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Nos cuesta creerlo pero es así.
España está entrando en la más completa degradación moral y no olvidemos que
esta palabra procede del moralis-e latín, que significa “relativo a las
costumbres”; por consiguiente, desde que el freno a determinados
comportamientos, en virtud de la entrada de la tan cacareada “democracia”, vino
a aflojar el cinturón de contención, que la religión y la familia tradicional,
establecían para reglar la conducta de la juventud, se han venido sucediendo, en
cascada y con los extremismos propios de nuestro carácter meridional, los
desplomes de aquellos principios que hacían que, la sociedad, se mantuviera
dentro de unos límites razonables de cohesión y respeto para aquellas
instituciones que nos fueron legadas por nuestros ancestros y que eran los ejes
fundamentales de toda la civilización cristiana, de la que éramos herederos.
El daño que, en unos pocos años, han
causado a los españoles la invasión de las morales alternativas, basadas en un
desprecio absoluto por la tradición, la desmembración de la familia con la
puesta en cuestión de la posición jerárquica del “pater familias”, con las
secuelas derivadas de ello: la falta de disciplina; el relativismo; el
cuestionamiento de la autoridad de los mayores, con las extensiones que tales
actitudes llevan implícitas en el comportamiento de la juventud en las escuelas,
en el rendimiento escolar y en sus relaciones con sus profesores; ha tenido tal
efecto en la sociedad actual que, de ser conocidos como la “católica España”
hemos pasado a ser, y es triste tenerlo que reconocer, una de las naciones donde
la población se ha sumergido en los más refocilantes vicios y amoralidades, sin
que haya habido apenas transición ni solución de continuidad entre lo uno y lo
otro.
No vamos a pretender que, con
anterioridad, no existieran problemas morales, un tanto de hipocresía en muchos
comportamientos y lacras sociales y morales, que los hubo; no obstante, debemos
admitir que, una situación de desprecio por los límites impuestos por la sana
razón, como la que en la actualidad estamos padeciendo en nuestro país, con
cientos de miles de divorcios; cientos de miles de abortos; parejas de hecho que
se juntan y se separan con la misma facilidad que uno se fuma un cigarrillo;
exhibicionismo descarado de comportamientos sexuales; promoción, desde las
propias Instituciones públicas, de la homosexualidad, como si se tratara de una
opción tan normal como la heterosexualidad (Educación para la Ciudadanía );
bodas de homosexuales; familias monoparentales frutos de divorcios; espectáculos
subvencionados por el Estado con contenidos pornográficos e ideas destructivas
para la formación de una juventud sana; una educación pública de baja calidad,
lastrada por la indisciplina, la falta de estímulo, esfuerzo y trabajo de los
discípulos y la enseñanza sesgada y doctrinaria de muchos profesores, más
empeñados en plantar la semilla de la revolución que en cultivar la mente de sus
alumnos en las humanidades y disciplinas científicas. Repetimos, un estado de
descomposición de la sociedad como el actual, es difícil que se pueda asimilar
con normalidad por cualquiera que tenga un mínimo de sentido común.
Pues bien, si alguno se creyera que
hemos llegado al límite de lo que se pueda esperar de esta España gobernada por
los socialistas, vean ustedes lo más reciente. Dos comunidades autónomas, la
Andalucía del señor Chaves y la de Castilla-La Mancha del señor Barreda junto
con la Diputación de Málaga, todas ellas bajo gobiernos socialistas,
subvencionaron una película, titulada “Clandestinos”, que fue exhibida en el
Festival de Cine Lésbico y Gay de Madrid, en la que aparecían escenas de
promiscuidad entre un guadia civil con etarras “chaperos”. Concretamente se
promocionaba con una fotografía de un etarra desnudo que apuntaba con su pistola
a la cabeza de un guardia civil, con su tricornio, mientras éste le practicaba
una felación. ¡Todo ello gracias a subvenciones con el dinero de nuestros
impuestos! Y no se pierdan la reacción del público asistente a la proyección que
se dedicó a aplaudir en escenas que se daban gritos de ¡Viva ETA! No nos debemos
extrañar de que, el señor Zapatero, intentara negociar con los de la banda,
cuando hay gentes que pueden llegar a caer tan bajo y, todo ello, con la ayuda
de organismos estatales.
Supongo que el canon digital que nos
cobran por la adquisición de discos digitales vírgenes, debe ser una importante
ayuda para estas producciones cinematográficas, tan “culturales”, en las que se
ensalzan principios “tan patrióticos” y se promocionan a terroristas que matan a
nuestros conciudadanos. Ni por asomo pensar que pueda intervenir la fiscalía del
señor Conde Pumpido, ni los jueces ni, tan siquiera, el Consejo del Poder
Judicial que no ha sancionado la infracción del Juez Bermúdez, que firmó un
manifiesto público en contra del PP a pesar de tenerlo expresamente prohibido
por estar tipificado tal hecho en lo dispuesto por el artículo 395.2 de la Ley
Orgánica del Poder Judicial. No se extrañen, han ganado los socialistas y los
jueces que los apoyaron ya se quitan la careta, como ha ocurrido en el TC que,
según se dice, con mayoría progresista van a darle carta blanca a la señora
Casas para que, amparada por una ley ad hoc, pueda terminar su mandato y ayudar
a dar luz verde al Estatut catalán. Esto sólo es el principio de lo que piensa
hacer ZP con España, el resto lo iremos viendo en los próximos meses. Y ¿de las
promesas de diálogo, entendimiento sincero y noble, qué hay? Pues como se dice
en Argentina, serán como “el mate de las Morales (que nunca aparecía)”.
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