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Escribo cuando aún no se sabe el
resultado de los comicios que se celebran este Domingo. Escribo desde el
convencimiento de que, sean cuales fueran los resultados de estas elecciones,
nos quedan tiempos duros a los que enfrentarnos y convencido de que ante el
optimismo de aquellos que no se han querido enfrentar a la realidad económica
por la que estamos empezando a discurrir por simples cuestiones de tipo
electoral, pronto o tarde deberemos ocuparnos a ella. Pero es imposible dejar de
lado noticias como las que hoy mismo se han podido leer en la prensa, una de las
pocas que no hacían mención al tema del día, las elecciones.
Si ayer la noticia fue la dolorosa
muerte del ex–edil del PSOE, don Isaías Carrasco, y los acto de repulsa
colectiva que se produjeron en Mondragón; hoy han sido publicados unos datos que
no hacen más que confirmar lo que se ha venido pronosticando desde hace tiempo,
sin que parezca que nuestras autoridades hayan creído preciso tomar medida
alguna para intentar paliarlas, al menos, dentro de lo posible. Así por ejemplo,
las noticias que se reciben de los servicios correspondientes del Ministerio de
Trabajo nos informan de que, durante el pasado mes de febrero, el número de
parados extranjeros registrados ha crecido en un 53’8%. El total de inmigrantes
en paro ha ascendido a la cifra de 258.365 y estos son los datos oficiales;
ahora les pueden añadir los que están sin registrar por haber entrado
clandestinamente en España y aquellos que están trabajando por sueldos míseros o
que están siendo explotados por las mafias venidas de los países del Este, China
o bandas Hispano-americanas.
Y esto es sólo la primera andanada
de lo que se viene anunciando que se nos vendrá encima. Con un superávit de
viviendas construidas cifrado en l.500.000 y unas previsiones de construcciones
residenciales un 72% inferiores a las del año pasado; un encarecimiento de los
créditos y una restricción de los mismos; una morosidad bancaria fijada de un 30
al 40 por ciento; una balanza de pagos por cuenta corriente desfavorable cercana
a los 200.000 millones; es evidente que, como ya ha anunciado el G-14, las
plantillas de las promotoras inmobiliarias se van a ver afectadas, en los meses
próximos, pudiendo llegarse a la pérdida de 1.000.000 de puestos de trabajo.
Todos sabemos que la construcción, hasta hace poco, ha sido uno de los motores
de la economía española y, como tal, comprende dentro de su órbita a una serie
de industrias auxiliares que dependen exclusivamente de que aquella engendre
actividad y cree demanda. Si la construcción falla detrás de ella, como si
fueran fichas de dominó colocadas en fila una detrás de otra, las industrias
dependientes de ella irán cayendo tras de ella.
El crecimiento desmesurado del paro,
aparte de incrementar los costes de la Seguridad Social , al tener que hacer
frente a un incremento de pagos del subsidio por desempleo, significa la
disminución de sus recaudaciones y el aumento de oferta de empleo que, si no es
rápidamente absorbida por la industria, los servicios o las empresas del sector
primario, corre el riesgo de que se forme una masa de desempleados que, al
correr del tiempo y si no se encuentra medio de ocuparlos, puede ser fuente de
conflictos sociales y aumento de la delincuencia. Por otra parte, la escasez de
petróleo y su encarecimiento desorbitado de los últimos meses lo están situando
a niveles que superan casi el doble de su precio de hace un año llegando a los
102 y 103 dólares el barril ( hace un año estaba sobre 50 dólares) esta teniendo
efectos secundarios sobre las explotaciones ganaderas productoras de leche (
artículo que se ha encarecido como es sabido en más de un 30%) al destinarse
parte de las cosechas de cereales a la elaboración de energías alternativas y a
cubrir las demandas de las economías emergentes de Asia. Como siempre suele
ocurrir el pez grande se come al chico y, en este caso, las grandes industrias
lecheras se aprovechan para explotar a los ganaderos a los que ahora pretenden
disminuirles los precios al que les compran la leche, sin que, por ello, el
consumidor consiga rebaja alguna. Luego existe el problema de los intermediarios
que se enriquecen a costa de los unos y los otros, sin que haya nadie en este
país que tome cartas en el asunto para poner remedio a tamaña injusticia.
Y una apostilla. Respetando y
compartiendo el dolor de la familia Carrasco, no deja de sorprenderme el uso que
del asesinato del edil o ex edil socialista ha hecho el PSOE. Por una parte, se
ha comportado de una manera grosera y absolutamente reprobable con los
representantes del PP, con el señor Rajoy a la cabeza, cuando fueron a dar el
pésame a la familia – a la que no les dejaron acercarse – y, por si fuera poco,
tuvieron que sufrir el exabrupto del impresentable Patxi López, uno de los
metidos en el lío de las negociaciones con los etarras. ¡De pena! Pero a esto
deberemos añadir el intento de meter solapadamente propaganda electoral a través
de la hija del fallecido, una adolescente, a la que el señor Chaves, que no la
dejaba de la mano, le hizo hacer unas declaraciones que excedían de lo que
hubiera sido natural y legítimo que hubiera dicho la niña, por cierto muy
entera. Ni la presencia de Chaves ( lo natural es que hubiera estado rodeada de
su familia) era oportuna, ni el convocar a votar a los españoles y, mucho menos,
hablar de la vocación socialista de su padre, eran tema a poner en el tapete
cuando se trataba de exponer el rechazo total a los métodos de ETA, que no lo
olvidemos ha matado tanto al miembros del PSOE como del PP e, incluso, a
militares anónimos y miembros de los servicios de seguridad del Estado cuya
afiliación política siempre ha sido silenciada. Bien por la chica y muy mal por
los que han querido manipularla y sacar rédito político de tan lamentable
suceso.
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