Año III

 

  

 

 

 PORTADA

 Noticia del día

 Cádiz

 Jerez

 San Fernando

 El Puerto

 Chiclana

 Puerto Real

 Rota

Participa AQUÍ en la encuesta

 El Mundo

 Deportes

 Toros

 Opinión

 Cartas al Director

 El Derrotista

 Servicios

 Reserva Hoteles

 El Tiempo

 Prensa/TV/Radio

 Entrevistas

 A Fondo

 Foto-Noticias

 Bahía Cultural

 Carnaval366Días

 Suscribirse

 Patrocinadores

 Publicidad

 Quiénes somos

 Contacto Prensa

 Hemeroteca


 

 

 HACIENDO HISTORIA

Mendigando humanidad

 MARIANO CABRERO BÁRCENA

 (Escritor)

pedrocruel2005@yahoo.es

 

MARIANO CABRERO

Era tarde y tenía mucha prisa. Había casi nadie por la calle; sólo un hombre sentado sobre las escaleras de un portal, quien me dijo: «Tiene cinco minutos». Paré mis pasos, preguntándole: «¿Le ocurre algo?».Me miró fijamente a los ojos, mientras sostenía en sus labios un cigarrillo apagado, diciéndome: «¿Me da fuego?». Yo no fumo, le contesté.


¿Quién sería aquel personaje? Vestía ropas cansadas por el tiempo, sin afeitar, y tendría sobre setenta y pocos años. Volviendo sobre lo andado, le dije: «Tome, tome... cien pesetas». No pido limosna... y nunca la he pedido, me contestó. Para enmendar mi anterior error, continué diciéndole: « ¿Quiere tomar un vino?». Al pronto, respondió: «Poco bebo y cuando lo hago me lo pago yo».

 

En mi cabeza pululaban mil y una preguntas, y le inquirí: «¿Qué desea entonces?». Al momento, contestó: «¡Hablar!, hace más de un siglo que no hablo con nadie». Le sonsaqué si contaba con familia y contestó que tenía tres hijos y cuatro nietos. «Más vale no hablar...; y, con la vejez, pierde uno hasta los buenos amigos», concluyó diciendo.

 

He leído poco y me han contado algunas cosas sobre los ancianos. Allí se encontraba una de esas criaturas solitarias, un semejante que sólo solicitaba «hablar»... y una cerilla que no se la pude dar. Verdaderamente era alguien que estaba mendigando humanidad; bueno..., sí era realmente un ser que hallaba solo.

 

Me arrepentí después de no haber estado más tiempo con él- ahora que está de moda no arrepentirse de nada (ni los políticos cuando mienten o se equivocan, ni los economistas cuando yerran en sus pronósticos, etc.)- , con su soledad y sus miedos, su aislamiento..., que será el que uno tendrá a pocos años vista, si la sociedad en la que estamos inmersos no cambia sus costumbres deshumanizadas.

 

Cuando viejos comienzan nuestras grandes limitaciones físicas e intelectuales y entonces el afecto, la comprensión, el cariño...suplen unas y otras. El último recorrido de mi corta o larga vida la veo más llevadero dentro de la convivencia familiar y no aislada en tristes residencias, que son paredes muertas de mi propia soledad. Hay un proverbio chino que dice: “De jóvenes somos hombres, de viejos niños”. Pues bien, ¡cuidemos a los niños!

 

 Estamos en un mundo presos del miedo y la no comunicación. Nos hace falta llorar, nos hace falta reír, nos hace falta comunicarnos... Nuestras penas y nuestras alegrías, pero comunicarnos. Por esto, sin duda, nos pasamos la vida “Mendigando humanidad”.

 

Hagamos que nuestros semejantes sean hermanos nuestros. Sin distinción de raza, opción sexual, sexo, religión, minusvalía...


ARTÍCULOS ANTERIORES

ÚLTIMOS TITULARES                                   

  Portada Principal © DIARIO Bahía de Cádiz (BC) Aviso Legal 
Publicidad -  Poner como página de inicio  -  Añadir a Favoritos  -   ¿Quiénes somos?

 

 

Publicidad         

 

C/Profesor Antonio Ramos, 12, 3ºIZQDA - 11.100 San Fernando (CÁDIZ)
Redacción: redaccion@diariobahiadecadiz.com  Dirección: danyprensa@yahoo.es   Teléfono: 658 685 782