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Si en España los votantes todavía
están en aquella etapa de “si serán galgos, si serán podencos”, perdiéndose en
entelequias marcadas por los partidismos acérrimos, completamente ajenos al
pragmatismo que debiera orientar el sentido del voto de la ciudadanía, en aras a
conseguir el mejor gobierno posible, el que mejor velara por los intereses
económicos de sus ciudadanos y el que supiera manejar con mayor firmeza el timón
de nuestra Nación –para apartarla de rencillas internas, separatismos
excluyentes e intentos estériles de retroceder en el tiempo para recobrar
antagonismos trasnochados, odios obsoletos y sistemas políticos de amargo
recuerdo –; es cierto que parece que en Europa, las cancillerías de los países
más influyentes y significativos de la UE. ; ya han tomado su propia decisión.
No en vano, durante los últimos tiempos, hemos estando topando continuamente con
Bruselas por cuestiones que, en Europa, han considerado como injerencias del
gobierno español en asuntos que no eran de su competencia, imitando a las
economías dirigidas de los antiguos países de la órbita soviética.
La primera, fue la serie de
obstáculos que se le pusieron a la alemana E.ON en su OPA sobre Endesa. Era
evidente que la jugada que prepararon La Caixa y Gas Natural para hacerse con la
eléctrica implicaba algo más que una operación económica de gran envergadura;
era parte de los compromisos del gobierno de ZP con los lobbys catalanes para
conseguir el apoyo del separatismo catalán. Por eso el Gobierno de ZP reaccionó
con una furia inusitada en contra de la OPA alemana y puso en marcha los
resortes precisos, legales e ilegales, para impedir que se llevara a buen
término. Esta actitud ya mereció una reprimenda de la Comisión Europea de
Control. La UE llevó ante el Tribunal de Justicia de Luxemburgo el decreto del
Gobierno español de febrero del 2005 por el que se ampliaban, interesadamente,
las competencias de la CNE y los requisitos impuestos a la OPA de E.ON sobre
Endesa. Ahora repite el rapapapolvo por las actuaciones poco ortodoxas en la
exigencia de determinadas condiciones a la OPA de ENEL sobre la misma sociedad.
El gobierno de Zapatero, por tanto no ha dejado de crear problemas con sus
incumplimientos de las normas comunitarias y Bruselas no se olvida de ello.
Por si no bastara, la actuación del
Ejecutivo de ZP y del inefable señor Caldera en el tema de la inmigración, nos
enfrentó de nuevo al resto de gobiernos de la UE que vieron como España se
convertía en un coladero por el que, verdaderas hordas de inmigrantes, accedían
al resto de naciones europeas. La regularización masiva hecha por Caldera de los
inmigrantes, que habían inundado la península, fue uno de los desatinos más
sonados de nuestro gobierno, tanto desde el punto de vista interior como del
exterior, porque fue un reclamo que se extendió desde África al resto de países
del este, que vieron una forma de librarse de la presión de la pobreza y exceso
de población, enviándonos a sus ciudadanos, haciéndoles creer que iban a la
“tierra prometida” donde se les daría trabajo y hospedaje. El fracaso fue
rotundo y todavía colean los restos de una medida que nos trajo gentes
indocumentadas, bandas de delincuentes y pobres gentes obligadas a trabajar con
sueldos míseros y sin seguridad social para poder sobrevivir. Todavía, en
Europa, se lamen las heridas por el demagógico comportamiento del gobierno
español y, el propio Sarkozy, se lo ha reprochado al señor Zapatero que ahora no
sabe como salir del apuro para no quedar desairado ante sus electores, ante
quienes, defendió la regularización de Caldera.
La defensa a ultranza del régimen
cubano ante la UE , tampoco se ha dejado de tener en cuenta ante la mayoría de
países que rechazan el régimen dictatorial de Fidel Castro y, nuestras
relaciones íntimas con dictaduras como las de Venezuela, Bolivia, Nicaragua y
Uruguay, no son precisamente los avales más convenientes para congraciarse con
los EE.UU ni, tampoco, con los amigos de la UE. Sin embargo, la bofetada más
sonora que ha recibido el señor Rodríguez Zapatero por parte de Europa, ha sido
su exclusión de la reunión que celebraron en Londres los mandatarios de
Inglaterra, Alemania, Francia e Italia, con la asistencia del señor Barroso de
Portugal. Sin duda una omisión perfectamente orquestada que, por supuesto, no ha
tenido nada que ver, como pretende el Ejecutivo, con una reunión del G8, sino
que se ha tratado de un encuentro reducido a los principales y más
representativos países europeos, encaminado a estudiar la situación económica
mundial y, en especial la europea. Con Moratinos intentando hablar el lingala en
África y ZP regalando pagas de 400 euros para comprar el voto de los españoles,
se les ha colado a nuestros gobernantes esta patada en pleno trasero que los ha
enviado a reunirse con el señor Hugo Chávez. Por si no bastara la afrenta que se
les ha infringido, por si el INRI fuera poco y la vergüenza disimulable; hoy la
prensa de toda la Nación ha despertado con las portadas ocupadas por la
fotografía del señor Rajoy cálidamente rodeado de la señora A. Merkel y el
señor N. Sarkozy, los tres sonrientes y unidos en un más que significativo
estrechón de manos. Algo que debería hacer pensar a estos industriales y
empresarios que parece que prefieran apostar por Zapatero, quizá en la creencia
de que con él saldrían beneficiados. Me imagino la gracia que les debe de haber
hecho a los señores Carod, Duran, Montilla y Saura, los independentistas de
siempre, ver como Europa se inclina por quien sostiene que España (
parafraseando a la ministra Chacón) es una, grande y libre. Al menos debería
serlo.
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