticos que pudieran existir
entre ellos y se entregaran, en una gran confraternización, a gozar, en una
simbiosis de éxtasis musical, a las delicias de aquellos momentos de
esparcimiento. Me he preguntado ¿cómo nuestros políticos?, en este país de clima
privilegiado, dotado de una tan variada cultura ancestral y con una historia tan
apasionante y rica, en vez de intentar unirnos a todos, solucionar los problemas
perenterios de la sociedad y obviando sus querellas personales; se vienen
dedicando sistemáticamente a sembrar cizaña, confundir a la ciudadanía y buscar
su beneficio personal, tanto en lo económico como en lo ideológico.
Viene a cuento este preámbulo con relación a las
nuevas declaraciones de este personaje nefasto que está presidiendo la autonomía
Vasca y que es, para España, una especie de cáncer maligno empeñado en
expandirse, en una metástasis incontenible, por todo el cuerpo de nuestra
Península. Como hacía tiempo que no se hablaba de él, como después de las
elecciones, quedó desaparecido detrás de los decorados mediáticos de Nafarroa
Bay y escaldado al ver que el PSOE, por motivos electorales, los ha dejado
colgados; se ve en la precisión de saltar de nuevo al mundo mediático para
insistir, por enésima vez, en sus planteamientos independentistas. Valga decir
que, en esta ocasión, lo ha hecho como quien se tira de cabeza al rio, sin saber
si cuando llegue abajo se va encontrar con una roca o con agua. No parece que el
señor Imaz y otros miembros del PNV estén demasiado de acuerdo con el brindis al
Sol de su Presidente; ni que sea el momento más oportuno, si no es que busca
votos de los suyos que sirvan para deshacerse del señor Imaz. Todo esto se verá,
pero lo verdaderamente importante es que este bocazas separatista ha vuelto a
las andadas y reemprende su famoso plan de la autodeterminación del País Vasco
y, por supuesto, de Navarra.
Está mal que lo haga, está mal que se salte a la
torera la Constitución española, pero lo que resulta inconcebible es que el
Gobierno español no se entere de ello, que no se le lance a la garganta con el
cuchillo de la legalidad, el Estado de Derecho y la Constitución de 1978 y que,
por el contra, se salga la señora De la Vega, como si no hubiera pasado nada,
como si el que Ibarretche pida a voz en grito la independencia de la autonomía
vasca fuera lo más natural del mundo, para decir que el referendo es algo normal
y constitucional. Veamos si es de recibo que, la mentada señora, conteste con un
pase cambiado, con una perogrullada más digna del descerebrado Pepillo Blanco
que de una vicepresidenta del Gobierno español. Si, señora De la Vega, en la
Constitución, entre otras cosas (como obligar a que ondeé la bandera española en
los edificios oficiales) existe el derecho a pedir “al pueblo español” su
opinión por medio de referendo; lo que no puede ser admitido es que un referendo
se haga para que “una sola autonomía” pueda decidir si se separa o no de España
¡y esto lo debe saber usted señora vicepresidenta!, porque lo que quiera el
señor Ibarretche nos tiene sin cuidado y, si alguien ha de decidir sobre el
problema vasco debemos ser todos los ciudadanos de España. Si la señora De la
Vega no lo sabe más vale que dimita y se vaya a su casa. Convocar un referendo
nacional es lo que debiera haber hecho el señor ZP cuando se decidió por su
cuenta y sin el respaldo de la oposición ( hablo del PP porque los otros no son
oposición, sino simples comparsas de los socialistas), se decidió a negociar con
ETA la entrega de Navarra y su reintegración a la política para que pudieran
hacerse con el País Vasco y además, por si fuera poco, cobrando un salario
mensual; un referendo fue lo que debieron convocar ustedes cuando, sin comerlo
ni beberlo, nos metieron a los españoles en el trágala del Estatut catalán y un
referendum debieron convocar ustedes cuando millones de personas se manifestaron
en la calle contra su demencial política terrorista. No señores, ni el Gobierno
socialista, ni los fiscales a los que tienen aleccionados ni los jueces
“estrellas” que interpretan las leyes a su gusto y conveniencia ni los
ciudadanos que con sus votos les apoyan, han mostrado el menor sentido de
responsabilidad en la gobernabilidad de la Nación, Se han limitado a hacer lo
que convenía a los intereses partidarios sin tener en cuenta la legalidad
vigente; pasando por alto delitos de lesa majestad cometidos por señores con el
lehendakari y los de Esquerra de Catalunya que, impunemente dicen que Catalunya
será independiente en el 2014 y, por si no nos lo quisiéramos creer, sus
juventudes, los cachorros separatistas a los que les vienen lavando el cerebro
en las escuelas catalanas para que aprendan a odiar a España y a amar el
separatismo y el comunismo; pues estos futuros escamots se han dedicado a
repartir a los turistas, que visitan las tierras catalanas, 50.000 abanicos con
el lema “ Catalonia is not Spain”. ¿Qué no se lo pueden creer?, pues sepan
ustedes que es cierto.
Ibarretche con su campaña particular; Carot Rovira
en pugna con Puigcercós por ver quien de ellos es más extremista y anti
hispanista; los de CIU, que no se entienden entre ellos, van cada cual a su
aire, porque mientras Mas sustenta tésis parecidas a las de ERC, el señor Durán
(empeñado en llegar a ser ministro del gobierno español) se dedica a decir que
esta no es la forma de beneficiar a Catalunya. Un solo islote, un pequeño oasis
de palmeras por sobre las cuales vuelan las gaviotas, se mantiene firmes, en
numántica resistencia, enarbolando la insignia nacional, manteniendo la unidad
de todos los españoles y de la tierra patria, y con 10 millones de legionarios
que les apoyan. Pero el resto de la ciudadanía no se siente aludida por los
intentos de desmembración de España; permanece indiferente ante las vícitimas
del terrorismo y dispuesta a que se tengan que tragar el acíbar de la pena y el
dolor, con tal de poder seguir disfrutando de su paganismo ideológico, su
inconsciencia ética y su pasotismo por las ideas e intereses de los demás. Es
cierto aquello que alguien dijo: “cada país tiene el Gobierno que se merece” y
me temo que el nuestro, en verdad, lo tiene.
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