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Señores, estamos a tres meses
escasos de la elecciones legislativas. Ha llegado el momento de que les exijamos
a los partidos que quieran optar a nuestro voto que nos muestren sus cartas; sí,
sí, que nos enseñen lo que se traen entre manos, lo que de verdad están
dispuestos a ofrecernos a los electores para ganarse nuestro voto. Resulta muy
fácil intentar camelarnos a base de buenas palabras, de promesas utópicas y de
ideas más o menos elucubradas sobre lo que debe ser una nación o sobre si los
gastos sociales han de ser más o menos generosos y los impuestos más o menos
elevados o, incluso, expoliativos. ¡No, señores, ya basta de dorarnos la píldora
con azúcar de colores¡ Por una vez, los españoles les exigimos que se mojen, que
cojan el toro por los cuernos y nos expliquen, con detalle, lo que se proponen
hacer; los medios de que dispondrán para hacerlo; lo que nos va a costar a los
ciudadanos que lo hagan y los resultados que piensan conseguir con lo que se
proponen. ¡Basta ya de que nos den gato por conejo! Guárdense, para quien se la
quiera tragar, toda la inmundicia demagógica que con tanto talento saben
pulverizar sobre los electores; ya estamos cansados de que nos digan A y luego
nos den B; no estamos dispuestos a tolerar que se nos quiera envolver en los
tentáculos de las ideologías en abstracto, que todos ya sabemos a donde
conducen. ¡Háblennos ustedes en el lenguaje del pueblo, en el roman paladino,
que sea asequible a nuestras entendederas!
Comicios tras comicios nos vemos
sometidos a la verborrea vana y vacía de tantos advenedizos que, como feriantes
nos quieren vender el artículo sin que podamos comprobar si lo que nos ofrecen
tiene la calidad que dicen que tiene o se trata de una simple estafa vestida,
como la mona, de seda. Queremos saber si son ustedes partidarios de la economía
de mercado o por el contrario del intervencionismo estatal; queremos que nos
digan si van a consentir que se siga abortando en España o si van a erradicarlo;
queremos que no informen de lo que están dispuesto a hace con España si ganan
las elecciones, si se la cederán a los nacionalistas o bien se recuperarán
aquellas competencias imprescindibles para conservar la unidad de la Nación ;
queremos que nos aclares cual es su concepto de las libertades y si están
dispuestos a cumplir con la Constitución de 1987 o pretenden saltársela a la
torera; queremos que se manifiesten con claridad qué es lo que piensan hacer con
los terroristas, si van a modificar las leyes para que cumplan íntegras sus
condenas o. por el contrario, consideran que es mejor irles por las buenas y
darles lo que pidan para conseguir la “paz”; nos gustaría que dejaran clara su
políticas fiscal y si el concepto de igualdad ante la Ley se va a respetar o
habrá autonomías de primera, de segunda y hasta de tercera; apreciaríamos que se
nos informase sobre si se va a continuar permitiendo que nos invada la
inmigración o se van a arbitrar medidas pare regularla de modo que no puedan
venir a delinquir impunemente en nuestro país bandas latinas o grupos kosovares
o islamistas integristas.
En definitiva, muéstrense ustedes
tal como son y no pretendan engañarnos, porque si he de decirles lo que pienso
es que estoy convencido de que la ciudadanía ya está hasta los cataplines de los
políticos que sólo se promocionan para conseguir un puesto que les proporcione
un buen sueldo, bicocas, viajes, comilonas y poco trabajo. Estamos hartos de que
se nos tome como párvulos y se nos hable como si fuéramos incapaces de entender
una frase entera. Aprendan de los americanos, hagan caucus a su estilo, si es
preciso de casa a casa, para que les veamos las caras y no se escondan en sus
mítines, arropados por sus incondicionales. Salgan a la calle y enfréntense a
las preguntas de la gente corriente que son las que preocupan a la mayoría y no
vayan a las televisiones con la lección aprendida. No nos vengan con las listas
cerradas, con las listas de los paniaguados de cada partido, que son los que más
han arrastrado sus polvorientos traseros por las oficinas y los despachos en
busca del tan ansiado enchufe. Hagan que cada distrito elija a su propio
representante; al menos los ciudadanos, si no cumple bien con el mandato,
sabremos donde irle a buscar para tirarle los tomates que se merezca.
¡Sean ustedes conscientes de que el
pueblo, el ciudadano de a pie, ya está saturado de discursos vacuos, de
peroratas estériles y de promesas que todos ya saben que se diluirán en la nada
tan pronto hayan conseguido el poder! El malestar se ha generalizado entre la
población, porque se ha dado cuenta de que los gobernantes en lugar de atender a
los problemas perentorios de la población se dedican a crearlos. No queremos que
cada legislatura se convierta en una carrera de obstáculos de cada partido para
intentar conseguir ser reelegidos, donde valga todo con tal de derrotar al
adversario y en la que se haga pagar a los ciudadanos los resultados de esta
batalla. Queremos que se nos gobierne con honradez, queremos que tanto el
Gobierno como la Oposición conserven la sensatez y no anden continuamente a la
greña unos con los otros; queremos que se utilice el sentido común, que se
respete la división de poderes establecida por Montesquieu y que los
nombramientos de jueces y fiscales, así como los de los magistrados, se lleven a
cabo en el seno del Poder Judicial; que se respeten por igual las religiones y
que se impida que los miembros de las mismas así como sus pastores o dirigentes
sufran el acoso, el menosprecio o las injurias de los medios públicos o
privados.
En realidad es muy sencillo:
queremos gobernantes honrados, capaces y expeditivos; y nos importa un bledo que
sean hombres o mujeres con tal que no se establezca un cupo obligatorio por el
simple hecho de serlo. Nos merecemos una legislatura apacible y sin sobresaltos,
¡a ustedes les toca lograrlo! Pero, eso sí, antes de votar queremos saber con
quien nos la vamos a jugar, por lo tanto ¡atentos al parche!, señores políticos.
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