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Bien, señores, parece ser que en el
PP nadie se está enterando de lo que está ocurriendo en España. Pasmados,
preocupados, asustados o desengañados lo cierto es que nadie de la plana mayor
del Partido Popular ha sido capaz de reaccionar ante el problema del agua en
levante; la caída en picado de la justicia hacia el abismo de la inoperancia, la
desidia y la incompetencia; el órdago de los nacionalistas de Galicia que, como
ya se veía venir, pescando en aguas revueltas ha tomado ejemplo de los catalanes
y ya se disponen a sancionar a los comerciantes que no rotulen en gallego y, el
hecho vergonzoso ocurrido en Mondragón con su alcaldesa, del PNV, que se ha
negado a condenar el asesinato del ex concejal socialista. Ni mu, todos callados
y paralizados como si el estado de aletargamiento del señor Rajoy se les
hubiera contagiado a todos.
Sin embargo, por si no estuviéramos
bastante escamados los fieles al PP, malas lenguas anuncian que existe la
posibilidad de que Rajoy le otorgue la secretaría general del PP al señor
Gallardón. Menos mal que ya se habla de Montoso para asumir el área económica
del partido. ¿Y de Pizarro qué? Pues, al parecer, de Pizarro ná. Lo que están
haciendo con este señor, que despreció ofertas millonarias para acudir en ayuda
del PP y todo ello a instancias del señor Rajoy, no tiene perdón de Dios, pero
así funciona la política, sin piedad para los que no pertenecen al círculo de
los que mandan. En todo caso, la deriva que va anunciando, con cuenta gotas, el
presidente del PP es preocupante por su evidente inclinación hacia aquellos que
se han dedicado a criticar la oposición frontal del partido a los nacionalismos
separatistas o han desautorizado a los que han criticado la actitud de
incredulidad y extrañeza ante la forma en la que se ha llevado lo de la masacre
del 11-M o a los que se oponían a las bodas de homosexuales o a las ampliaciones
del aborto. ¿Van a crear una nueva Democracia cristiana?
Yo no sé, en definitiva, cual va a
ser la decisión final de Rajoy, así como tampoco alcanzo a comprender este
inmovilismo ante los sucesos que están ocurriendo en España después de los
comicios y, por supuesto no puedo comprender esta lentitud en parir los
distintos nombramientos. ¿Acaso Rajoy va a esperar al congreso de junio para
dejar claro cuales son sus intenciones, su política y las personas con las que
va a contar para ello? Desde mi modesto punto de vista de ciudadano de a pie y
simpatizante del PP voy a atreverme a hacer un pronóstico y es el siguiente: si
el PP deja de mantener sus principios básicos; si entre en una fraternización
con los nacionalismos; si renuncia a una oposición frontal a los socialistas en
temas como el aborto; la Educación para la Ciudadanía; la unidad de España; la
conservación del idioma español y el mantenimiento del Estado de Derecho,
cambiando de arriba abajo el tinglado de la Justicia, poniendo firmes a los
fiscales, los jueces y los magistrados para que se dejen de politiqueos y
cumplan con su obligación como es debido o, y anoten la fecha en la que lo digo,
va a perder a sus fieles votantes de toda la vida.
Espero y deseo que se presenten
candidaturas alternativas a la del señor Rajoy. Siento decirlo, pero este señor
me está decepcionando, primero porque un líder que pierde en dos elecciones debe
tener la delicadeza de poner su cargo a disposición del partido; en segundo
lugar porque ha desperdiciado, a través de la pasada legislatura, opciones que
le han puesto a huevo acabar con la credibilidad del PSOE; y tercero, porque su
comportamiento huidizo, autocrático y sinuoso después de perder las elecciones
no se compadece con el que debiera haber tenido un dirigente del PP, un partido
democrático, cuya primera preocupación debiera haber sido consultar con el resto
de los dirigentes, escucharlos y hacer un examen de conciencia sobre las causas
de la derrota antes de tomar decisiones trascendentales para el PP. El se lo ha
comido y bebido en solitario y, por lo visto, ha llegado a la conclusión de que
los “blandos” los amigos de conciliarse con el adversario político y los que han
estado intrigando a sus espaldas durante toda la pasada legislatura, son los que
tienen el secreto de la victoria para las elecciones del 2012.
Lo cierto es que están perdiendo la
ocasión de sacarle los colores a la cara al señor ZP y a la señora Narbona, por
su nefasta política del agua que ahora, después de más de cuatro años de que
despreciaran el PHN del PP, se encuentran en la estacada, ante una sequía
pertinaz ante la cual son incapaces de coordinar una política eficaz que sirva
para evitar que haya provincias en las que sobra el agua y otras en la que se
carece de ella por completo. Por lo visto no hay nadie que le recuerde a
Zapatero su brindis del 2004, en Aragón. Cuando dijo aquello de “ Mientras yo
sea presidente no habrá trasvase del Ebro”, pues mire usted, señor Presidente,
ahora puede usted decirles a los catalanes si sigue manteniendo lo mismo.
Mientras en el PP estamos en “si
serán galgos o podencos”, media España se muere de sed; en otros lugares se
cometen asesinatos por la incuria de la Justicia y en otros se anuncia que se
rebajará la presencia militar ( Melilla) supongo que para satisfacer al señor
Mohamed VI de Marruecos. El Tripartit de la Generalitat mirándose el ombligo,
sin acordarse de que ha cobrado más de un millón de euros por el canon que los
catalanes pagamos por el agua; preocupándose cada uno de los partidos que lo
integran de escurrir el bulto y echarles las culpas de la falta de agua a los
otros. Eso sí, se abren oficinas en París, Tánger y otras localidades del
extranjero para demostrar que son una nación. Y a mí se me ocurre preguntar ¿son
una nación que no tiene agua? o, ¿son una nación que depende de otra, España,
para tenerla? o, ¿qué diablos pretenden ser? Si se les diera la independencia
pronto se verían los efectos de esta absurda aventura de los Carot, Durán y
Montilla. Mientras el PP en la inopia y España en crisis galopante. ¡Menuda
perspectiva!
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