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Cuando lo que ocurre en la
trastienda de un partido político comienza a ser conocido por lo que pudiéramos
definir como “el gran público” es evidente que produce una cierta inquietud
entre sus dirigentes. A nadie le gusta que se sepa el color de sus calzoncillos
y el olor de sus calcetines. Bien, pues en España, durante estos últimos días de
la campaña electoral resulta que se van desvelando determinadas características
de esa izquierda tan “generosa”, tan dogmática y tan marrullera. Naturalmente
estas indiscreciones que se van conociendo no favorecen en nada la imagen de un
partido socialista que presume de “honestidad”. Fíjense ustedes el berrinche
monumental que ha cogido el señor Fernández Bermejo porque se ha sabido que su
esposa, estando de baja por lumbalgia se dedicaba a “mover el esqueleto” en un
mitin, palmeando a su marido. Yo si fuera de él procuraría no ventear mucho el
asunto porque, un ministro de Justicia que tolera en su casa que se infrinja la
ley, es algo difícil de digerir y, aún más, si el pater familias resulta ser un
fiscal, no te digo yo
Y es que al pobre, a este comisario
de la GPU , a este rojillo con cara de mala uva congénita, no le ha sentado nada
bien que, a los días de que se le descubrieran sus gustos de sibarita, al
gastarse 250.000€ del erario público en redecorar el ático donde va a vivir, con
suerte, dos meses; ahora, toda su pretendida imagen de Rambo desfacedor de
entuertos y defensor del pueblo, se le ha ido a la porra por culpa de algunos
periodistas indiscretos. Por si fuera poco, resulta que su padre, seguramente
una bellísima persona, era ¡falangista! Pobre hombre, el disgusto que le debió
llevar cuando el pequeño Bermejo salió del armario del PC. ¡Claro que, para un
barba erizada como él al estilo de los más conspicuos guardianes de la
revolución, el que se sepa que es descendiente de uno de los del “Cara al sol
con la camisa nueva…” no deja de ser una pesada carga. Pero, ¿saben ustedes como
se desahoga el chavalín? Muy fácil se va a un acto electoral y pilla una rabieta
de no te menees, como aquellos niños que se lanzan al suelo y se revuelcan en él
profiriendo alaridos cuando no se les da lo que quieren. Como no puede
justificar lo de su mujer y menos el despilfarro del piso, la emprende con todo
aquel que se le ponga al frente que, naturalmente, suele ser el PP.
Para él el PP no es un partido al
que diez millones de españoles han votado, no señores, para el señor F.Bermejo
todo aquel que no haya votado al PSOE o al PC, no es un partido democrático; no
tiene legitimidad para opinar y mucho menos no está capacitado para gobernar
España. Bermejo dice que el PP es el “heredero de la España negra”, una España
en retroceso una España que siempre mira al pasado. ¡Mira que se necesita tener
cara de cemento Pórtland para decir semejantes sandeces! Pero, ¡Bermejín de mi
vida!, ¿quiénes más que vosotros, los socialistas, miran más hacia el pasado? O
es que ¿ZP no está cansado de decirnos que quiere volver a la Segunda República
? Vamos a ver, indocumentado, ¿no sois vosotros los que habéis sacado a relucir
lo de la “memoria histórica”?, precisamente porque el pasado no os gusta y ahora
queréis inventaros uno nuevo que vaya más de acuerdo con vuestras ideas. Pero,
¡si os pasáis la vida llamando fascistas a un partido que, a diferencia de
vosotros, defiende con más ahínco y fé que ningún otro la libertades de los
ciudadanos!
Porque, Bermejo, seamos serios. En
esta campaña electoral todavía no hemos vistos que los de la Juventudes del PP
hayan intentado reventar un mitin de ninguna organización política, ni siquiera
del PNV. Yo no he oído al señor Rajoy llamarle imbécil al señor Zapatero, aunque
motivos los hubiera tenido; tampoco les ha llamado a los de la farándula “turba
mentirosa, humillante e imbécil”, como ellos nos espetaron a los simpatizantes
del PP. Supongo que al hablar de la “España negra” se querrá referir a la de la
República del Frente Popular, de febrero de 1936. Tú no te acuerdas, Bermejo,
porque todavía estabas en el limbo (más o menos como ahora) y no tuviste ocasión
de vivir aquella época en la que una familia decente no podía salir a la calle,
que se asesinaban a sacerdotes, que se robaba y mataba por simple venganza y
donde los fiscales que había hacían la vista gorda porque les daba miedo
procesar a los de la CNT y la FAI. Porque ¿sabes Bermejo? Los ministros
socialistas, con Largo Caballero al frente, no querían parar la limpieza que se
hacía de sus adversarios políticos y por ello hacían como si no se enterasen de
lo que estaba pasando en las calles.
Me
temo que este horizonte de colores (como no te refieras al arco iris de los
homosexuales y lesbianas), que esta “alegría” que pregonas con cara de empleado
de pompas fúnebres, no son más que campanas que tocan a muerto por esta España
que vais a dejar a nuestros hijos. Recibisteis una España limpia, decente, unida
y próspera y, por mucho que ahora intentéis disimularlo, lo que dejaréis será
una España cuarteada, enfrentada, sin ética no moral, en plena crisis económica
y por si fuera poco, entrampada. Idles a explicar lo de la “España negra” a los
que están en desempleo, a los inmigrantes que acogisteis sin saber lo que harías
con ellos; a los que tienen hipotecas y no pueden pagar las cuotas; a las
empresas que suspenden pagos y al 60% por ciento de empresas de la construcción
que están bordeando el cierre. Id gritando como chiflados vendiendo vuestras
excelencias y decid a los españoles por qué no pueden hablar su propio idioma en
su patria. Engañad y mentid, pero la realidad, la cruda y dura realidad, si Dios
no lo remedia, se verá cuando vuestros engaños queden al descubierto. Puede que
ya sea tarde; puede que ya esté implantada vuestra política totalitaria, pero
los infelices que os han creído, seguro que os lo van a demandar.
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