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¡Lo que nos faltaba escuchar! Por si no nos
bastaran las boutades del partido socialista; por si fueran pocas las
meteduras de pata de este ramillete de ministros que tantos sustos nos
proporcionan y que nos lleva a tan mal traer; ahora, señores, resulta que los
analfabetos, los poco preparados y los que deberíamos regresar a la escuela,
somos nosotros, los padres. Si, parece ser que Rodríguez Zapatero, después de
leerse el informe PISA (Programa para la Evaluación Internacional de Alumnos)
por el que se pone de chupa de domine el nivel de educación en España, ha
llegado a la conclusión de que los ciudadanos hacemos mal en criticar al sistema
de enseñanza pública que ha implantado su propio partido, desarbolando, como ya
es costumbre, el que, en su día, había puesto en marcha el PP. Es decir, que si
nuestros hijos o nietos no rinden en sus estudios no es por un fallo del sistema
educacional, sino que se debe a que sus antecesores, nosotros, somos un desastre
en cuanto a conocimientos.
Veamos si nos aclaramos, porque el señor ZP es tan
inteligente, tiene una mente tan preclara que, a veces, los simples ciudadanos
de a pie no somos capaces de comprenderle, a la primera, y debemos meditar
profundamente antes de desentrañar el sentido de sus frases lapidarias; acaso,
¿quiere darnos a entender nuestro Presidente?, que la indisciplina en las
clases; la falta de respeto a los maestros; asignaturas del cariz de la
Educación para la Ciudadanía; el que una maestra les diga a sus alumnos que
deben experimentar todas las opciones sexuales antes de decidirse por la que se
acomode mejor con su propia sexualidad; que en la puerta de los colegios se
esnifen cocaína y se fumen porros, sin que pase nada; que unos alumnos
martiricen a los otros sin que se les pueda expulsar ipso facto y que algunos
padres (estos si que, seguramente, se adaptarán al modelo de Zapatero) amenacen
a los maestros si catean a sus hijos; no tiene nada que ver con la deficiente
preparación de nuestros jóvenes. Al parecer, pretende insinuar que los padres
tenemos la culpa de que cada partido político que sube al poder ponga patas
arriba la enseñanza y cambie todo lo que de bueno hizo el anterior; creando una
confusión babélica entre los educandos y perjudicándoles en su concentración
para el estudio y en sus perspectivas de futuro.
¿No será que nuestro Presidente también necesita
un reciclaje? Cuando vemos la clase de presidentes que ha proporcionado el
Partido Socialista a diversas repúblicas de allende los mares, también nos
podríamos preguntar si, antes de ser elegidos, no deberían haber tomado algunas
clases de decencia política; unos estudios de repaso intensivos respecto a cómo
se deben respetar los derechos individuales de los ciudadanos; una nociones de
consideración para con la oposición y un curso lectivo de historia de la
política en el que se les enseñara a diferenciar entre los poderes judicial,
legislativo y ejecutivo, enseñándoles a golpe de puntero quien era Montesquieu,
instruyéndoles en lo malos que eran los jacobinos y que está muy feo que a uno
le corten la cabeza en la guillotina. Puestos a mejorar a los políticos, tampoco
estaría mal que enviase a Pepiño Blanco a aprender un poco de urbanismo o al
lenguaraz Fernández Bermejo a que repitiera Derecho y comprendiera que las leyes
son para cumplirlas y no para cuestionarlas o decidir cuando es conveniente
aplicarlas y cuando no, arte en el que es un verdadero experto. A Magdalena
Álvares debería enviarla a un parvulario y a la Cabrera a un colegio de monjas
para que le enseñaran que a los niños no se les debe hablar de cosas feas. A la
Vice de la Vogue la podría enviar a Egipto para formar parte de un desfile de
modelos para momias.
En definitiva, que para ZP se ha iniciado lo que
verdaderamente es una buena educación en el mismo instante que accedieron al
poder. Lo que aprendimos los ciudadanos antes de que llegaran las huestes de la
“cultura” ´sólo era bazofia, porquería y desinformación. Tuvieron que ser ellos,
los progres, los de la farándula, los travestidos y los de las películas porno
quienes vinieran a enseñarnos lo que vale un peine en esto del saber. Por ello,
ahora nosotros, los incultos, somos quienes tenemos sobre nuestras conciencias
el que nuestros descendientes tengan bajas calificaciones en matemáticas no
entiendan lo que leen y no sepan hacer una “O”, con el culo de un vaso. ¡Mira
por donde!; y nosotros, torpes, que pensábamos que habían sido los socialistas
los que habían traído a nuestro país la gran debacle en el sistema educativo.
Somos culpables y entonamos el “mea culpa”, de que se haya devaluado la
enseñanza pública, de que los profesores estén poco preparados; de que el
retraso en nuestras aulas respecto al extranjero sea conocido por todos y nos lo
frieguen por las narices; de que la ética y la moral se hayan derrumbado para
dar paso al relativismo y también, como no, de no saber enseñar a nuestros hijos
creyéndonos, ilusos de nosotros, que esta función les correspondía a los centros
de enseñanza que pagamos con nuestros impuestos y que a nosotros, sufridos
pater familias, nos correspondía ganarnos las lentejas para alimentar a
nuestras familias. Estábamos equivocados y Zapatero nos lo recuerda. Deberíamos
haber estudiado más y ser todos catedráticos de matemáticas, lengua, filosofía,
ciencias, física y química, historia y, en Catalunya, profesores de filología
catalana; así, sin duda alguna podríamos dar clases a nuestros hijos. Pero
entonces ¿para qué mantener a los maestros, los profesores, los catedráticos,
las escuelas de formación profesional y las universidades? Fíjense ustedes los
impuestos que nos ahorraríamos. DIARIO Bahía de Cádiz
Lo que le ocurre al señor ZP, es que no se ha dado
cuenta de que él también está incluido entre los que se educaron bajo el régimen
de Franco; como tantos otros que ahora son gente importante y que, gracias a
aquella dictadura, pudieron muchos trabajadores estudiar, hacer el
bachillerato, asistir a la Universidad y acceder a trabajos que, nunca en su
vida sus padres pudieron pensar que lograrían alcanzar. A todos ellos nos llama
Zapatero iletrados y analfabetos; sin embargo, vea por donde, él se puede
incluir dentro de este grupo porque, es de aquella camada. Lo que ignora, es que
los licenciados que salieron del franquismo eran buscados en toda Europa y en
EEUU y, si las cosas continúan como hasta ahora, bajo el régimen socialista (con
la ayuda de las autonomías, donde no sabrán ni hablar castellano), lo único a lo
que podrán aspirar nuestros nuevos universitarios será a ocupar un puesto de
barrendero, con todos mis respetos para tan dignos y abnegados trabajadores.
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